sábado, 25 de enero de 2014

Salud en venta...









Las diez compañías farmacéuticas mayores,que forman el conglomerado Bigpharma que controla el mercado farmacéutico mundial,mienten cuando dicen tener  la capacidad de poner más empeño en la elaboración de medicamentos que combatan enfermedades devastadoras. Si bien tales medicamentos serían un enorme avance para el mundo y podrían salvar millones de vidas cada año,entonces ¿Por qué quince millones de personas mueren de enfermedades fácilmente curables en el tercer mundo, cada año?
 Porque esas compañías no obtienen beneficios económicos elaborando medicamentos para los pobres que no pueden pagarlos. Asi que mejor se dedican a fabricar productos que les redituen ganancias. Por ejemplo,Pfizer y sus accionistas ganan más dinero en la elaboración y venta de fórmulas contra la calvicie y la impotencia, que en medicamentos para enfermedades como la malaria o la tuberculosis, que son las principales causas de la muerte en el mundo.
Esa codicia de las multinacionales farmacéuticas,las lleva a efectuar prácticas carentes de humanismo, y sin un ápice de ética, como las siguientes:

1. El 90% de los ensayos clínicos publicados son patrocinados por la industria farmacéutica. Este es el principal motivo por el que todo el sistema de ensayos clínicos está falseado, y que es causa del resto de problemas.
2. Los resultados negativos se ocultan sistemáticamente a la sociedad,y sólo se difunden los positivos. Deberían registrarse todos los ensayos clínicos por ley, çantes de  que se publiquen los resultados  finales. En muchos casos, las farmacéuticas se reservan el derecho de interrumpir un ensayo y si ven que no da el resultado esperado, lo detienen. Asimismo, obligan a los científicos que participan en estos estudios a mantener en secreto los resultados. Y esta práctica tiene consecuencias graves.
En los años 90, por ejemplo, se realizó un ensayo con una sustancia creada contra las arritmias cardíacas llamada Lorcainida. Se selección a 100 pacientes y la mitad de ellos tomó un placebo. Entre quienes tomaron la sustancia hubo 19 muertes (frente a 1 del otro grupo), pero los resultados nunca se publicaron porque la farmacéutica detuvo el proceso. Una década después, otra compañía tuvo la misma idea pero esta vez puso la Lorcainida en circulación,y entonces,cerca de 100.000 personas murieron innecesariamente antes de que alguien se diera cuenta de los efectos. Los investigadores que habían hecho el primero ensayo pidieron perdón a la comunidad científica por no haber sacado a la luz los resultados.
Solo la mitad de los ensayos son publicados, y los que tienen resultados negativos tienen dos veces más posibilidades de perderse que los positivos. Esto significa que las pruebas en las que basamos nuestras decisiones en Medicina están sistemáticamente sesgadas para destacar los beneficios que un tratamiento proporciona.
3. Las farmacéuticas manipulan o maquillan los resultados de los ensayos. En muchas ocasiones los propios ensayos están mal diseñados: se toma una muestra demasiado pequeña, por ejemplo, se alteran los resultados o se comparan con productos que no son beneficiosos para la salud. Hay multitud de pequeñas trampas que se realizan de forma cotidiana para poner un medicamento en el mercado, como elegir los efectos de la sustancia en un subgrupo cuando no se han obtenido los resultados esperados en el grupo que se buscaba al comienzo,por ejemplo.
4. Los resultados no son replicables. Lo más preocupante es que en muchas ocasiones, no se puede replicar el resultado de los estudios que se publican. En el año 2012, un grupo de investigadores informó en la revista 'Nature' de su intento de replicar 53 estudios para el tratamiento temprano del cáncer: 47 de los 53 no pudieron ser replicados.
5. Los comités de ética y los reguladores han fallado,y,aunque  las autoridades europeas y estadounidenses han tomado medidas ante las constantes denuncias, la inoperancia ha convertido estas medidas en falsas soluciones. Los reguladores se niegan a dar información a la sociedad con la excusa de que la gente fuera de la agencia podría hacer un mal uso o malinterpretar los datos. La inoperancia lleva a situaciones como la que ocurrió con el Rosiglitazone. Hacia el año 2011 la OMS y la empresa GSK tuvieron noticia de la posible relación de este medicamento y algunos problemas cardíacos, pero no lo hicieron público. En 2007 un cardiólogo descubrió que incrementaba el riesgo de problemas cardiacos un 43% ,pero aun así,no se sacó del mercado sino hasta el 2010.
