jueves, 26 de febrero de 2015

Línea de sangre...






...He venido hasta este campo
de almendros que te contiene,
con las muñecas atadas con alambre,
con los ojos vendados de bala,
con tu boca turbia de tierra,
para preguntarte:
¿por qué no quieres descansar
 de tanto frío de la Historia?
¿Por qué reclamas un calor de los tuyos que,
ni dado, podría devolverte?
¿Por qué tienen los vivos de tu muerte,
más que nunca, aires de inocentes?

Aquí me tienes junto a ti, lleno de sospechas,
lleno de un dolor que no se atreve ni a tocarte los árboles.

Barro es hoy nuestro nombre, nuestra vergüenza,
ni ahí abajo ni aquí arriba terminó nunca la carnicería.
El crimen no se cierra en esta arboleda,
pero tampoco más allá responde nadie.

Mírame por si yo fuera reflejo suficiente de esta vida
como para no contestarme.

Mírame, y si me hallas digno de ti, háblame,
porque yo no te puedo explicar
qué es todo esto que estamos haciendo
para que el polvo siga deshaciéndoos,
para que continúe la sed, el hastío y el espanto.

Háblame tú, asesinado,
Porque la memoria de los tuyos cada vez es más estrecha,
la cambiamos por cucharas de plata
y yo tengo un tajo en la lengua.
Háblame, dime lo que he de decir cuando vuelva la tiniebla
y me olfateen tu sangre, tan antigua, vulnerando su terror.

Háblame, porque quizás todavía no sea tarde,
porque gente como tú
estamos siempre perdiendo y resucitando,
con nosotros tienen los asesinos
un trabajo eterno
y yo no quiero guardar vuestros sueños
de cara a la pared,
porque la victoria es poder decir,
en estos días vacíos,
que hemos ocupado toda la belleza,
todas las desobediencias,
toda la memoria perpleja, a la deriva,
de los muertos indóciles
sin nombre en sus tumbas...

Antonio Orihuela

Aporte de Mozz.



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miércoles, 25 de febrero de 2015

sábado, 21 de febrero de 2015

Los humildes...





La palabra humildad (deriva de la palabra latina humus , que significa "tierra",y quiere decir geológicamente el humus es la capa más fértil de la tierra,y esta relacionada con la aceptación de nuestras propias limitaciones humanas (de la tierra) ) generalmente se considera un rasgo de un individuo que es realista y se opone a todas las visiones distorsionadas que puede percibir de si mismo ( orgullo , egoísmo , narcisismo , auto-odio, vanidad). La humildad no es una cualidad innata en seres humanos ya que se adquiere con  la experiencia y se asocia con madurez emocional y espiritual. Es tomar conciencia de nuestra real condición y lugar entre los demás y el universo.
La humildad no es  falsa  ya que una  persona puede estar orgullosa de sí por lo que ha hecho, precisamente porque tiene la suficiente humildad para darse cuenta de que ha hecho mucho por lo que es. Por el contrario, es a menudo una falta de humildad ese devaluar nuestras  propias habilidades,para buscar la reafirmación de los otros y obtener sus elogios.,o su reconocimiento o,peor aún,su conmiseración.
 La humildad es, sin dejar de lado nuestras cualidades, admitir que tenemos muchas limitaciones.
La humildad también es esa sensación de ser pequeño en comparación con el mundo que nos rodea. Es una actitud de respeto hacia el órden natural.
No hay que confundirla,tampoco con el odio a uno mismo,autoodio de esos que se solazan en ser humillados,para alimentar su rencor y buscar luego la venganza.
En el budismo se piensa que el sentido de la propia importancia es un señuelo que causa un gran sufrimiento a uno mismo y a los demás,ya que el individuo nunca podrá  mejorar moralmente si cree en la importancia de su ego.
 Nuestra vida es efímera, pero eso es lo que le da su valor...


Texto del Sensei

viernes, 20 de febrero de 2015

6 años de kaminar...

Es muy grato celebrar el sexto cumpleaños de este blog, ya que su permanencia en la blogosfera es un ejemplo de lucha y constancia,pues gracias a los colaboradores y lectores de éste,se han vencido hackeos,censuras,y desánimos.
Así que en acción directa y conjunta,el Kamino Rekto persiste,un año más, en su andar por la red...

Y para celebrarlo,aqui Mozz deja una  tarta muy incendiaria:



y Gonzo nos regala unos globos,bellos como utopìas,  del gran Banksy:



Y como no podía faltar la música para animar la fiesta.
el Sensei nos da esta rolita:

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Y para no quedar atrás,yo pongo las botellas para el reventón...



 Y por último,deseo darles las gracias. de corazón 
a los lectores y colaboradores de este blog,
pues sin ustedes,este camino sería esteril. 
Y con la alegría de siempre
  seguiremos la fiesta libertaria 
en este Kamino Rekto.

Salud y Anarkía!

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sábado, 14 de febrero de 2015

Anakquismo kafkiano...

