sábado, 7 de febrero de 2015

Valentía...




La palabra "Valentía" deviene del latín “valere”, que es sinónimo de “permanecer con fuerza y salud”; “ente”, que significa "dentro de sí mismo”, y el sufijo “ia”, que le define como “cualidad”.
Así es que podemos entender a la "valentía" como ese el aliento o vigor que nos lleva a realizar una  acción. Por ejemplo; un bombero muestra su valentía al ingresar a la casa en llamas para rescatar a los niños en peligro.
Por ello,la valentía está asociada al heroismo, la gallardía y el valor. Cuando una persona es valiente, logra vencer sus temores o dudas y actúa con decisión y firmeza. La valentía se demuestra en los grandes actos (como en una emergencia), pero también en las pequeñas acciones cotidianas (al decir una verdad que tememos,por ejemplo).
Y es que sin temores, no existirían ni el valor ni la cobardía. La diferencia entre un valiente y un cobarde,es que el primero puede controlar  sus miedos.
Siendo entonces que la valentía es un estado un estado anímico,también es  una forma de ser que nos impulsa a emprender conductas o acciones que involucran riesgos en nuestra seguridad, venciendo el miedo y afrontando situaciones de peligro con entereza sin dejarnos abatir ante una amenaza.
Porque sentir miedo no es ser cobarde. Todos sentimos miedo ya que éste es un mecanismo de defensa que nos permite la supervivencia. Si no sintiéramos miedo no percibiríamos el peligro. Ante una alarma, se generarán descargas químicas de adrenocorticoides como la adrenalina en nuestro cerebro que prepararán a nuestra mente y cuerpo, bien sea para recibir un daño,para huir de éste, o para enfrentar eso que nos amenaza. Y justo en ese momento, es cuando se puede ser valiente, es impediendo que  las emociones de temor nos controlen y paralicen, usando la racionalidad para buscar la mejor alternativa a efecto de salir airosos del trance, a pesar de los apuros que pasemos. Es por esto que ser valientes dependerá de la respuesta que demos al estímulo que provoca nuestro miedo.




Pero resulta que a veces,pareciera que estamos condicionados para sentir miedo,más allà de las situaciones reales de peligros inminentes. En la vida diaria,hemos sido entrenados para vivir amedrentados por temas tan vagos como "los comunistas","los extraterrestres","los fantasmas", "todo tipo de virus aviares y porcinos","los asesinos seriales","el divorcio","la pobreza"," la incomunicación","los árabes","los judíos","los drones" , "el chupacabras","el qué dirán",etc,etc...

Tanto así que en el día a día nos encontramos en situaciones en donde la valentía nos llevará a ser consecuentes con nuestras ideas y actos, aunque tengamos que  sortear riesgos. Y  la cobardía nos obligará a permanecer inmóviles, a no exponernos a nada,a traicionar nuestros ideales y a  no asumir compromisos,aunque eso implique la pérdida de nuestra integridad,puesto que en ocaciones tenemos que diferir o ir contracorriente, lo cual nos coloca en posibles eventualidades como perder el empleo, dejar de ser aceptado por otros, o hasta rechazados. Podemos optar por la hipocresía y la simulación y quedarnos callados para que todo siga igual.
Pero ser valientes genera auto-confianza, auto-respeto, y la estima de los demás, ya que esa valentía genera una amplia cohesión social. (La práctica de la cobardía siempre ha permitido el despotismo tanto en familia como en comunidades, o hasta en pueblos completos).
Y es que la valentía, como una acción esforzada que parece superar a las fuerzas naturales,es admirable. El valiente saca fuerzas de la flaqueza común y  hace cosas extraordinarias.  Recordemos los numerosos relatos literarios y también los acontecimientos históricos que relatan la valentía de determinados personajes.
Los valientes tienen el coraje de  salir adelante  a pesar de las dificultades y los impedimentos. Y los cobardes, por tanto, no tienen los arrestos o el ánimo para superar las dificultades,y viven pusilánimes, de fracaso en fracaso,avergonzados de sí mismos, ante un futuro cierto: la mediocridad...
Porque la valentía nos enseña a defender aquello que vale la pena, a dominar nuestros miedos y a sobreponernos en la adversidad. Sin la valentía, en los momentos difíciles nuestras vidas podrían irse a la deriva, sin embargo la fortaleza interior conducida por una conciencia recta, pueden llevarnos más lejos de lo que podríamos imaginar.
Pero ser valiente no es sencillo. En ocasiones, la valentía significa afrontar las consecuencias de nuestros actos, los productos de nuestros errores.




La vida puede ser, en ocasiones, sorprendentemente dura: La muerte,la enfermedad, la cárcel,el exilio,la ruina... pero enfrentarse a la desgracia con valentía es la diferencia entre hundirse o seguir nadando.
Por otra parte, la valentía también tiene que ver directamente con defender lo que sabemos que es correcto. La conciencia con frecuencia nos indica que se está cometiendo una injusticia, o que se está violentando algún derecho. En esos momentos, es necesaria una posición concreta para actuar como es debido y para defender lo que está bien.
 Una persona que defiende al débil, que admite sus errores, que afronta las consecuencias de sus actos, que no calla cuando sabe que algo está mal, puede estar asumiendo riesgos, pero también está creando una diferencia real en su vida y en el mundo que le rodea.
Los cobardes suelen dejarse llevar por sus miedos... y por la comodidad. Generan sus propios fantasmas y temores inexistentes; se plantean consecuencias que aún no existen pero que ven como algo muy real. Su  imaginación los traiciona planteándoles escenarios y panoramas desoladores, y quedan petrificados simplemente porque creen que algo puede salir mal,y además les es más fácil y más cómodo quedarse en casita a ver la tele...

La valentía es afrontar riesgos, vencer miedos. Y aunque se crea que nuestra valentía no cambiará el mundo, hay una cosa  cierta:  Existe una gran diferencia entre ser un cobarde y ser un valiente: la posibilidad de lograr algo.
Quien es valiente tiene un futuro inmediato incierto, pero siempre encontrará al final del camino ganará el respeto que se merece por haber hecho lo correcto.
Una cosa es un hecho: el cobarde que lanza la piedra y esconde la mano,será siempre un indigno,el vanidoso que no admite sus errores,será visto siempre como un egoísta y un cretino,y el simulador que finge estar de acuerdo con ideas contrarias a las suyas, al final se quedará sin ideología y sin amigos...La cobardía diaria sumerge a las personas, a las familias, a las sociedades y a las naciones en un pantano cómodo, suave, pero que acaba ahogándoles...La cobardía nunca ha hecho algo que valga la pena.
Y  la valentía si que ha forjado patrias, descubrimientos, comunidades, amores...
La valentía es un valor que se vive día a día, en las pequeñas cosas. No es necesario esperar grandes e increíbles batallas. La valentía en las cosas pequeñas va construyendo  personas dignas de respeto y de confianza, familias amorosas, sociedades sanas y mundos nuevos...