martes, 27 de agosto de 2013

Ser o no ser...?



Es notorio como el poder actual de los medios de propaganda, induce a un estado de tensión y ansiedad en buena parte de la población, para mantenerla paralizada. Y cómo lo logra?
Pasa que entre sus diversas estrategias de control,saben aprovechar una incuestionable necesidad de todos nosotros de justificar nuestras acciones,ante nosotros mismos,y ante los demás,pues toda persona necesita encontrar algo de coherencia ante sí misma,y ante los demás,sobre lo que piensa,dice y hace,y si esto no ocurre,aumenta, la tensión interna, aumenta en gran medida generando una enorme incomodidad,que puede llevarnos a la depresión y a la inmovilidad.
Eso se llama disonancia cognitiva,que define ese estado de tensión y ansiedad que se produce cuando alguna decisión, una creencia o un comportamiento propio es incorrecto y se contradice con alguna otra creencia al respecto,y entonces se inicia un proceso de racionalización de nuestra conducta que busca serenar nuestra conciencia...y eso explica muchos de nuestros comportamientos cotidianos.(Es la pregunta clásica de la obra Hamlet,de William Shakespeare,en la cual el personaje se pregunta "Ser o no ser...?" y termina matando a varios,para resolver su disonancia).
  Así,las personas se adaptan rápidamente a los valores que justifican su comportamiento, incluso cuando es claramente inmoral. Aquella respuesta clásica de los mezquinos: "Y yo porqué? si ningún otro se preocupa?", o la de los vándalos: “Todo el mundo lo hace” o la machista: “La violaron por andar con minifalda de noche", "le pego porque a mi también me pegaban de niño",  y la de los tv-adictos: "si los reprime el gobierno es porque son vándalos”,etc.etc...
Y la lista de situaciones en las que la gente resuelve la disonancia cognitiva a través de la racionalización se vuelve cada vez más y más grande. Si somos honestos, podremos darnos cuenta de cuantas veces lo hemos hecho con nosotros mismos...
Recordemos,por ejemplo,cuando tratamos de unirnos  a una universidad,a un club,o de entrar a un restaurante o antro "vip"...entre más barreras encontremos para entrar, más valoraremos su aceptación.  A muchas personas les pasa en el amor burgués : cuando más se le rechaza al pretendiente,más se "enamora"...eso es porque,a fin de resolver la disonancia que nos provocan los obstáculos que tenemos que enfrentar para lograr lo deseado, nos convencemos de que eso tan anhelado,que puede ser mediocre,lo convertimos en algo maravilloso,casi perfecto,por lo inalcanzable...
Así,mucha gente sueña con pertenecer a un estatus económico superior,que según la propaganda capitalista,nos hará bellos,amados,y muy felices,pero pasa que eso no es cierto,y que el mismo sistema pone miles de impedimentos para que los proletarios accedan a ese estatus,entonces eso genera mayor deseo,más esfuerzo y trabajo,más autorechazo y frustración en la clase trabajadora,y ante los continuos fracasos,se llega a la depresión,a la desvalorización personal: "soy un fracasado" "soy un perdedor"...y de ahí a la depresión social que va creciendo hasta la inmovilidad individual y colectiva.
Pero,aunque la gente interpreta la misma información de maneras radicalmente diferentes para justificar sus propios puntos de vista,cuando la ignorancia y los mensajes continuos de cine y tv reúnen,y definen en un solo punto de vista lo que es "normal", convenientemente para usufructo de las clases en el poder,la gente olvida toda  teoría propia,para resolver la disonancia que le genera su soledad,y se "adapta" a  todo lo que ajusta a la idea general impuesta por los medios.
La disonancia cognitiva-concepto descubierto por el psicólogo académico León Festinger -dice que la incomodidad que las personas sienten cuando tienen que sostener simultáneamente creencias contradictorias o cuando sus creencias no están en armonía con lo que hacemos genera mucha angustia,por lo que los individuos,para superar esa ansiedad,tienden a reducirla comportándose y argumentando  a favor de la decisión tomada, para darse tranquilidad y convencerse del por qué de esas decisiones, para resolver la disonancia.
Por ejemplo: Un país hace la guerra,pero todos sabemos que no es ético,ni religioso,matar a otro ser humano.Sin embargo los periódicos se llenan con fotografías terribles de los muertos...  Esa contradicción  produce un elevado nivel de tensión y malestar individual y social, por lo que se acude a los argumentos más abstractos: "eran narcos", “estamos defendiendo a la patria”, "fué por la seguridad del país"...con lo cual se reduce el conflicto moral, la contradicción entre lo que se piensa y lo que se hace, al menos temporalmente.