Kafka y el anarquismo

El problema de la dimensión política en los escritos de Kafka como una cuestión metafísica y psicológica separada, ha sido descuidado por sus biógrafos y críticos. La mayoría de ellos recuerda sus relaciones con los círculos anarquistas de Praga, sin atribuirle significado alguno. Por otra parte, numerosos comentaristas reconocen que uno de los temas fundamentales de la obra de Kafka es la lucha del hombre contra la máquina burocrática en sus múltiples aspectos.

Hurgando en el contenido de sus principales obras y a la luz de su biografía, que es testimonio de su simpatía hacia las agrupaciones anarquistas, se puede encontrar una relación que arroja nueva luz sobre su mundo espiritual. Por supuesto que esta relación "política" es fragmentaria: el mundo de Kafka es mucho más rico, más complejo y más polifacético como para que se lo pueda trasmitir en una fórmula condensada, aislada.

El testimonio biográfico
De la época en que Kafka comienza a trabajar en la Caja de Seguros para Obreros datan sus contactos con los círculos anarquistas o para-anarquistas de Praga.
Según las referencias de Mijal Kasha, uno de los fundadores del movimiento anarquista en Praga, y de Mijal Mares, en aquel entonces un jovencito anarquista, Kafka participó en las reuniones anarquistas del "Mlodite Club", de la organización antimilitarista y anticlerical de la asociación obrera "Viles Kerber"; participó también en el movimiento anarcosindicalista checo. Ambos testigos concuerdan en que Kafka mostraba gran interés por lo que se discutía en las reuniones, pero nunca pidió la palabra ni participó de los debates. Kasha, que lo estimaba muchísimo, solía llamado "Klidos", que significa algo así como "el gigante pacífico".

Mijal Mares cuenta que, invitado por él, Kafka asistió a reuniones y conferencias anarquistas. La primera de ellas fue una manifestación de protesta por la sentencia de muerte al pensador y educador anarquista español Francisco Ferrer. Kafka participó en la reunión que fue disuelta por la policía.

En el año 1912 Kafka participó también en la manifestación que se realizó como protesta contra la imposición de la pena de muerte al anarquista Liabedz en París. La demostración fue violentamente disuelta por la policía. Entre los detenidos en aquella oportunidad se encontraba también Kafka.

Mares cuenta que Kafka leía con interés y simpatía los escritos de los diversos teóricos y expositores anarquista s como Domela Niewenhuis, los hermanos Reclus, Vera, Finger, Bakunin, Jean Grave, Kropotkin, por ejemplo.

Existen otros dos testimonios de las inclinaciones antiautoritarias de Kafka y de su simpatía por los trabajadores oprimidos. En su conocida creación "Carta al padre" (1919) califica la actitud de su progenitor en el comercio como tiránica y lo acusa con las siguientes palabras:
"A tus empleados los llamabas 'enemigos pagados'; y lo eran, pero aún antes de que lo fuesen tú me parecías ser su enemigo que paga. (…) Es verdad que exageraba, ya que sin más suponía que causabas a esa gente una impresión tan terrible como a mí. (...) Pero a mí se me hacía insoportable el negocio, me recordaba demasiado mi relación contigo. (…) Por eso, necesariamente tenía que pertenecer yo al partido del personal".
Aquí encontramos un nexo entre la rebeldía frente al dominio paterno y la rebeldía anarquista ante la fuerza económico-política imperante.
Es bien conocido el profundo odio que Kafka sentía hacia su trabajo en la compañía de seguros, a la que tildaba de "nido de oscuros burócratas". No podía soportar el sufrimiento de los obreros perjudicados y de sus desgraciadas viudas, que eran introducidas en el laberinto jurídico-burocrático de la Caja de Seguros Obreros. La frecuentemente citada frase, mencionada por Max Brod, es una aguda y sugerente expresión de su manera de pensar: "Qué mansa es la gente; llegan a nosotros con sus súplicas, en lugar de tomar la oficina por asalto y destruirla, nos vienen a pedir misericordia". El espíritu anarquista de esta frase -bajo la cual Bakunin agradecido estamparía su firma- es lo suficientemente claro como para recordarnos la posición de Kafka frente a las instituciones democráticas.

Max Brod dice que la estructura realista de muchos capítulos de "El Proceso" y "El Castillo" tienen su origen en la oficina de seguros. Está fuera de toda duda que este trabajo burocrático y la rebeldía de Kafka constituyen una de las fuentes del espíritu libertario que traslucen sus escritos.

¿Constituye la tendencia anarquista en la vida de Kafka una pasajera expresión juvenil limitada a los años 1909-1912? Es cierto que después de 1912 Kafka dejó de participar en sus actividades con los anarquistas checos y comenzó a demostrar un interés mayor por los círculos judíos y sionistas. Pero debemos recordar sus charlas con G. Janusz, allá por el año 1920, no sólo porque llama a los anarquistas checos "queridas y alegres personas (...) tan cariñosas y fraternales que casi a la fuerza creemos en sus palabras", sino porque las opiniones sociales y políticas que desarrolla están muy cerca del anarquismo. Así, comenta con Janusz la no admisión de los poetas en la República de Platón: "Los poetas proveen al hombre de nuevos ojos y de esta manera intentan introducir una modificación en el mundo real. Por esoson elementos peligrosos para el Estado, porque reclaman transformaciones. Pero el Estado y sus fieles servidores tienen una sola y excluyente voluntad: permanecer''. Hay que interpretar que Kafka se considera él mismo como uno de esos poetas que hace peligrar la permanencia del Estado.
Kafka define al capitalismo como un "sistema dependiente de relaciones en que todo tiene jerarquía, todo está encadenado". Este es un pensamiento típicamente anarquista en el que se subraya el carácter opresor y esclavista del régimen vigente.
Su actitud escéptica frente al movimiento obrero es también una consecuencia de la desconfianza que los anarquistas han demostrado frente a los partidos políticos y sus instituciones.


