miércoles, 20 de agosto de 2014

Resistencia Gazatí...





En los últimos días decenas de miles de personas se han manifestado en las principales ciudades del Mundo, contra el genocidio sobre el Pueblo Gazatí.
Yes que el conflicto político-militar entre el Estado sionista de Israel y el Pueblo Palestino de Gaza, se expresan dos concepciones contrapuestas de linea política y de estrategia militar .
El sionismo basa su estrategia política en la consolidación y expansión de un estado confesional, judío, no sólo en lo religioso sino en lo jurídico, en lo cultural..., siendo el más estrecho aliado en la zona del imperialismo occidental en general y del yanki en particular, por el cuál es económica y militarmente sostenido.
Este proyecto es excluyente por tanto para cualquier otro tipo de individuos que no pertenezcan a esa identidad religioso-cultural, en el mejor de los casos pueden llegar a ser aceptados como ciudadanos y ciudadanas de segunda categoría.
Se da la circunstancia actual e históricamente que en Palestina, territorio en el que se ubica el Estado de Israel, vivían y viven palestinos y palestinas desde tiempos inmemoriales. La política de construir un Estado confesional judío conduce de forma continuada a un tipo de guerra muy particular, la guerra genocida, porque su finalidad es eliminar al Pueblo Palestino, al menos en aquella medida suficiente como para que dejen de ser un sujeto con capacidad de resistencia político-militar.
La última fase de esta guerra "Borde Protector ", es un episodio más, eso sí con un incremento exponencial del carácter criminal y genocida, de esa estrategia político-militar.
Las matanzas de niños, 375 hasta ahora, los ataques indiscriminados que han supuesto cerca de 1.800 muertos y más de 9.000 heridos, de los cuales más del 80% son civiles, si lo comparamos con las pérdidas militares, que según el propio Estado de Israel solo han alcanzado a 320 combatientes de Hamas, cifra que las Naciones Unidas rebajan a 191, es todo un ejemplo de los auténticos objetivos del ejercito sionista.
Estos resultados no son casualidad, ni efectos colaterales, son las consecuencias buscadas en coherencia con ese objetivo de eliminación del Pueblo Palestino. Los ataques a las escuelas de la ONU, previamente identificadas por este organismo. Los ataques a los Hospitales, del total de 32 existentes en Gaza 21 han sufrido bombardeos. Los ataques a los Centros de Salud, más de 22 han sido bombardeados. Los ataques a colegios y universidades, 134 de los cuales han sufrido severos daños. Los ataques a los centros de producción de electricidad y distribución de ésta. Los ataques a la infraestructura de las vías de conducción de aguas y de transporte, son la expresión nítida de cómo Israel concibe su guerra de -destrucción total- contra el Pueblo Palestino.
Según Instituto Israelí de Estudios sobre Seguridad Nacional, su ejército esta compuesto por 176.500 soldados y 445.000 reservistas, de los cuales han movilizado ya alrededor de 50.000 para la operación en marcha.
Los recursos bélicos son proporcionales a la filosofía de un Estado cuya finalidad es la agresión permanente a los legítimos habitantes del territorio palestino.
Cuando se constituye el Estado sionista de Israel 700.000 palestinos fueros expulsados, porque Palestina no era una tierra sin Pueblo para un Pueblo sin tierra, como pretenden hacernos creer, Palestina tenía y tiene su Pueblo.
Los palestinos de Gaza tienen una estrategia político-militar muy diferente, su único objetivo es que sea reconocido como legítimo su Pueblo y todos los derechos que ello lleva consigo, entre otros el de tener un Estado propio. Por ello la forma de hacer la guerra de los gazatíes es muy distinta a la de Israel. La suya es una guerra de resistencia y de liberación simultáneamente y eso se expresa de forma clara en los resultados de sus acciones militares, de las pocas mas de 70 personas fallecidas en el bando israeli, todos eran militares menos cuatro, es decir más del 90%. Los datos no ofrecen dudas de como unos y otros se plantean el conflicto.
