lunes, 12 de enero de 2015

Compañero Loukanikos...








Por las soleadas calles de Atenas viven muchos perros callejeros, absolutamente inofensivos, que pasan las horas tumbados a la sombra de un árbol o sobre el fresco pavimento,y si este es de mármol, mucho mejor: por ejemplo, el suelo del Parlamento de la plaza Sintagma. Y es que los griegos son amables con los animales -también con los miles de gatos diseminados por doquier- y siempre hay una persona generosa que les acerca algunos huesos,o una sabrosa salchicha. Y no hay problema de enfermedades,pues el Ayuntamiento se encarga de vacunarlos,desparasitarlos y esterilizarlos, y su diploma de salud se marca con un collar azul para los machos y uno rojo para las hembras.
Y esto se realiza,a pesar de la montaña de deudas que Grecia se echó encima con el FMI y con la UE,que insensibles a ninguna otra cosa que no sea dinero,impusieron a los griegos unas medidas de austeridad inhumanas desde el 2011,cuando la crisis económica golpeó a Europa,con grandes perdidas de empleo y recortes sociales, que en Grecia,cuna de la democracia, desencadenaron la protesta social, y la ira pública se extendió violencia represiva del gobierno, a lo largo de sus calles.



Pero el pueblo griego no estaba solo contra la policía antidisturbios,pues contaba con un cuadrúpedo mil razas, de tamaño medio y collar azul que acostumbra a enseñar los dientes a los policías antidisturbios, y no se arredró ni siquiera ante los botes de humo, luchando con patas,y colmillos, en  todas las manifestaciones que esos años sacudieron el centro de Atenas.
Unos lo llamaban Kànelos -por el color de su pelaje- pero su nombre de guerra era Lukánikos (salchicha,en griego).

El perro griego manifestante se dió a conocer en el mundo entero gracias a la prensa mundial,cuyos reporteros notaron ese  curioso protagonismo de  Lukanikos,que ladraba con furia a los policías,y si se descuidaban,les propinaba unas buenas mordidas, defendiendo a los manifestantes por lo que se convirtió en un símbolo de las protestas de los griegos contra las medidas injustas tomadas por el gobierno para pagar la crisis financiera que dejó a millones de personas en una situación desesperada, además de un país al borde del colapso.
Y asi fue, como Kanellos,o Thodoris,o  Loukanikos,como gustasen llamarle a ese perro de color dorado, de raza indeterminada,con esa  luz de fiereza en sus pupilas negras, ese perro callejero con su collar azul, se convirtió en un símbolo de lucha anticapitalista, y libertaria, no sólo en Atenas,sino en toda aquella zona del mundo sometida por el FMI.


Porque Loukanikos se ganó a base de ladridos y mordiscos, la reputación de ser uno de los manifestantes  más tenaces y con menos miedo de los blokes negros griegos.
Así este perro antisistema de jengibre y orejas atentas, se transformó en una leyenda: eligió muy bien de qué bando estar a la hora de ladrar y para los manifestantes siempre fue un aliento el verlo en plena revuelta, pues aseguran que nunca faltó a una sola de las protestas.
Por eso Lukánikos es inolvidable para todos, pues aparte de aparecer en los medios  de comunicación internacionales, (En 2011 la revista Time le dió portada a  Loukanikos como personalidad del año), el perro griego es todo un emblema en la Red, donde protagoniza muchísimos vídeos del YouTube, tiene su propio blog y bastantes otros con entradas dedicadas a él. También tiene sus propios grupos de amigos en Facebook. Riot Dog, una de las páginas dedicadas a él de esa red social, tiene cerca de 10.000 seguidores. Tiene otro, llamado Kanellos, con cerca de 2.800 fans.



En esos blogs se cuenta que Luká era un perro que deambulaba por el barrio de Exarjia -la zona de marcha de la ciudad, en el más amplio sentido de la palabra: desde refriegas con los antidisturbios a infinidad de bares y clubes nocturnos,o sea,la zona ruda de Atenas, de donde surgió uno de los grupos antisistema más furiosos de la revuelta urbana. Y se dice también que  Lukánikos, hizo su debut como anarquista radical en diciembre de 2010, durante las protestas por  la muerte del joven Alexis Grigorópulos, de 15 años, por un disparo de la policía.  Y desde entonces el perro le cogió afición a los gases lacrimógenos, y a morder policías, pues desde entonces nunca se perdió ninguna manifestación que tuviera la bronca asegurada. Una nueva raza de manifestante, porque entre las decenas de perros callejeros que hay en Atenas, cuántos clones tendrá ahora mismo el difunto  Lukánikos...?
Lamentablemente,una tarde lluviosa del 2014,en la casa de un joven anarquista llamado  Achilleas, que daba cobijo al perro de vez en cuando,  mientras éste estaba tumbado en el sofá durmiendo, su corazón canino dejó de latir y así murió en paz  a los once años de edad, el valiente Loukanikos ...
Fue enterrado a la sombra del árbol donde solía reposar después de las revueltas, en una colina en el centro de Atenas, con vista al mar Egeo.

Y así fue como Loukanikos como líder de la manada en la línea del frente contra el sistema, dejó su huella en muchos otros (perros) anarquistas...


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