En una oportunidad se encontró frente a una manifestación obrera que portaba banderas y pancartas; su comentario a Janusz fue el siguiente: "Esta gente está tan segura de sí misma, tan convencida de su justicia. Dominan la calle y piensan que son los poderosos del mundo. Pero están equivocados: detrás de ellos están preparados los secretarios, los funcionarios, los políticos profesionales, todos estos modernos sultanes a quienes ellos preparan el camino del poder. (…) La rebeldía se evapora y sólo queda el barro de la nueva burocracia. La soga de la torturada humanidad está trenzada con los papeles de la burocracia."
Sería extraño e incomprensible que las ideas políticas de Kafka no tuvieran influencia sobre sus escritos porque sustancialmente el estrato anarquista es uno de los signos centrales de sus grandes creaciones, cuentos, relatos y alegorías.
De sus tres novelas más conocidas, "América" es la que está menos influida por sus ideas libertarias. Sólo dos pasajes son una excepció en este sentido, pasajes en los que se expresa la analogía entre el autoritario grupo de oficiales de la marina, funcionarios y representantes estatales, y el obrero que se queja por alguna injusticia. Kafka mismo describe este estado como "los sufrimientos de un pobre hombre que es oprimido por los poderosos". La misma circunstancia aflora en su "Lámparas nuevas", un hecho que sirve siempre como desmostración de las inquietudes sociales de Kafka. En este relato hace un paralelo entre el abatido delegado de los obreros mineros, que viene a quejarse de las lámparas que no funcionan y el "gentleman" de la administración que se burla de su justa demanda. La profunda oposición entre el astuto sector superior y la clase baja de la galería es la característica fundamental en este relato. Otro hecho del mismo género encontramos en sus "Diarios".

El administrador de una compañía de seguros (similar a la conocida por Kafka) echa, humillándolo, a un pobre obrero enfermo y desocupado que va en busca de empleo. Toda la alharaca de las elecciones norteamericanas son calificadas por Karl Rossman como una gran parodia, a la luz de la desconfianza anarquista en el sisterna electoral.
En su segunda novela, "El Proceso", surge el problema de la burocracia autoritaria como uno de los temas fundamentales de la obra. Es cierto que en "El Proceso" está subrayada la parte burocrático-jurídica del aparato estatal, antes que la político-militar, que los anarquistas más combaten. Este hecho puede ser fácilmente comprensible si tenemos en cuenta que Kafka mismo fue un burócrata de la justicia, trabajo que le producía náuseas.

Josep K., la candorosa víctima de "El Proceso" es detenido una mañana y nadie puede explicarle la causa de su arresto. Es juzgado en un tribunal en el que no se le permite apelar a los jueces de suprema instancia; que no reconoce la defensa, aunque la tolera en parte; sus decisiones resultan incomprensibles; los jueces no se dejan conocer, pronunciándose al final por un fallo que ordena: "muera como un perro''.

La posición de Kafka frente a las leyes de Estado surge claramente en su relato "El problema de nuestras leyes". Aquí describe un pueblo dominado por un pequeño grupo de aristócratas que guardan en secreto las leyes cuya misma existencia está puesta en duda. La observación cuasi-anarquista de Kafka es: "Si surgiera un partido que diera por tierra no sólo con cada creencia y cada ley sino también con la aristocracia, entonces todo el pueblo lo apoyaría".

La falta de leyes es suplantada en "El Proceso" por la presencia de una poderosa organización jurídica que Joseph K. critica con indignación: "Una organización que no sólo se vale de corruptos funcionarios, inspectores imbéciles y jueces inquisidores -que en el mejor de los casos son moderados- sino que incluso el jefe máximo de la jerarquía jurídica se sirve de toda una caterva de servidores, funcionarios, policías y demás ayudantes. Tampoco me abstendré de decirle a esta poderosa organización ¡verdugos! qué significa, señores míos, que personas que son jurídicamente inocentes son detenidas haciéndoselas objeto de investigaciones absurdas".
"El Proceso" describe la máquina legal desde el punto de vista de las víctimas, los hombres humildes y sumisos: una jerarquía burocrática, absurda y de dura cerviz que no sabe de misericordias.


