viernes, 3 de octubre de 2014

La tercera persona...












La autorreferencia continua que se refleja en los dichos de algunos sujetos es el síntoma principal del individuo narcisista. Pero cuando se refieren a sí mismos en tercera persona,lo hacen como una transferencia paranoide, es decir: el sujeto se representa en un tercero significante,como si fuese otro sujeto externo, donde reposta su ego. Sabemos que todo el lenguaje habla del hablante,y de sus vivencias, incluso cuando él no lo advierte. El referirse a sí mismo como si fuese otra persona,es uno más de los espejismos del narcisismo, con el dato que esta autorreferencia es curiosa,ya que no es estrictamente que el sujeto hable de sí, sino que es el lenguaje el que habla de él.
Esta autorreferencia( impropia pues la dice un "tercero") es una característica cotidiana en la personalidad esquizoide,que se apoya en esa autoaplicación del lenguaje sobre si mismo para focalizar el interés de los demás sobre sus persona: el sujeto emerge de su mediocridad llevado por su inconsciente,para hablar de sí mismo como si fuera Otro, más importante y más interesante, asi se da una transferencia hacia ese otro que alivia por segundos la nula autoestima, los fracasos y las frustraciones del hablante.

Al sentir ese alivio,se da entonces la repetición del lenguaje de autorreferencia en tercera persona, y esa pulsión se debe a que ese Otro es inconsistente,irreal, asi que el hablante elige ese empleo autoaplicativo no paradójico del lenguaje sobre si mismo, con ganancias como la suavidad del autorreproche y la culpa aplicada a un tercero imaginario, así como el atenuante en los errores y responsabilidades éticas. Quizá por todo esto es tan común el uso político de la tercera persona del singular, como si los funcionarios públicos fuesen reporteros de sí mismos.  (Aquéllo empezó con Julio César. En sus memorias de la “Guerra Civil” y la “Guerra de la Galias” siempre se nombra en 3ª persona :  " César atacó, Cesar realizó tales o cuales acciones. Cesar propuso…"). El uso de la tercera persona,y el plural mayestático es algo que a veces usan monarcas y pontífices para darse la importancia que ya nadie les da.  Aunque hoy por hoy,este ejemplo matósico, contiene, más que elementos soberanos, intentos de fuga lingüiestica de los políticos irresponsables que quieren impostar el valor de su persona medido por el criterio del poder o el reconocimiento de su pequeño mundo, y de cómo este se extiende más allá de sus fronteras y se profundiza dentro de ellas....
Así el patrón de conducta de un individuo que usa el plural mayestático, refiriéndose a sí mismo como "su amigo tal,su seguro servidor, los que van a morir te saludan", etc. es una persona que se cree un ser aparte y es auto admirado por si mismo. Cuando hace algo bien, esa perspectiva de tercera persona hace que el mismo se aplauda y se enamore de su auto héroe y se sumerja en su ego narcisista. Pero resulta que ese uso de la tercera persona introduce un necesario factor de distancia,por lo que sus logros, en el fondo,los siente ajenos.
Cuando un sujeto habla en tercera persona para referirse a sí mismo evidencia un sentimiento de despersonalización.
La despersonalización es una alteración de la percepción o la experiencia de uno mismo de tal manera que uno se siente "separado" de los procesos mentales o cuerpo, como si uno fuese un observador externo a los mismos.
Esto implica que no puede reconocerse en eso que dice o describe de sí mismo.
En esos usos del lenguaje narcisistas, el individuo se aniquila a si mismo para atraer la aceptación de los demas,y buscar desesperadamente su reconocimiento.
Así, hablar en tercera persona de uno mismo es un síntoma del Trastorno Narcisista de la Personalidad, pero un síntoma nunca comporta por defecto la enfermedad.
De hecho, actualmente se utilizan 9 criterios (o síntomas) derivados de este uso del lenguaje, para determinar si un sujeto padece este trastorno, si de los 9 el individuo cumple 5 o más, se determina que tiene el trastorno. Son los siguientes:
1.Tiene un sentido grandioso de su propia importancia
2.Le absorben fantasías de éxito ilimitado, poder, brillantez, belleza, o amor ideal.
3.Se considera especial y único, y sólo puede ser comprendido, y sólo debería asociarse con otras personas especiales o de alto estatus personal o institucional.
4.Requiere excesiva admiración (Es un síntoma que denota una baja autoestima y una gran preocupación por hacer bien el trabajo y por cómo son vistos por los demás).
5.Tiene un gran sentido de sus propios derechos. Piensa que se le debe todo. Tiene un sentido de "categoría" con irrazonables expectativas de un trato especialmente favorable o de una aceptación automática de sus deseos.
6.En sus relaciones interpersonales es explotador. Se aprovecha de los demás para conseguir sus propios fines (esperan que se les dé todo lo que deseen, sin importar lo que ello suponga para los demás, y pueden asumir que los demás están totalmente interesados en su bienestar).
7.Carece de empatía y es reacio a reconocer o identificar las necesidades y sentimientos de los demás.
8.Es frecuentemente envidioso de los demás o cree que los demás le tienen envidia (pueden llegar a devaluar a personas que hayan recibido una felicitación al pensar que él es más merecedor de la misma).
9.Muestra actitudes y comportamientos arrogantes y altivos o prepotentes...

El hablar en tercera persona de sí mismo es una ampliación del síntoma 1, y es una característica que suele señalarse en personas con trastorno narcisista.
Este trastorno psico-somático deviene en ansiedad, estrés, y adicciones. Algunos síntomas son mareos, dolores de cabeza y falta de concentración,dolores musculares y estomacales.
Si se refiere en términos de chiste o humor o en serio no cambia esta cuestión.
Aunque si esta autorreferencia se hace en forma ocasional o como excepción no indicaría gran patología, pero si es la manera habitual de la persona de comunicarse es un claro signo de inestabilidad mental,ya que es un rasgo típico de la personalidad esquizoide el que se exprese una escisión del yo tan clara. El no poder decir "Yo" indica que las experiencias  se viven como ajenas o fuera de uno.
Hablar de sí mismo en tercera persona es un acto conciente (o semi-conciente en tanto está a la moda entre políticos o es un lugar común de los oradores anacrónicos) de despersonalización, que se lleva a cabo en una estructura de lenguaje, frente a otros, en una conversación con raíces de arenga. Cuando nos sabemos y nos reconocemos a nosotros mismos como personas dignas y valiosas, no nos presentamos como  un tercero inaprehensible, sino que hablamos siempre desde la sinceridad,desde la intimidad, hacia el otro, desde nuestro corazón profundo hacia el mundo.
Esta misma intimidad es la que se niegan a compartir estos sujetos, que jamás se mostraran sinceros,pues suponen que esa intimidad debe ocultarse a los demás, una intimidad vacua, de la que le es imposible orearla y además, no puede despojarse en su habla el referirse de modo muy solemne, a sí mismo como si fuese otro "muy importante"... Trampas del lenguaje, que nos desnudan tal como somos: egoícos y ridículos,  y que ponen una patética soberbia en nuestra boca...




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