domingo, 15 de diciembre de 2013

La Amistad...

 Para mis amigos Rox
 y el Doc con afecto.









Quiero compartir algunas ideas anarquistas personales y otras que leí  en la antigua revista ácrata mexicana llamada “Tierra y Libertad", para reflexionarsobre la amistad.
Cualquier diccionario nos dice que amistad es afecto o cariño entre personas. Siendo verdad esta definición, no completa su ámbito de calidad humana.
Conviene subrayar que el término afecto o cariño entraña, cada uno en sí, una serie de elementos distintivos.
Se supone que la amistad equivale – dentro de nuestro mundo anarquista – al ejercicio de la solidaridad cariñosa. Vale aclarar: todos los seres humanos han de vivir solidariamente si pretenden salir adelante en la inevitable lucha humana con sus circunstancias. El ser humano es indivisible, individual, único; pero a condición de que aceptemos, cuando menos, que no puede prescindir de la acción y reacción del medio que le circunda, o, de otro modo, que el humano no es una isla y que requiere de otros humanos, únicos como él, para salir airoso en la solución de la constante problemática que lo acecha. El ser humano vive su problemática individual, es cierto; pero también lo es que no se salva de la problemática que hay en sus relaciones con la naturaleza y con otros humanos.
Necesita del concurso de otros. Aquí es donde tiene su ubicación la solidaridad humana. Sin embargo, más allá de este mero acto de apoyo mutuo, que pudiera ser estrictamente formal y utilitario, la vida nos depara dos expresiones de tipo superior; la amistad y el amor.
 Valdría la pena meditar en torno a los puntos de contacto u de diferencia que existen entre el amor y la amistad. Ellos tienen en común lo que Goethe calificó como las “afinidades electivas”. Se es amigo de quien, en cierto sentido, tiene características que nos son afines. Ello no quiere decir que no exista el caso de la amistad entre seres desemejantes (no afines); pero lo natural es que los amigos coincidan en la mayor parte de sus motivaciones y de sus preferencias; una suma de simpatías y de diferencias determina la jerarquía de la amistad.
El filósofo F. Nietzche aclaró estos conceptos, definitivamente, al decirnos: “Yo no hablo del prójimo, sino del amigo” y, todavía más explícito: “Sí tú eres un esclavo (entendido de manera general como ser esclavo de algo o alguien), no puedes ser amigo. Si eres un tirano no podrás tener amigos”.
La amistad verdadera sé finca sobre la base de un respeto recíproco. La amistad es la conducta de la dignidad humana. No hay amistad ahí donde perduran los vestigios del autoritarismo (referido no sólo al campo del autoritarismo visto en las instituciones y personajes tradicionales, sino en el espacio de las relaciones entre todas las personas en el diario vivir), de la sumisión, del vasallaje.
La amistad es desinteresada; presta para cumplir y ayudar al amigo. No es una letra de cambio que va a cobrarse, sino una entrega cabal de servicio constante.
No se es amigo en el ámbito de la ignominia (ofensa); el vicio, la explotación. La obediencia ciega son razones para que se identifiquen los cómplices o las víctimas, pero jamás los amigos, porque la amistad requiere de la propia estimación y del respeto de uno mismo. ¿Cómo podría el verdugo autodenominarse amigo de la víctima?

El anarquismo, entendido como conducta, como moral sin dogmas ni sanciones, es escuela de amigos sinceros. Los anarquistas son amigos universales, solidarizados cariñosamente con todos los humanos del orbe; son amigos porque los une el dolor y los exalta el amor a la libertad del género humano.
La amistad niega el determinismo de la fuerza del utilitarismo como razón de ser de la existencia. No es verdad absoluta el hecho de que los seres humanos tengan que luchar contra sus semejantes. El “hombre” no es necesariamente el lobo del “hombre”. La amistad, con su carga de desinterés y su capacidad de sacrificio a favor del amigo, es réplica feliz de la filosofía implacable de la violencia en la lucha por la existencia y la supervivencia del más fuerte. Kropotkin – ver su obra “El apoyo mutuo” – realzó la circunstancia de una solidaridad latente en los fenómenos del mundo zoológico, como condición para la supervivencia, y el filósofo y maestro Nicolai, en su obra “Biología de la Guerra”, destruyó los argumentos que proclaman la fatalidad de la violencia y del exterminio.
La amistad de los seres humanos – al igual que la amistad de los pueblos- será condición impostergable, para la paz universal; no los tratados ni los protocolos, sino la actitud amistosa que propicia la convivencia humana.

Salud y Anarquía para el 2014.
Texto de Gonzo.