En la Franja de Gaza viven al rededor de 1.800.000 personas, el 43,4% de los gazatíes tiene menos de 14 años, la tasa de crecimiento anual de la población actual es del 3,7% y la edad media es de 18 años. Por cierto cerca de 400.000 personas se han visto obligadas a desplazarse de sus lugares habituales por la intervención israelí.Y Hamás cuenta con 20.000 combatientes, 10.000 en su brazo armado y la Yihad islámica reivindica 8.000.
Israel ha tenido que retirar sus tropas terrestres porque el coste de sus incursiones y las luchas cuerpo a cuerpo con Hamas estaban resultando demasiado costosas para su ejército. En la anterior invasión sólo fallecieron 11 soldados del ejercito sionista.
Y vemos que mientras Israel extermina a hombres, mujeres y niños en la Franja de Gaza, invocando su derecho a garantizar su seguridad, Estados Unidos y la UE contemplan la matanza con indiferencia, limitándose –en el mejor de los casos- a esbozar tímidas objeciones. Al margen de las cuestiones energéticas y geoestratégicas, nadie quiere proporcionar argumentos que permitan lanzar la temida acusación de antisemitismo.carbonizados, mutilados o agujereados porque Israel quiere explotar los yacimientos de gas situados en las aguas territoriales de Gaza y porque existe una inequívoca voluntad de forzar una segunda Nakba o emigración forzosa, semejante a la de 1948, que expulsó de sus hogares a casi un millón de palestinos. No es una exageración hablar de genocidio o limpieza étnica. Israel sigue los pasos de Estados Unidos, que aplicó el mismo procedimiento con los pueblos nativos americanos. Los pueblos nativos americanos son en realidad las primeras naciones de un continente diezmado por el colonialismo europeo, pero en la actualidad sobreviven en reservas, sin la posibilidad de constituir un gobierno que refleje su identidad cultural. Sus derechos se extinguen en el humillante fidecomiso de sus propias tierras en calidad de gestores y administradores. Israel ni siquiera reconoce a los palestinos como pueblo, pues estima que solo son árabes, población hostil e incompatible con el proyecto de recuperar algún día las fronteras del Antiguo Testamento.
Los niños palestinos mueren y la UE y Estados Unidos no quieren acusar a Israel de genocidio y crímenes de guerra, pues la Shoah se ha convertido en una imbatible coartada, que se explota con vergonzoso cinismo. Casi todos los pueblos ocupados por el Reich alemán durante la Segunda Guerra Mundial colaboraron en la deportación de sus ciudadanos de origen judío, sin ignorar su terrible destino. El infame gobierno de Vichy se plegó a las exigencias de los nazis con auténtico fervor antisemita, movilizando a miles de policías para deportar a 74.000 conciudadanos judíos. 42.000 acabaron en Auschwitz. Solo 811 regresaron a Francia. En cambio, cuando el 1 de octubre de 1943 Adolf Hitler ordenó la deportación de los judíos daneses, el movimiento de resistencia y un gran número de ciudadanos anónimos se movilizaron para trasladar a la neutral Suecia a 8.000 judíos. Gracias a esta audaz maniobra y a las gestiones diplomáticas de las autoridades, solo perdieron la vida 102 judíos daneses, de acuerdo con los datos del Yad Vashem. El antisemitismo es un viejo prejuicio cristiano que en los años 30 gozaba de excelente salud en Europa y Estados Unidos. Joseph Kennedy, William Randolph Hearst y Henry Ford -que sería condecorado por los nazis con la Gran Cruz de la Orden Suprema del Águila Alemana, la distinción más alta que podía recibir un extranjero- nunca ocultaron su odio hacia los judíos y aprovecharon su poder para influir en la opinión pública norteamericana, ensalzando las dictaduras de Hitler y Mussolini. Walt Disney se movió en la misma línea y el gobierno de Franklin Delano Roosevelt restó importancia a la Shoah, pese a conocer perfectamente lo que sucedía. No quería perder el voto judío, pero tampoco el de los evangélicos y los irlandeses católicos, notorios antisemitas. Cuando en 1943, Jan Karski, representante del gobierno polaco en el exilio y testigo presencial de la matanza de judíos en el gueto de Varsovia y el campo de tránsito de Izbica, se entrevistó con Roosevelt para informarle del genocidio, el presidente le contestó con evasivas y desvió la conversación hacia la hípica, una de sus pasiones, preguntándole por las características de los caballos europeos. nazis para deportar a millones de judíos.universidades.