El Castillo
En "El Castillo" Kafka se ocupa directamente del problema del Estado, la burocracia. El país que describe es una veraz versión de la cruda realidad, que conoció y vivió en el Imperio austro-húngaro.
"El Castillo" opone la fuerza, el poder y el Estado al pueblo, que tiene su símbolo en la aldea. Este castillo es pintado y representado como algo extraño, hostil, que no permite su comprensión; constituye una especie de lejana y caprichosa fuerza que gobierna al pueblo por medio de una tortuosa jerarquía de burócratas de comportamiento absurdo, incomprensible, cursi.

En el capítulo V, Kafka nos describe una parodia tragicómica del mundo burocrático; la turbación "oficial" que el autor define como ridícula alarma. La absurda lógica interior de esta idea se descubre en toda su desnudez en las siguientes palabras del alcalde: "¿Que si hay oficinas de control? Hay solamente oficinas de control. Cierto que no están destinadas a descubrir fallos en el sentido bruto de esta palabra, puesto que tales fallos no se producen, y aun cuando alguna vez se produce un fallo, como en el caso suyo, ¿qién podría decir definitivamente que es un fallo?" El alcalde de la ciudad nos recuerda que todo el aparato burocrático está constituido tan sólo por oficinas que se controlan unas a otras… pero en seguida agrega que en la práctica no hay nada que necesite de un control. Por lo tanto, errores serios no se encuentran. Cada oración niega la anterior, y en resumen se demuestra la estupidez oficial.

En el ínterin algo crece, se extiende e inunda; papeles, papeles de oficina (como se expresa Kafka) con los que está trenzada la soga de la torturada humahidad. Un mar de papeles colma la oficina de Sordini.
Pero la culminación de la alienación burocrática se traduce en las palabras del alcalde que califica al aparato oficial como "una máquina autónoma que funciona por sí misma". Aquí Kafka trata el íntimo y más inhumano de los contenidos de la concepción burocrática: el proceso de alienación que transforma una estructura de relaciones humanas en un objeto petrificado, en una máquina ciega.
En "El Castillo" alude Kafka a la frecuente duplicidad de una serie de héroes. Klam, por ejemplo, se parece a un águila cuando se lo observa en sus funciones oficiales pero cuando este poderoso representante del castillo es visto a través del ojo de la cerradura, se nos aparece como cualquier otro burócrata: de estatura mediana, gordo, fumando y bebiendo cerveza, con bigotes en punta y gafas. Así se nos revela el mismo castillo: por fuera impenetrable, todopoderoso, pero mirado de cerca se ve que sufre no menos desgracias que la aldea.
El lado corrupto y feo del poder del castillo, surge de la lectura del capítulo Sordini-Amalia: la expulsión de la virginal muchacha, que no acepta las proposiciones deshonrosas del funcionario.
La propensión de Kafka a descubrir el rostro de la pequeñez, la mediocridad y la inmoralidad que están tras la magnífica fachada del Estado, tiene también su expresión en otros escritos. En "El Proceso" nos pinta a un juez que ocupa con descaro su estrado judicial, pero por las declaraciones de Leni nos enteramos de que en realidad está sentado sobre un simple banquillo de cocina cubierto por una vieja manta; el antiguo y respetado Código en el vacío recinto de justicia resulta ser una colección de fotografías de relatos pornográficos. El mismo motivo lo encontramos en una cantidad de retratos de Kafka, como por ejemplo "Poseidón"; en éste el dios del mar se nos aparece como un burócraata mediocre, que sentado a su mesa de trabajo se dedica a efectuar simples operaciones de aritmética.
"El Castillo" trata el problema de la impotencia del hombre frente a la diabólica farsa, a la pedantesca, a la complicada, brutal y ridícula táctica del omnipotente aparato de gobierno. No sólo Kafka, como un extraño y un "perturbador", sino todos los que protestan contra el poder son triturados sin misericordia por la "máquina", no por medio de un golpe mortal directo sino con lentitud, indirectamente y con astucia, absorbiéndoles la médula de sus huesos. En esta novela se ataca al poder político y burocrático como tal. Igual que los pensadores anarquistas, no critica una forma determinada de Estado sino su esencial y universal contenido y significado: el poder institucional jerárquico.
Pero este análisis de "El Castillo" y "El Proceso" puede ser considerado como parcial si no agregamos que la actitud de Kafka y de Joseph K. frente a la autoridad no consiste sólo en una pura rebeldía; encontramos también en esta actitud cierta reverencia temerosa, es un esfuerzo por ser reconocido. Esta situación ambivalente la encontramos en la actitud de Kafka frente al padre y en su relación con la misma autoridad divina.