6. Se prescriben a niños medicamentos que solo tienen autorización para adultos. Este fue el caso del antidepresivo Paroxetine. La compañía GSK  supo de sus efectos adversos en menores y permitió que se siguiera recetando al no incluir ninguna advertencia. La empresa supo del aumento del número de suicidios entre los menores que la tomaban y no se hizo un aviso a la comunidad médica hasta el año 2003.
7. Se realizan ensayos clínicos con los grupos más desfavorecidos. A menudo se ha descubierto a las farmacéuticas usando a vagabundos o inmigrantes ilegales para sus ensayos. Estamos creando una sociedad,  donde los medicamentos solo se ensayan en los pobres. En EEUU, por ejemplo, los latinos se ofrecen como voluntarios hasta siete veces más para obtener cobertura médica y buena parte de los ensayos clínicos se están desplazando a países como China o India donde sale más barato. Un ensayo en EEUU cuesta 30.000 dólares por paciente,  y en Rumanía sale por 3.000.
8. Se producen conflictos de intereses: Muchos de los representantes de los pacientes pertenecen a organizaciones financiadas generosamente por las farmacéuticas. Algunos de los directivos de las agencias reguladoras terminan trabajando para las grandes farmacéuticas en una relación bastante oscura.
9. La industria distorsiona las creencias de los médicos y sustituyen las pruebas por marketing. Las farmacéuticas se gastan cada año miles de millones para cambiar las decisiones que tomamos los médicos a la hora de recetar un tratamiento. De hecho, las empresas gastan el doble en marketing y publicidad que en investigación y desarrollo, una distorsión que pagamos en el precio de las medicinas. Las tácticas van desde la conocida influencia de los visitadores médicos (con las invitaciones a viajes, congresos y lujosos hoteles) a técnicas más sibilinas como la publicación de ensayos clínicos cuyo único objetivo es dar a conocer el producto entre muchos médicos que participan en el proceso. Muchas de las asociaciones de médicos,que deberían exigir regulaciones de algun fármaco, reciben generosas subvenciones de las empresas farmacéuticas,y muchos de esos médicos se convierten en vendedores de Pfizer,por ejemplo,y olvidan el sentido de la profesión.
10. Los criterios para aprobar medicamentos son a conveniencia de los intereses económicos. Los reguladores deberían requerir que un medicamento sea mejor que el mejor tratamiento disponible, pero la mayoría de las veces basta con que la empresa pruebe que es mejor que ningún tratamiento en absoluto. Un estudio de 2007 demostró que solo la mitad de los medicamentos aprobados entre 1999 y 2005 fueron comparados con otros medicamentos existentes. El mercado está inundado de medicamentos que no procuran ningún beneficio, o de versiones del mismo medicamento por otra compañía, o versiones del mismo laboratorio cuando prescribe la patente. En esta última categoría destaca el caso del protector estomacal Omeprazol, de AstraZeneca, que sacó al mercado un producto con efectos similares, Esomoprazol, pero diez veces más caro.Tambiés suele ocurrir que producen una gran cantidad de medicamentos que no curan nada. Y es que,en realidad, los humanos hemos sobrevivido perfectamente sin la inmensa cantidad de fármacos nuevos, pero Bigpharma no podría.


Es la codicia quien controla totalmente la Farmacaéutica en estos tiempos. Y lo único que de verdad interesa a quienes manejan este negocio es ganar dinero. ¿Y cómo ganar más? Pues haciendo que la gente esté enferma... porque las personas sanas no generan ingresos. La estrategia consiste, en suma, en tener enfermos crónicos que tengan que consumir todo tipo de productos paliativos, es decir, para tratar sólo síntomas; medicamentos para aliviar el dolor, bajar la fiebre, disminuir la inflamación... Pero nunca fármacos que puedan resolver una dolencia. Eso no es rentable, no interesa. La medicina actual está concebida para que la gente permanezca enferma el mayor tiempo posible y compre fármacos; si es posible, toda la vida...



Texto del Sensei.