Otro ejemplo: cuando nos vamos a comprar un alimento y bebida chatarra,o cigarros. Nos han dicho en la publicidad que eso nos gusta y nos hará felices, pero al ver el producto dudamos, no está dentro de nuestro presupuesto gastar  en eso cuando tenemos otras prioridades más básicas. El fumador sabe que le hace daño, que aumenta las probabilidades de contraer cáncer, entre otros inconvenientes.El bebedor de coca colas o consumidor de grasas de macdonals sabe que la obesidad y la diabetes lo esperan en su futuro...

Los mensajes sobre los riesgos de salud y las campañas que prohíben  fumar en lugares públicos,por ejemplo, aumentan la tensión interna y la contradicción: se sabe que deberíamos dejar pero  no queremos,porque el deseo introyectado por los vendedores es mayor...Y el vendedor nos dice que “alguna vez hay que darse ciertos gustos,la vida es breve,y no se puede comer solo una,el cigarro adelgaza y la cocacola baja la presión,y como de algo hay que morir,por lo menos,morir feliz...” y eso y otros argumentos individuales como "el médico me dijo que mis pulmones están impecables”, “yo lo controlo”, etc. resuelven  la contradicción, la disonancia, porque nos serena, y por eso nos quedamos con esos argumentos...
Pero es sólo por un corto tiempo que esa tensión se reduce.
Porque la disonancia,en estos casos, realmente se resuelve cuando se adopta una conducta que elimina la contradicción en forma más permanente: se abandona la adicción al cigarro o se dejan de consumir bebidas y botanas chatarra. Cuando el deseo de eliminar la contradicción se vuelve más fuerte que el deseo de fumar,o consumir chatarra( sobre todo habiéndose dado cuenta que los argumentos no reducen el conflicto, y que vuelve a aparecer al encender cada cigarrillo o beber cada cocacola) es cuando verdaderamente logramos la congruencia emocional que nos liberará de la ansiedad.
Los publicistas saben de esas contradicciones y por eso usan frases que son saetas directas a la psique de las personas reforzando la tolerancia a la disonancia cognitiva con mensajes tales como: “Disfruta tus contradicciones”, “A veces lo más inteligente es hacerse el tonto”, “estar serio me hace reír”, “a veces ser feliz me hace llorar”, “a veces tengo que perderme para encontrarme” y “por qué digo que no me gusta si me encanta”, "soy totalmente palacio", etc.  Estos mensajes incitan a la aceptación de la contradicción, de la paradoja, de la irracionalidad por encima de un razonamiento sensato (como lo es fumar,o consumir grasas, eso que mata...).
Entre los mecanismos de la Disonancia Cognitiva, además que existen pensamientos, creencias, ideas, cogniciones consonantes (es decir, coherentes o consecuentes entre sí). Por ejemplo el más recurrido por los gobiernos: “sé que votar por tal partido político es perpetuar el sistema que me ha explotado”- y cogniciones disonantes -”sé que votar por tal  partido es perjudicial para todos,pero más vale malo por conocido a bueno por conocer...de todas maneras va a ganar...son rateros,pero por lo menos ya saben como gobernar..."
Y se produce entonces lo que en psicología se conoce como liberación de tensión: se crea un estrés que nuestro cerebro no quiere soportar.
La relación que existe entre cogniciones (pensamientos: son unos rateros) y conducta/comportamiento(voté por ellos) genera una relación terriblemente disonante.
Por ello, cada vez que en nuestra mente se produce una disonancia cognitiva, vamos a tender a reemplazar el esquema mental que provoca la disonancia por otro que genere menos tensión interna.O a cambiar nuestro comportamiento disonante por otro que genere menos estridencias.
Entender este proceso mental se puede usar en nuestro favor generando disonancias que nos obliguen a mejorar como personas.
Por ejemplo: si somos fumadores/amantes de la vida, convencernos de que “fumar mata” va a propiciar la aparición de disonancias cognitivas del tipo “amo la vida”, pero “yo fumo” y “fumar mata”, que a su vez nos generarán estrés cada vez que incurramos en este hábito tan poco saludable; lo que, en definitiva, llevará a tres posibles finales: que dejemos de fumar (lo que nos hará personas más saludables),o que dejemos de pensar que amamos la vida, o que resolvamos definitivamente toda disonancia cuando estemos muertos de un ataque al corazón producto del estrés...
Lo cierto es que la disonancia cognitiva puede convertirse en una potente herramienta de persuasión. Y es que,dentro de los esquemas cognitivos, los más complicados de cambiar son los relacionados con uno mismo y la visión que tenemos de nuestra forma de ser.