En la colonia penitenciaria

Entre los relatos cortos de Kafka el más significativo desde el punto de vista político es "En la colonia penitenciaria": un vigoroso grito de protesta contra la bestial autoridad y la falsa y extraña justicia.
Con frecuencia se ha opinado que a través de este relato previó los campos de concentración nazis. Pero Kafka pintó una determinada realidad de su época: el colonialismo francés. Los comandantes y oficiales de la prisión son franceses que "no quieren olvidar su hogar"; los sumisos soldados, los obreros-peones y la víctima condenada a muerte, son nativos que "no entienden una palabra de francés". Kafka introduce el trasfondo colonial para subrayar la brutalidad de determinados gobernantes. Este poder autoritario es más brutal que el que encontramos en "El Castillo" y "El Proceso".
En su obra "En la colonia penitenciaria" Kafka nos habla de la cruel venganza de un poder iracundo. Un desgraciado conscripto es condenado a muerte por no cumplir con las órdenes y por faltarle el respeto a sus superiores. Fue encontrado en falta en un irrisorio deber: saludar cada hora de la noche la puerta de su cuarto; al recibir de su capitán un fustazo en la cara, tiene este soldado la osadía de rebelarse contra la autoridad, y faltando toda responsabilidad de defensa de acuerdo con el reglamento de disciplina de los oficiales, es condenado a morir por medio de una máquina de tortura que graba en su cuerpo: "¡Respeta a los que están delante de ti!" Pero esto no es lo esencial de su relato, pues si tan sólo fuera ése el contenido no habría diferencia alguna entre el relato de Kafka y centenares de otros relatos sobre presidios y correccionales. La figura central de "En la colonia penitenciaria" no es el investigador ni el penado, el oficial o el comandante sino la máquina.
El relato gira alrededor de la máquina infernal, su origen, su papel y su significado. La máquina, según las palabras del oficial, se convierte con el tiempo en un fin en sí misma. La máquina no existe para infligir el castigo al hombre, sino que el hombre está destinado a la máquina, para servirle como alimento, con su cuerpo, a fin de que pueda grabar sobre él un estético texto con letras de sangre, decorado con flores y otros ornamentos. Hasta el oficial sirve a la máquina pues al final cae él mismo víctima del Moloch que no satisface su hambre...

Kafka vuelve nuevamente a las raíces del problema: el proceso de alienación que convierte al objeto, a la creación humana, en un amo opresor, autónomo y extraño. La máquina domina al hombre y lo destruye en vez de prestarle ayuda y servirle.
¿A qué máquina devoradora de víctimas propiciatorias se refería Kafka? El relato "En la colonia penitenciaria" fue escrito en octubre de 1914, tres meses después del estallido de la Primera Guerra Mundial.

Mijal Levi

Este artículo se publicó en el periódico anarquista neoyorquino Freie Arbeiter Stime el 15-I-67.

Aporte de Gonzo.

La Metamorfosis...


Franz Kafka ,nacido en Praga, en ese tiempo perteneciente al imperio austrohúngaro,el 3 de julio de 1883 , y fallecido en Kierling, Austria, 3 de junio de 1924, fue un escritor cuya obra está considerada una de las más influyentes de la literatura universal,pues profundizó en temas y arquetipos como la alienación, la brutalidad física y psicológica, los conflictos entre padres e hijos,con personajes perdidos en aventuras terroríficas,o en laberintos de burocracia, y transformaciones míticas.
Fue autor de tres novelas, El proceso (Der Prozeß), El castillo (Das Schloß) y El desaparecido (Amerika o Der Verschollene), la novela corta La metamorfosis (Die Verwandlung) y un gran número de relatos cortos. Además, dejó una abundante correspondencia y escritos autobiográficos. Su peculiar estilo literario ha sido comúnmente asociado con la filosofía artística del existencialismo —al que influenció— y el expresionismo, y en algún nivel se lo ha comparado con el realismo mágico. Estudiosos de Kafka discuten sobre cómo interpretar al autor, algunos leen su influencia anarquista,  o ven una reivindicación de su minoría etnocultural, mientras otros se fijan en el contenido psicológico de sus obras.
Albert Camus, Jean-Paul Sartre, Jorge Luis Borges y Gabriel García Márquez se encuentran entre los escritores influenciados por los escritos de Kafka. El término kafkiano se usa en el idioma español para describir situaciones surrealistas como las que se encuentran en sus libros y tiene sus equivalentes en otros idiomas. Solo unas pocas de sus obras fueron publicadas durante su vida. La mayor parte, incluyendo trabajos incompletos, fueron publicados por su amigo Max Brod, quien ignoró los deseos del autor de que los manuscritos fueran destruidos.Enfermó desde muy joven de tuberculosis,por lo que en sus diarios y cartas se quejaba frecuentemente de insomnio y dolores de cabeza.
Y aunque era  vegetariano y naturista,en la Navidad de 1923,con solo 41 años, Kafka contrajo una pulmonía que al agravarse causó su muerte el 3 de junio. Le enterraron el 11 de junio en la parte judía del Nuevo Cementerio de Praga-Žižkov.


Aqui dejo su libro La Metamorfosis.

http://libros.dominiopublico.es/Franz_Kafka/Franz%20Kafka%20-%20La%20Metamorfosis.pdf

martes, 10 de febrero de 2015

La decepción...







