domingo, 8 de febrero de 2015

Fatu Kekula y sus bolsas de basura...








Es claro que la lucha contra el Ébola no ha terminado, hay mucho dolor en torno a esta crisis de salud, pero en medio de esta época oscura existe una historia de valentía y esperanza.

Sabido es que el número de muertes en las región  de África Occidental,( en países como Liberia, Sierra Leona, Nigeria y Senegal), sigue creciendo ...

Y por ello a Fatu Kekula y su familia que vive en Liberia,les alcanzó la funesta estadística,aunque a ella,con sus 22 años y sus estudios inconclusos de enfermería,el Ébola no la amedrentó... Resulta que su padre,su madre,su hermana y un primo muy joven, Su madre, padre, hermana y primo joven fueron contagiados por  el virus mortal. Primero cayó enfermo su padre,Moisés,al que Fatu llevó con urgencia al hospital local de  Kakata,esperando a su lado,hasta que una cama quedó libre. Pero los síntomas del padre empeoraron, y ella tuvo que  trasladarlo a un hospital de la capital,Monrovia.

Pero pronto, las enfermeras y los médicos comenzaron a morir también, y no hubo quien cuidara de Moisés,asi que Fatu se llevó a su padre de vuelta a su pueblo donde el brote se habia extendido cada vez peor.
Una vez en casa, supo que su madre Victoria, su hermana Vivian y su primo Alfred,estaban contagiados también.  Abrumada por la desgracia,Fatu, ni huyó ni se sentó a esperar a la muerte,sino que se armó de coraje,y llamó por teléfono a un médico conocido,el que le aconsejó algunos métodos que le ayudarían y le recetó algunos medicamentos.  

Fatu,venciendo su miedo, y usando su ingenio, consiguió la medicina y se inventó un traje de protección para sí misma que le impediría ser infectada:
Como el virus del Ébola se transmite mediante el contacto cercano en el aire. Kekula, que está en el último curso de la escuela de enfermería, sabía que se jugaba la vida si fallaba dicha protección,asi que se esmeraba, varias veces al día durante dos semanas, en ponerse algunas bolsas de basura sobre los calcetines y las ataba con un nudo a la altura de las pantorrillas. Luego se calzaba un par de botas de goma y más bolsas de basura sobre estas.  Se envolvía el pelo en un par de medias y lo cubría con una bolsa de basura. Además, llevaba cuatro pares de guantes y se cubría la cara con una mascarilla y por último, una chaqueta de plástico simple para cubrirse. Todas estas medidas la protegieron de la infección, que ya ha afectado a muchos trabajadores de la salud.
Y así vestida,Fatu Kekula salvó del ébola a sus padres y su hermana alimentándolos, limpiándolos y dándoles medicamentos sin ayuda de nadie, y no se infectó a pesar de que no contaba con el material de protección òptimo.


De los cuatro familiares infectados, solo murió su primo Alfred,pero a los otros tres,y a ella misma,les salvó la vida. además de inventar el "método de las bolsas de basura", para protegerse de la infección, método barato y eficaz en que puede ayudar las comunidades vulnerables. Voluntarios internacionales de la lucha contra el ébola están ahora enseñando a otros africanos occidentales a usar el "método de las bolsas de basura de Kekula".
Ahora Fatu está enseñando su rudimentaria ropa de bolsas de basura a otros trabajadores de la salud locales para que no se infectan mientras cuidan a los pacientes. Médicos del Mundo le ha dado una beca para que termine su último año de la escuela. Y Fatu Kekula se ha vuelto el ejemplo de por qué la educación de las niñas en África es tan importante,abriendo una puerta para todas las jovenes y las niñas venideras. Esta es una historia extraordinaria de valentía, ingenio, y amor de una joven que puso todo su empeño es salvar a su familia, y ahora, en Liberia,se ha convertido literalmente en la "heroína de las bolsas de basura" ...


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