jueves, 26 de febrero de 2015

Línea de sangre...






...He venido hasta este campo
de almendros que te contiene,
con las muñecas atadas con alambre,
con los ojos vendados de bala,
con tu boca turbia de tierra,
para preguntarte:
¿por qué no quieres descansar
 de tanto frío de la Historia?
¿Por qué reclamas un calor de los tuyos que,
ni dado, podría devolverte?
¿Por qué tienen los vivos de tu muerte,
más que nunca, aires de inocentes?

Aquí me tienes junto a ti, lleno de sospechas,
lleno de un dolor que no se atreve ni a tocarte los árboles.

Barro es hoy nuestro nombre, nuestra vergüenza,
ni ahí abajo ni aquí arriba terminó nunca la carnicería.
El crimen no se cierra en esta arboleda,
pero tampoco más allá responde nadie.

Mírame por si yo fuera reflejo suficiente de esta vida
como para no contestarme.

Mírame, y si me hallas digno de ti, háblame,
porque yo no te puedo explicar
qué es todo esto que estamos haciendo
para que el polvo siga deshaciéndoos,
para que continúe la sed, el hastío y el espanto.

Háblame tú, asesinado,
Porque la memoria de los tuyos cada vez es más estrecha,
la cambiamos por cucharas de plata
y yo tengo un tajo en la lengua.
Háblame, dime lo que he de decir cuando vuelva la tiniebla
y me olfateen tu sangre, tan antigua, vulnerando su terror.

Háblame, porque quizás todavía no sea tarde,
porque gente como tú
estamos siempre perdiendo y resucitando,
con nosotros tienen los asesinos
un trabajo eterno
y yo no quiero guardar vuestros sueños
de cara a la pared,
porque la victoria es poder decir,
en estos días vacíos,
que hemos ocupado toda la belleza,
todas las desobediencias,
toda la memoria perpleja, a la deriva,
de los muertos indóciles
sin nombre en sus tumbas...

Antonio Orihuela

Aporte de Mozz.



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