La decepción  surge de la fuerte confrontación de lo que creíamos,con la realidad. Y es que a veces visualizamos a los otros como los imaginamos o suponemos que son, bien sea por engaño de ellos, de nuestros sentidos o de falsas impresiones.
Entonces, podemos desilusionarnos, desencantarnos, frustrarnos, cabrearnos, o caer en despecho, desesperanza, tristeza, amargura, desánimo o depresión, por el fiasco que tuvimos. Aunque las decepciones, las más de las veces, dependen de la forma como nosotros mismos percibimos, sin duda que también las provocan los engaños, sobre todo cuando alguna persona falta a la verdad en lo que nos dice, hace o pretende retraerse de algo pactado. Ese tipo de engaños lleva a crearnos una ilusión que seguro nos lleva a perder la objetividad de ver la situación tal y como es.
 Como una gran generadora de  estrés psicológico, la decepción es esa insatisfacción que surge cuando no se cumplen las expectativas sobre un deseo o una persona. Se forma en unir dos emociones primarias, la sorpresa y la pena. La decepción, si perdura, es un desencadenante para la frustración y más adelante, la depresión.
 Es esa desilusión que deja al sujeto frente a un vacío. Y así,después de la sorpresa,se pasa del desengaño,al desencanto,y por fin a la decepción... de la tristeza al enojo enardecido, quizá a deseos de venganza, o simplemente a un amargo silencio...
Y es que la decepción, siempre resulta algo inesperado. Un encuentro que rompe algo que ya había, algo hermoso, encantador, efímero…Es el encantamiento mismo del ilusionista...roto.




Aunque muchas veces no es que se esfumen algunos espejismos enceguecedores y efímeros, sino que  la desilusión es el pesar por cierta  cercanía al vacío central del ser; eso que podría llamarse dolor de existir.
Y es que la decepción es ese amargo  sentimiento de fracaso,y frustración al ver destrozadas las expectativas, y más adelante,si el sentimiento perdura, la depresión se profundiza y hasta puede volverse crónica. Similar al arrepentimiento, se diferencia en que el sentimiento de arrepentimiento se enfoca básicamente en fallas en elecciones personales mientras que el de decepción se enfoca más en la insatisfacción proveniente del aspecto externo.
Y es que todos queremos hacer las cosas bien,y ser felices,y cumplir nuestros sueños,pero cuando nuestras representaciones mentales no se logran, surgen las decepciones. En innumerables casos, las ilusiones nos ciegan, y por ello minimisamos o ignoramos defectos, e incrementamos las creencias en virtudes inexistentes,y luego cuando la realidad nos golpea de frente sobreviene el desengaño, la decepción. De la ilusión pasamos a la desilusión. Se sale del engaño o del error de apreciación en que se estaba.
Un ejemplo sencillo,es la publicidad engañosa, la propaganda política o la sobreventa de una idea o producto que nos lleva a crear expectativas personales en torno a algo o alguien que al no darnos o proveernos lo prometido nos decepciona.
Lo primordial para no ser decepcionados continuamente, es intentar ser lo más objetivos que podamos, no crearnos falsas esperanzas, evaluar las situaciones evitando juicios emocionales, y valorar y apreciar a las personas en su justa dimensión.
Perder las expectativas y la esperanza, en un primer momento, resulta de lo más frustrante, por ello, en medio de esta situación emocional, recuerda que nada ni nadie es imprescindible. Piensa que sentirse decepcionado es algo temporal, el tiempo lo cura todo y las cosas se pueden mejorar. Tú eres quien elige cómo enfrentarte a las expectativas superando las situaciones negativas.
La decepción es una de las emociones más difíciles de sobrellevar por la infelicidad y la tristeza que genera. La cuestión más difícil de padecer este estado es que la persona presenta una tristeza y una amargura tan grandes que le harán prácticamente imposible disfrutar de la vida y de las cosas bellas que tiene esta.


La experiencia clínica  demuestra que cuando las personas presentan un estado emocional bajo o sintomático desde el punto de vista anímico, lo más frecuente es que exista lo que llamamos una 'anhedonia'. Traducido al lenguaje coloquial, significaría que la persona pierde la capacidad para experimentar placer, con una falta de ilusión general, con lo cual ante estados depresivos a nivel conductual puede darse un abandono del cuidado físico y personal que puede conllevar a la persona a un incremento de peso, falta de ejercicio, despreocupación general.  Lo primordial para no decepcionarnos es valorar a la vida y a las personas en su justa dimensión y no crearnos falsas esperanzas.
Y la otra cara del tema es cuando somos nosotros mismos quienes decepcionamos a un ser querido, ya sea un padre,un hermano,un amigo, un amor,o un hijo...y sabemos que nuestros actos les han llenado de dolor y angustia... Para prevenir que esto ocurra nunca mintamos, no aparentemos ser lo que no somos, seamos sinceros y jamás traicionemos...



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lunes, 9 de febrero de 2015

domingo, 8 de febrero de 2015

Fatu Kekula y sus bolsas de basura...








Es claro que la lucha contra el Ébola no ha terminado, hay mucho dolor en torno a esta crisis de salud, pero en medio de esta época oscura existe una historia de valentía y esperanza.

Sabido es que el número de muertes en las región  de África Occidental,( en países como Liberia, Sierra Leona, Nigeria y Senegal), sigue creciendo ...