Después del bombardeo de Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941, muchos jóvenes judíos se alistaron en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos. Algunos ya habían luchado contra el fascismo en España como voluntarios de las Brigadas Internacionales. Los gentiles con un título universitario se convertían automáticamente en oficiales, pero ese criterio no se aplicaba con los judíos y, además, se les prohibía incorporarse a los servicios de inteligencia o la Fuerza Aérea, virulentamente antisemita. Si querían alistarse en los marines, les exigían una explicación. afroamericanos, lo cual explica que años más tarde muchos judíos apoyaran la campaña por los derechos civiles encabezada por Martin Luther King. La prensa estadounidense no mostró mucha preocupación por la suerte de los judíos europeos. Incluso The New York Times, cuyos dueños (Ochs y Sulzberger) eran de procedencia judía, relegó a la página doce el informe de la historiadora Déborah Lipstadt sobre la deportación de 400.000 judíos húngaros a Auschwitz II (Birkenau), donde les esperaban las cámaras de gas y los crematorios. Cuando se produjo el levantamiento del gueto de Varsovia, el diario habló de patriotas polacos y no de Resistencia judía. El New York Herald Tribune, el Washington Post y Los Angeles Times obraron del mismo modo. Solo en la primavera de 1944, la Fuerza Aérea accedió a bombardear el complejo industrial de Auschwitz III (Monowitz), pero el ataque no incluyó las cámaras de gas ni las vías de tren que transportaban a los seleccionados para recibir “tratamiento especial”. Esta vergonzosa maniobra insinúa que las vidas de los deportados se consideraban menos importantes que la destrucción de las fábricas de munición.
Ni siquiera se planteó bombardear las vías ferroviarias utilizadas por los
En esas fechas, los judíos norteamericanos sufrían discriminación laboral y se limitaba su acceso a colegios y
Si manifestaban que deseaban frenar el avance del fascismo, chocaban con un muro de incomprensión, pues los oficiales esperaban escuchar a los reclutas que su intención era “matar japos”.
Aunque 550.000 judíos americanos lucharon en los campos de batalla europeos, soportaron el mismo desprecio que los
La historia se repite con los palestinos, que en las últimas semanas están soportando en la Franja de Gaza un violento ataque militar del Tzahal. No se puede hablar de guerra, pues los palestinos carecen de un ejército regular y las milicias de Hamás poseen un arsenal ridículo, con escasa capacidad de infligir bajas. Sarah Woznick, enfermera norteamericana de Médicos Sin Fronteras, ha trabajado seis meses en la Franja de Gaza y acaba de abandonar el lugar, pues los ataques israelíes por tierra, mar y aire no discriminan entre civiles, personal sanitario y milicianos de Hamás. “No hemos podido desarrollar parte de nuestras labores médicas por falta de seguridad. Los palestinos sufren mucho, sobre todo los niños. Cada vez que había un ataque los niños se agarraban a las piernas de los padres, intentando protegerse.Aparte de los que mueren y los que resultan heridos, los niños de Gaza están sufriendo mucho psicológicamente. Un niño llegó con quemaduras en todo el cuerpo, con 100 pedazos de metralla incrustados”. Cuando le preguntan si los milicianos de Hamás se parapetan en los hospitales, según afirma el gobierno y la prensa israelíes para justificar sus bombardeos sobre escuelas y centros médicos, Woznick afirma que no conoce ningún caso ni ha escuchado ningún testimonio en ese sentido. Es un acto de cinismo afirmar que el Tzahal actúa con criterios selectivos, pues sus avisos para abandonar los edificios convertidos en blancos militares solo proporcionan a la población civil un ridículo margen de tiempo que no excede los cinco minutos. La Franja de Gaza está compuesta por 385 kilómetros cuadrados limitados al Mar Mediterráneo, Egipto –que ha recuperado su papel de aliado de Israel y Estados Unidos- y las fronteras israelíes. Apenas hay donde esconderse. “Te metas donde te metas te van a bombardear. Gaza es una ratonera, pero ¿adónde podemos ir?”, exclaman los palestinos.
