sábado, 3 de enero de 2015

Es la hora...




Este es un buen momento para tomar conciencia del rumbo de nuestras vidas, la individual y la del conjunto de la Humanidad, conciencia en retrospectiva,y tambièn de proyección hacia el futuro.

En los duros tiempos que vivimos, imaginar ese opaco futuro da vértigo, pero intentar pintarlo de colores,o de sueños y esperanzas, confiar en que por arte de magia el tiempo que viene, con su andar,mejorará, es totalmente irreal. Por mucho que lancemos buenos deseos hacia adelante, la realidad en toda su crudeza tiñe el futuro de miedo y angustia.

Cómo soñar con un año mejor, más positivo, si diariamente las malas nuevas que caen sobre nosotros como avalanchas...? En todo el mundo hay alguna herida abierta de sociedades enteras que decaen en medio de la miseria o de la opulencia, y seres individuales que se sienten impotentes para contener o poner remedio a todo ello.
El signo de estos días es la dificultad. Todo se entorpece, se lentifica, se vuelve más duro y más inabordable. Y eso pasa tanto a los individuos como a extensos grupos humanos.
El sistema capitalista mal acostumbró a todos, prometiendo un progreso que parecía ser el futuro promisorio en permanente avance, sin problemas o, ya que supuestamente todo nos habría de venir hecho desde afuera, porque las soluciones estaban dadas desde las cúpulas del poder económico. Y esa visión de nuestro propio devenir esterilizó a muchos,  quitándoles la energía y la creatividad, atontandoles con el consumismo. Y ante tantas facilidades también se mutiló la fuerza moral que debería caracterizar al ser humano...
Y cada día aumenta la inmensa desigualdad sembrada de fosas clandestinas, de tumbas colectivas, de angustias desoladoras. Y cientos más en el mundo entero, en la globalidad del capitalismo financiero y las matanzas cotidianas, de la repetición incesante de la violencia contra los de la otredad y contra los allegados.
Y nada sacude las  conciencias de tantos cuyo único contacto con los pobres de la tierra es a través de las redes electrónicas; a años luz de distancia de la autocrítica, conviertiendo el horror cotidiano en una especie de chisme sabroso.
Y es que viviendo tan faltos de todo y tan llenos de máscaras,no existe ningún buen futuro ante la poca  poca capacidad de pensar con profundidad y actuar con  ética.
Sin embargo, algunos  siguen siendo  dueños de su voluntad, de sus pensamientos, de sus sentimientos, de sus actos. Basta con abrir los ojos, asumir lo que tenemos delante y volver a usar nuestras capacidades naturales. Se trata de recobrar la fuerza interior como para hacer frente a las dificultades, para volver a razonar con sensatez,  para actuar con honestidad, para ejercitar la voluntad día a día, para volver a sentir con bondad para seguir proyectando nuestras vidas hacia el mañana...

Es la hora de comprender que otro mundo es posible...


Buen año 2015 a todos.