Y por ello a Fatu Kekula y su familia que vive en Liberia,les alcanzó la funesta estadística,aunque a ella,con sus 22 años y sus estudios inconclusos de enfermería,el Ébola no la amedrentó... Resulta que su padre,su madre,su hermana y un primo muy joven, Su madre, padre, hermana y primo joven fueron contagiados por  el virus mortal. Primero cayó enfermo su padre,Moisés,al que Fatu llevó con urgencia al hospital local de  Kakata,esperando a su lado,hasta que una cama quedó libre. Pero los síntomas del padre empeoraron, y ella tuvo que  trasladarlo a un hospital de la capital,Monrovia.

Pero pronto, las enfermeras y los médicos comenzaron a morir también, y no hubo quien cuidara de Moisés,asi que Fatu se llevó a su padre de vuelta a su pueblo donde el brote se habia extendido cada vez peor.
Una vez en casa, supo que su madre Victoria, su hermana Vivian y su primo Alfred,estaban contagiados también.  Abrumada por la desgracia,Fatu, ni huyó ni se sentó a esperar a la muerte,sino que se armó de coraje,y llamó por teléfono a un médico conocido,el que le aconsejó algunos métodos que le ayudarían y le recetó algunos medicamentos.  

Fatu,venciendo su miedo, y usando su ingenio, consiguió la medicina y se inventó un traje de protección para sí misma que le impediría ser infectada:
Como el virus del Ébola se transmite mediante el contacto cercano en el aire. Kekula, que está en el último curso de la escuela de enfermería, sabía que se jugaba la vida si fallaba dicha protección,asi que se esmeraba, varias veces al día durante dos semanas, en ponerse algunas bolsas de basura sobre los calcetines y las ataba con un nudo a la altura de las pantorrillas. Luego se calzaba un par de botas de goma y más bolsas de basura sobre estas.  Se envolvía el pelo en un par de medias y lo cubría con una bolsa de basura. Además, llevaba cuatro pares de guantes y se cubría la cara con una mascarilla y por último, una chaqueta de plástico simple para cubrirse. Todas estas medidas la protegieron de la infección, que ya ha afectado a muchos trabajadores de la salud.
Y así vestida,Fatu Kekula salvó del ébola a sus padres y su hermana alimentándolos, limpiándolos y dándoles medicamentos sin ayuda de nadie, y no se infectó a pesar de que no contaba con el material de protección òptimo.


De los cuatro familiares infectados, solo murió su primo Alfred,pero a los otros tres,y a ella misma,les salvó la vida. además de inventar el "método de las bolsas de basura", para protegerse de la infección, método barato y eficaz en que puede ayudar las comunidades vulnerables. Voluntarios internacionales de la lucha contra el ébola están ahora enseñando a otros africanos occidentales a usar el "método de las bolsas de basura de Kekula".
Ahora Fatu está enseñando su rudimentaria ropa de bolsas de basura a otros trabajadores de la salud locales para que no se infectan mientras cuidan a los pacientes. Médicos del Mundo le ha dado una beca para que termine su último año de la escuela. Y Fatu Kekula se ha vuelto el ejemplo de por qué la educación de las niñas en África es tan importante,abriendo una puerta para todas las jovenes y las niñas venideras. Esta es una historia extraordinaria de valentía, ingenio, y amor de una joven que puso todo su empeño es salvar a su familia, y ahora, en Liberia,se ha convertido literalmente en la "heroína de las bolsas de basura" ...


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sábado, 7 de febrero de 2015

Valentía...




La palabra "Valentía" deviene del latín “valere”, que es sinónimo de “permanecer con fuerza y salud”; “ente”, que significa "dentro de sí mismo”, y el sufijo “ia”, que le define como “cualidad”.
Así es que podemos entender a la "valentía" como ese el aliento o vigor que nos lleva a realizar una  acción. Por ejemplo; un bombero muestra su valentía al ingresar a la casa en llamas para rescatar a los niños en peligro.
Por ello,la valentía está asociada al heroismo, la gallardía y el valor. Cuando una persona es valiente, logra vencer sus temores o dudas y actúa con decisión y firmeza. La valentía se demuestra en los grandes actos (como en una emergencia), pero también en las pequeñas acciones cotidianas (al decir una verdad que tememos,por ejemplo).
Y es que sin temores, no existirían ni el valor ni la cobardía. La diferencia entre un valiente y un cobarde,es que el primero puede controlar  sus miedos.
Siendo entonces que la valentía es un estado un estado anímico,también es  una forma de ser que nos impulsa a emprender conductas o acciones que involucran riesgos en nuestra seguridad, venciendo el miedo y afrontando situaciones de peligro con entereza sin dejarnos abatir ante una amenaza.
Porque sentir miedo no es ser cobarde. Todos sentimos miedo ya que éste es un mecanismo de defensa que nos permite la supervivencia. Si no sintiéramos miedo no percibiríamos el peligro. Ante una alarma, se generarán descargas químicas de adrenocorticoides como la adrenalina en nuestro cerebro que prepararán a nuestra mente y cuerpo, bien sea para recibir un daño,para huir de éste, o para enfrentar eso que nos amenaza. Y justo en ese momento, es cuando se puede ser valiente, es impediendo que  las emociones de temor nos controlen y paralicen, usando la racionalidad para buscar la mejor alternativa a efecto de salir airosos del trance, a pesar de los apuros que pasemos. Es por esto que ser valientes dependerá de la respuesta que demos al estímulo que provoca nuestro miedo.




