sábado, 4 de mayo de 2013

Iluminar el mundo...
















El gran filósofo Hu-Song contaba a sus discípulos la siguiente historia:
Varios trabajadores de una mina de carbón, debido a un derrumbe se habían quedado atrapados en total oscuridad y no podían ver casi nada.
Pasaron varias horas sin saber que hacer, por momentos todo era un gran silencio, el pánico los atenazó y pensaron que estaba todo perdido y que tenían muy pocas posibilidades de salir vivos de aquel lugar.
Todos sabían que había una salida, pero entre tanta oscuridad y el polvo del carbón que hacía más oscuro el ambiente, era imposible localizarla.
Uno de ellos, a tientas, logró encontrar y encender una pequeña tea. Era muy poco lo que alumbraba, pero eso permitió que los demás pudieran encontrar otras teas y así lograron iluminar el lugar y encontrar el camino que los llevó fuera de la mina. Así fué que se salvaron todos.
Uno de los discípulos preguntó a Hu-Song:
 -...Qué podemos aprender de este relato?
-Podemos aprender que si no compartimos nuestra luz con el prójimo, será sólo oscuridad- contestó Hu-Song,-Pues el compartir nuestra luz no la desvanece, sino que por el contrario, la hace crecer.
-Compartir nos enriquece, en lugar de hacernos más pobres...-abundó el filósofo- Si con una vela enciendes otra y esta a otra y así sucesivamente, se pueden llegar a encender miles de ellas y con ellas iluminar al mundo...

Texto del Sensei