El Consejo de Derechos Humanos de la ONU ha aprobado una resolución que condena a Israel por su ofensiva militar y ha creado una comisión para investigar los crímenes y las violaciones del derecho internacional. Solo se ha opuesto Estados Unidos, que ha calificado la resolución de “destructiva”, y 17 países –entre los que se encuentran Alemania, Francia, Reino Unido y España- se han abstenido. Israel ha ironizado sobre la resolución, afirmando que solo es “una farsa”. Pially, Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, ha afirmado que hay indicios de crímenes de guerra en la Operación Margen Protector, que de momento le ha costado la vida a 735 palestinos y ha provocado graves heridas en casi 5.000. El 85% son civiles. Al menos, 175 eran niños y más de un centenar mujeres. Ya hay 110.000 desplazados que han huido de sus hogares y, según Save the Children, cada hora muere un niño palestino. Israel ha bombardeado once escuelas, un pozo de agua que abastecía a 1.500 personas, un hospital, una escuela de Naciones Unidas en Beit Janún y un almacén gestionado por la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos en Oriente Próximo (UNRWA). Navi Pially ha recordado que desde junio Israel ha detenido a más de 1.200 palestinos en Cisjordania y Jerusalén Este, sin presentar cargos. Simplemente, ha realizado una detención administrativa que puede prolongarse indefinidamente, sin aportar pruebas incriminatorias. Estos hechos solo pueden calificarse de secuestro. Israel disfruta de una escandalosa impunidad. Solo eso explica que Tizpi Livni, Ministra de Justicia, haya declarado al diario Yediot Aharonot: “¡Venid a buscarme!”, burlándose de la orden –ya revocada- de un tribunal británico, exigiendo su detención para interrogarla por crímenes de guerra en la Franja de Gaza durante la Operación Plomo Fundido (2008-2009). En esa época, Livni –antigua agente del Mossad- ocupaba los cargos de primera viceministra y ministra de Asuntos Exteriores.Hasta ahora el Tzahal ha sufrido 35 bajas. Es un número insignificante que refleja la asimetría de los contendientes, pero que triplica la cifra de 10 caídos durante la Operación Plomo Fundido, cuando 1.400 palestinos perdieron la vida bajo el fuego israelí. El Presidente Obama ha lamentado la muerte de civiles, pero ha defendido el derecho de Israel a protegerse. En un alarde de cinismo, ha aprobado una ayuda de 47 millones de dólares para reconstruir Gaza, mientras continúan fluyendo ingentes cantidades de dinero para mantener en funcionamiento la maquinaría militar israelí.



Algunos, dentro del mundo progresista, les parecía imposible que Vietnam derrotara a los EE.UU., porque concebían la cuestión de ganar o perder en clave estrictamente militarista-belicista. Pero los movimientos nacional-populares han obtenido siempre sus victorias en clave político-militar y en esos procesos la capacidad de resistencia es lo esencial, así se demostró en Vietnam, en Cuba o en Irlanda por poner sólo algunos ejemplos,y aunque la lucha del Pueblo Palestino de Gaza está pagando un altísimo coste por su dignidad y su resistencia ante la agresión sionista, pero está empezando a ganar la guerra, mediática, política y militarmente.
Porque ganar la guerra por un Pueblo agredido, es ser capaz de mantener la capacidad de resistencia; y a pesar del más que trágico sufrimiento, parece que al Pueblo Palestino de Gaza le quedan fuerzas y recursos políticos y militares para ello...



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