Pero resulta que a veces,pareciera que estamos condicionados para sentir miedo,más allà de las situaciones reales de peligros inminentes. En la vida diaria,hemos sido entrenados para vivir amedrentados por temas tan vagos como "los comunistas","los extraterrestres","los fantasmas", "todo tipo de virus aviares y porcinos","los asesinos seriales","el divorcio","la pobreza"," la incomunicación","los árabes","los judíos","los drones" , "el chupacabras","el qué dirán",etc,etc...

Tanto así que en el día a día nos encontramos en situaciones en donde la valentía nos llevará a ser consecuentes con nuestras ideas y actos, aunque tengamos que  sortear riesgos. Y  la cobardía nos obligará a permanecer inmóviles, a no exponernos a nada,a traicionar nuestros ideales y a  no asumir compromisos,aunque eso implique la pérdida de nuestra integridad,puesto que en ocaciones tenemos que diferir o ir contracorriente, lo cual nos coloca en posibles eventualidades como perder el empleo, dejar de ser aceptado por otros, o hasta rechazados. Podemos optar por la hipocresía y la simulación y quedarnos callados para que todo siga igual.
Pero ser valientes genera auto-confianza, auto-respeto, y la estima de los demás, ya que esa valentía genera una amplia cohesión social. (La práctica de la cobardía siempre ha permitido el despotismo tanto en familia como en comunidades, o hasta en pueblos completos).
Y es que la valentía, como una acción esforzada que parece superar a las fuerzas naturales,es admirable. El valiente saca fuerzas de la flaqueza común y  hace cosas extraordinarias.  Recordemos los numerosos relatos literarios y también los acontecimientos históricos que relatan la valentía de determinados personajes.
Los valientes tienen el coraje de  salir adelante  a pesar de las dificultades y los impedimentos. Y los cobardes, por tanto, no tienen los arrestos o el ánimo para superar las dificultades,y viven pusilánimes, de fracaso en fracaso,avergonzados de sí mismos, ante un futuro cierto: la mediocridad...
Porque la valentía nos enseña a defender aquello que vale la pena, a dominar nuestros miedos y a sobreponernos en la adversidad. Sin la valentía, en los momentos difíciles nuestras vidas podrían irse a la deriva, sin embargo la fortaleza interior conducida por una conciencia recta, pueden llevarnos más lejos de lo que podríamos imaginar.
Pero ser valiente no es sencillo. En ocasiones, la valentía significa afrontar las consecuencias de nuestros actos, los productos de nuestros errores.




La vida puede ser, en ocasiones, sorprendentemente dura: La muerte,la enfermedad, la cárcel,el exilio,la ruina... pero enfrentarse a la desgracia con valentía es la diferencia entre hundirse o seguir nadando.
Por otra parte, la valentía también tiene que ver directamente con defender lo que sabemos que es correcto. La conciencia con frecuencia nos indica que se está cometiendo una injusticia, o que se está violentando algún derecho. En esos momentos, es necesaria una posición concreta para actuar como es debido y para defender lo que está bien.
 Una persona que defiende al débil, que admite sus errores, que afronta las consecuencias de sus actos, que no calla cuando sabe que algo está mal, puede estar asumiendo riesgos, pero también está creando una diferencia real en su vida y en el mundo que le rodea.
Los cobardes suelen dejarse llevar por sus miedos... y por la comodidad. Generan sus propios fantasmas y temores inexistentes; se plantean consecuencias que aún no existen pero que ven como algo muy real. Su  imaginación los traiciona planteándoles escenarios y panoramas desoladores, y quedan petrificados simplemente porque creen que algo puede salir mal,y además les es más fácil y más cómodo quedarse en casita a ver la tele...

La valentía es afrontar riesgos, vencer miedos. Y aunque se crea que nuestra valentía no cambiará el mundo, hay una cosa  cierta:  Existe una gran diferencia entre ser un cobarde y ser un valiente: la posibilidad de lograr algo.
Quien es valiente tiene un futuro inmediato incierto, pero siempre encontrará al final del camino ganará el respeto que se merece por haber hecho lo correcto.
Una cosa es un hecho: el cobarde que lanza la piedra y esconde la mano,será siempre un indigno,el vanidoso que no admite sus errores,será visto siempre como un egoísta y un cretino,y el simulador que finge estar de acuerdo con ideas contrarias a las suyas, al final se quedará sin ideología y sin amigos...La cobardía diaria sumerge a las personas, a las familias, a las sociedades y a las naciones en un pantano cómodo, suave, pero que acaba ahogándoles...La cobardía nunca ha hecho algo que valga la pena.
Y  la valentía si que ha forjado patrias, descubrimientos, comunidades, amores...
La valentía es un valor que se vive día a día, en las pequeñas cosas. No es necesario esperar grandes e increíbles batallas. La valentía en las cosas pequeñas va construyendo  personas dignas de respeto y de confianza, familias amorosas, sociedades sanas y mundos nuevos...