domingo, 14 de diciembre de 2014

Amordazados...









La mordaza del PP, de la desprestigiada monarquía española, supondrá el principio del fin de lo que algunos siguen llamando ingenuamente “democracia”...
Una mordaza que pretende tapar los pelotazos constantes, las corruptelas de una banda política dispuesta a todo para seguir rebosando sus cuentas corrientes de dinero robado al pueblo, perseguir, pisotear derechos, seguir desahuciando a palos y patadas de los esbirros uniformados a familias humildes, moler a golpes a personas mayores que luchan por sus derechos o contra la estafa de “Las preferentes”, a estudiantes que reclaman becas, una educación pública para todos/as, a desempleados que exigen trabajo, casa, justicia, pan, a quienes reivindiquen democráticamente sus legítimos derechos constitucionales.
Son miles los motivos para los castrados cerebros que diseñaron esta ley fascista, el primero de todos tapar la mierda de un gobierno podrido, de una caterva que en cada rincón del estado español roba a manos llenas sin que pase nada, para luego ser indultados/as por su partido, por un gobierno que avergüenza al mundo y que solo genera hedor, pestilencia y escándalos constantes.

Tramas mafiosas de todo tipo que cada día podemos observar en cualquier medio de comunicación, generando una situación de indefensión que nunca se había visto en el estado español en su historia, que comenzó con la llamada transición al final de la genocida dictadura franquista, para dar paso al heredero régimen borbónico que ahora sufrimos en un país saqueado, en manos de sátrapas, de oscuros personajes que solo piensan en evadir capitales a paraísos fiscales, en ganar millones a costa del hambre y la miseria ciudadana.


Esta vergonzosa ley presenta el terreno perfecto para una dictadura fascista, un golpe de estado en toda regla que trata de anular la disidencia, llenar las cárceles de presos/as políticos/as, inundar las arcas públicas con el dinero de las multas millonarias por expresar desacuerdo, por manifestarse pacíficamente, por evitar que expulsen de sus casas a la gente, por hacerle un escrache a cualquier sinvergüenza culpable del dolor y el sufrimiento de millones de personas, por expresar disconformidad o repulsa en cualquier red social o medio de comunicación.
Ladrones metidos en política criminalizan cualquier acción en defensa de la justicia, acusan a quienes salvaguardan cosas justas, tratando de hacerles sentir delincuentes, culpables de delitos tan graves como los que ellos cometen cada día desde sus corruptas poltronas.
Exigir mejoras sociales, estar en contra de que la policía expulse de las calles a las personas sin techo, que familias enteras no sean desahuciadas de sus viviendas por la mafia político-bancaria, luchar por un trabajo digno, por derechos sociales conseguidos en los últimos cien años es para esta gentuza un crimen horrendo.
Por eso nos persiguen, nos amenazan con despidos, con dejarnos sin nada, sin dinero, sin casa, sin futuro, condenando a nuestras/os hijas/os a la miseria y el hambre.
Este es el estilo de esta banda de sinvergüenzas: acusarte, maniatarte al terror, enfermarte, conducirte al suicidio, a una desesperación que sufren, sufrimos, millones de personas en todo el territorio donde gobierna la mafia.
Una ley que solo podía salir de las mentes retorcidas del franquista partido gobernante español, denunciada por organismos internacionales en defensa de los derechos humanos, desde Amnistía Internacional a Human Rights, además de la propia Unión Europea y distintos estamentos de Naciones Unidas, que junto a medios de comunicación de todo el mundo revelan una situación cuya única salida será la represión brutal sobre la sociedad civil, con el único objetivo de permitir que los miembros de su gobierno sigan saqueando las arcas públicas, pisoteando derechos humanos impunemente, destruyendo y privatizando los servicios públicos esenciales como la sanidad, la educación o los servicios sociales.

La mordaza del PP, de la desprestigiada monarquía española, supondrá el principio del fin de lo que algunos/as siguen llamando ingenuamente “democracia”, unos años terribles de empobrecimiento generalizado y represión policial que ya estamos sufriendo, el secuestro de los derechos más elementales de la ciudadanía, sin que existan voces discordantes, etiquetando, fichando como terroristas, a toda persona que no entre por el aro de un régimen infecto...


Aporte de Francisco González