A todos nos gusta pensar que somos gente amable,decente, predispuesta, implicada en los asuntos importantes y, por supuesto, nos gusta creer que somos gente razonable...
Las técnicas de persuasión siempre están relacionadas con las emociones que sentimos frente a los estímulos, por ello debemos centrarnos en la emoción.
Nos centramos en la disonancia o tensión generada por las situaciones de incongruencia entre actitudes y conductas, es decir, pensamos una cosa y hacemos otra,pero no en la emoción inductiva.
Así,para reducir la disonancia entre cogniciones, podemos cambiar uno de los dos elementos disonantes: o la actitud (“fumar no es tan malo”) o la conducta (no fumar).
También se suele agregar una cognición para justificar o racionalizar la incongruencia entre las dos cogniciones. Ejemplo: “mi abuelito era fumador y vivió 100 años”.
Trasladando y ejemplificando dicha teoría a la práctica sociopolítica actual:primero la actitud, luego la conducta y, nuevamente, la actitud.
Ejemplo: Confío en que el PP “salvará” España, creará empleo, etc. (actitud); por lo que voto al PP (conducta), con el tiempo constato el desastre de su política (disonancia) y resuelvo la tensión que me produce en una nueva actitud: “todos son iguales”...
Lo expuesto explica la tendencia social e individual de justificar las conductas para resolver las incongruencias propias. La idea del cambio nos provoca tal incomodidad que cualquier orden existente nos hace sentir más seguros. El sesgo de justificación del sistema es investigado desde la psicología social,que da cuenta de algunos detalles reveladores sobre la lentitud del cambio, del porqué parecen perpetuarse los problemas socio-políticos de nuestros tiempos. Según esta perspectiva, en ciertas condiciones sociales, nos resistimos al cambio social  y justificamos y protegemos el sistema social existente. Así nos encontramos con las frases tan recurridas: "todos son iguales" (y por tanto mi conducta no fue errónea), o no estoy de acuerdo con lo que está pasando, pero no queda más remedio (disminuye mi sensación de incomodidad porque hay causas externas que yo no puedo controlar-desesperanza aprendida-).
Y que podemos hacer algo para no ser vencidos del todo?
Lo valiente, justo y deseable, sería afrontar las contradicciones, reconocer errores y rectificar. Ello implicaría reconocer errores y adecuar la futura conducta a las actitudes. Es decir, cambiar la conducta para que sea acorde, coherente y consecuente con lo que pensamos. Si creemos que la corrupción de los gobernantes es deleznable, la conducta consecuente en el futuro sería no votar a aquellos que han abusado del poder que antes les diéramos...
Aunque el voto,no está determinado  por la identificación con un programa-y estudios psicosociales lo demuestran-, sino por otros factores como la fidelidad (voto heredado), el voto cautivo (como ofrecer sobornos o despensas) o por la identificación con una clase social a la que se aspira y no se pertenece (como los obreros de derechas), el proceso dialéctico por el que las mayorías proletarias podrían eliminar su actitud fatalista involucraría,tentativamente, tres importantes cambios:
1.-La recuperación de la memoria histórica. Ya que sólo en la medida en que las personas y grupos conozcan sus raíces histórica, sobre todos aquellos hechos y condiciones que han configurado su realidad, podrán tener una perspectiva adecuada para evaluar su presente. Saber quién se es supone saber de dónde se viene y de quién o qué se depende.

2.- La organización popular. Porque mostrar a la gente que si existe una profunda comunidad entre todos los miembros de las clases oprimidas y de que la inmutabilidad de su mundo es debida, en buena medida, a su división y aislamiento individualista.
3.- La praxis de clase: Pues no tiene sentido tener una conciencia histórica que no sirva para ejercer una nueva identidad social, ni la organización sirve si no se usa para la acción directa en beneficio de la gente del pueblo,y para que éste rompa el círculo vicioso de su pasividad y marginación. Y viceversa: no se puede tener una verdadera conciencia histórica ni lograr una organización popular,sin la práctica directa para bien de los intereses populares.
En fin, que la superación de las actitudes fatalistas pasaría por la toma de conciencia, la organización y la acción directa.
Para modificar las actitudes presentes de inmovilismo y pasividad política,no basta con informar o criticar...hay que actuar. Porque no es nuestra acción la que debe de plegarse al campo de lo posible, sino que es la propia acción la que puede abrir un nuevo espacio de posibilidades. Cada uno de nosotros somos un punto de una conversión de lo imposible a lo posible... tenemos en nuestras manos la oportunidad  de hacer de lo imposible una posibilidad... Y, quizá,reflexionar en esto pueda ayudarnos a evitar la consecuencia más peligrosa de la disonancia cognitiva: creer nuestras propias mentiras...