sábado, 28 de septiembre de 2013

La otra realidad...













Los mundos paralelos en los que vive la sociedad actual son reflejo de los avances tecnológicos,pero también son un fenómeno de la conciencia humana que se ve obligada a adaptarse al exceso de información y su apresurado flujo, como nunca se había visto en la historia del ser humano.
La psico-sociología le ha dado nombre a ese fenómeno,creando el concepto de Hiperrealidad, para tratar de estudiar este nuevo síndrome de la cultura posmoderna,buscando los procesos mentales hacia la información a la que la conciencia se ve expuesta.
Por principio,podríamos decir que la hiperrealidad es una "realidad" que viene definida o decodificada por un mediador. No se trata de una experiencia directa o genuina sino sesgada o impuesta por la visión de otra persona. La hiperrealidad se acompaña de un vago sentimiento de irrealidad. Así,por ejemplo, se ve en los noticieros virtuales que un meteorito ha caído en Siberia. Simplemente cayó un meteorito,como innumerables veces han caído en el planeta, y no hubo mayor consecuencia Y nosotros vivimos en una zona tropical,y no tenemos idea de donde está Siberia. Pero esa noticia es repetida tantas veces,que la damos por cierta y además permitimos que nos cause temor,o nos afecte,y vivimos esa caída del aerolito como si la hubiéramos visto y sentido en nuestra propia piel,y hasta lo podemos creer como un preámbulo del "fin del mundo".







Y podría ser que esa noticia fuera un "fake",es decir una broma viral de Internet, o una manipulación mediática para fines oscuros del poder del estado.
Así notamos que el abuso de los estímulos hiperreales compromete seriamente nuestro sentido de la realidad.
La confusión entre mapa (representación) y territorio (realidad fenoménica) es el resultado de la voracidad de las imágenes, la intrusión de lo mediático en nuestra vida, y llegan a confundirse representación y realidad.
La hiperrealidad también  es significativa como un paradigma,ya  que explica la condición cultural del occidente capitalista. El consumismo, por su dependencia del valor de signo, es el factor detonante para la creación de la hiperrealidad,engañando a la conciencia hacia el desprendimiento de cualquier compromiso emocional verdadero, optando en cambio por la simulación artificial, en interminables reproducciones de apariencia fundamentalmente vacía.

Así para los poderes capitalistas,la satisfacción y la felicidad tienen que encontrarse en la simulación y la imitación de lo real, más que a través de la realidad misma. El ejemplo clásico,es el diseño de los super casinos de Las Vegas,(con sus réplicas de monumentos del mundo en cartón-piedra), o Disneyword ( el simulacro de Disneylandia existe para ocultar una simulación de tercer orden:  No se trata de una interpretación falsa de la realidad, sino de ocultar la realidad y, por tanto, de salvar el principio de la ideología capitalista),lugares hiperreales de ocio consumista ,que producen la sensación de estar atravesando un mundo de fantasía,y donde todos trabajan para crear esa ilusión. La decoración no es auténtica, todo es una copia, y la experiencia en su conjunto se siente como un sueño decadente. Lo que no es un sueño, por supuesto, es que el casino o los juegos,se quedan con el dinero, ya que es sabido que las personas son más propensas a entregar ese dinero si no se dan cuenta de lo que verdaderamente está pasando...
En otras palabras, aunque intelectualmente se entienda el funcionamiento de un casino, la propia conciencia cree que apostar dinero en el casino es parte del mundo "irreal". El interés de los decoradores es enfatizar la apariencia de fachada del conjunto, para aparentar que toda la experiencia es irreal.
Y más aún,con las nuevas tecnologías se pueden crear, casi literalmente, nuevos mundos de los que, en cierto sentido, se puede decir: que no necesitan de la materia prima del mundo real para existir e interactuar.




Por ejemplo: un consumidor de pornografía empieza a vivir en un mundo irreal que es creado para él por la pornografía, y aunque ésta no es un intercambio real de sexo, para este consumidor la verdad de lo que es realmente el sexo deja de tener importancia. Así se pierde en la soledad de su imaginación idéatica.
Otros ejemplos son más simples: por ejemplo, la imagen de la letra "M" de McDonald's crea para el consumidor la "ilusión" de un mundo que promete cantidades infinitas de comida "deliciosa", cuando en realidad,la "M" no representa nada, y la comida que se produce ahí es pésima para la salud y de mal sabor.
Entonces en un mundo de consumo hiperreal, preocupa la incapacidad de la conciencia de distinguir la realidad de la fantasía, especialmente en las culturas posmodernas tecnológicamente avanzadas. En esa hiperrealidad cotidiana, la conciencia ya no define lo que es verdaderamente "real" en un mundo donde los medios de comunicación pueden modelar y filtrar de manera radical la manera en que percibimos un evento o experiencia. Hasta dónde podrá llegar esa hiperrealidad,como una interpretación de la realidad creada por otros,los poderosos dueños del poder y el dinero, que nos imponen su visión del mundo que consideran como mejor  para sus intereses,y que generan con la meta de sustituir a la realidad en la que se basó.
La hiperrealidad cotidiana que vivimos,es una manera experimentar una "realidad" ad hoc, a través de la ayuda de otro interesado, en tanto que ese otro es algo ajeno a nosotros mismos.



La simulación de algo que en realidad no existe,esa falsedad "auténtica", genera en quien la acepta como modo de vida, una debilidad de entendimiento, una debilidad del sentido común, y así,los individuos,fascinados por la novedad, la funcionalidad, la superficialidad, la artificialidad, la involución infantil de los conceptos, las instituciones, los estereotipos,los objetos novedosos, y "la chispa de la vida" se convierten en sujetos hiper consumidores en una carrera ezquizoide,y virtual, en super carreteras hacia el vacío,en infinitas tardes frente a una televisión que reproduce sus propios aplausos, en un simulacro de vida,donde deambulan manipulados, vigilados,extraños a sí mismos y a su propia realidad... Pasivos frente al ordenador,creyendo ser activos,abolida para siempre nuestra libertad de pensamiento,y no solo nuestra realidad sino toda posibilidad de su existencia.
Hiperrealidad que  es sustitución de la vida por su boceto, por su máscara, por una construcción artificial  y sobre todo comercial, que anula tanto la ficción -el arte por ejemplo- como la realidad y se presenta como una virtualidad que nos disuade de vivir...


Pero hay mecanismos en los que la realidad regresa y cobra venganza de esa hiperrealidad de ocultación de la ausencia de realidad...
Ahí están Madrid, Detroit, o Fukushima...