martes, 4 de noviembre de 2014

Los desaparecidos...










La manipulación y la represión son dos caras de una misma barbarie. El objetivo del Poder es el beneficio personal, aunque sea a costa de la explotación de los demás. Para lograr esto,usa la manipulación,que es el dominio sobre la sociedad mediante el control de la mente de las personas que la componen. Si este control no es posible, el Poder recurre al empleo de la fuerza. Cuando el Poder intenta dominar al ser humano pero no alcanza sus objetivos mediante la manipulación, pues se encuentra ante personas pensantes, utiliza medios violentos y quebranta, abierta y descaradamente, la libertad de éstas. Entonces, el Poder maniobra estableciendo diversos tipos de dominio que, según la conveniencia, pueden ir desde la esclavitud propiamente dicha hasta las nuevas formas de servidumbre humana. Para dominar, utiliza entonces la violencia física o psíquica sobre los seres humanos. Muchas personas se ven obligadas a someterse porque creen que no pueden deshacerse de ella (desde el maltrato machista en las casas,por ejemplo,hasta las injusticias en el trabajo,y las opresiones en el ámbito político).  Pero aunque no sepan cómo hacerlo, recordemos que el ser humano libre siempre tiene, ante la barbarie del Poder, una salida digna,que es la rebelión.
Sin embargo,el Poder, a través de sus Estados y de sus acólitos,tienen muchas maneras de manipular,como cuando habla de "democrácia,leyes,justicia para todos..." etc. mintiendo a la sociedad sobre una hipotética  “libertad democrática” ,siempre como reflejo y sostén de la libertad de los mercados, y como el medio por el que se eliminan todas las fronteras nacionales. Hacen creer que el capitalismo y el liberalismo requieren ciudadanos libres. Pero la libertad a la que se refieren es esa falsa libertad en la que el ser humano está desatado, por medio de la manipulación o del terror, de toda relación comunitaria. La forma social en esta civilización está regulada por el mercado económico, que sirve de modelo y fundamento de la “libertad” individual de las personas. El Poder, que se sustenta en los actuales Estados, en sus instituciones neoliberales y en el capitalismo salvaje, usa con frecuencia la estrategia de hacer desaparecer a personas para crear y sostener su dominación. Esta dominación se basa en el terror y en la sumisión de las personas.
Cada momento requiere su forma de actuar, y el Poder lo sabe. Esta forma de dominio en la que se hacen desaparecer a las personas se diferencia de la política de tierra arrasada y de la aniquilación de poblaciones enteras, que sirven para conquistar una zona o región, pero no valen para imponer sobre sus habitantes una determina forma de sociedad y de economía. También se diferencia del fusilamiento ejemplar o de la masacre de grupos de detenidos.
El dominio del Poder, en todo régimen jerárquico, requiere siempre infundir miedo y desconcierto para lograr la sumisión de las personas. Hay varias modalidades de esto. Y  la desaparición de las personas incómodas es de las modalidades más lesivas para la sociedad.



Esta es una forma de tecnología represiva que ya se encuentra prefigurada en manuales de difusión reservada de la CIA, donde se contempla la implantación del terror de Estado, pero no para épocas de guerra sino para épocas de paz “democrática”. Sin esta represión planificada hasta en sus detalles no se puede producir la aceptación pasiva, y hasta gozosa, de la entrega de todo el patrimonio de las naciones a la voracidad del capital financiero -privatizaciones.
Paradójicamente, es en esta época en la que no hay barreras para la comunicación, en la que todo el mundo tendría acceso a la información y en la que ningún hecho quedaría oculto, donde se da la figura del desaparecido. Nadie debe saber que una persona desaparecida haya existido. No queda registro en el único registro que los seres humanos ahora llevan de su historia: los medios de comunicación -diarios, bandas sonoras de las radios, imágenes de la TV, escritos en la justicia, etc.
Los asesinos saben qué ha sido de los desaparecidos, cómo los han aniquilado. Pero para el resto de la sociedad no están ni vivos ni muertos, se encuentran sin entidad. Con la desaparición convierten a una persona en nada, pues le quitan toda forma de existencia. No basta con haberles dado muerte, sino que además son absolutamente aniquilados por el pensamiento...