lunes, 16 de marzo de 2015

Los ateos...




Con motivo de la semana santa, esos dias de religiosidad cansina, impuestos por la fundamentalista iglesia católica al mundo, desde la emancipación anarquista,podemos revisar la historia de aquellos que no comparten su religión: los ateos.
Ateísmo y ateo son palabras procedentes del término griego Theos (dios), con una a (alfa) privativa. Ateo es el ser humano sin Dios, y ateísmo la postura moral correspondiente partiendo de una referencia científica.
En la historia el ateísmo aparece  al principio se presenta como una actitud personal y apenas colectiva. Antes del siglo XVIII el ateísmo no pasa de ser un fenómeno singular en medio de un mundo inmerso en un profundo sentido divino del cosmos. La revolución filosófica y cultural de ese siglo, partiendo del materialismo de la Ilustración,  racionaliza esas creencias en lo divino, con una serie de sistemas filosóficos —sensualismo, positivismo, pragmatismo, evolucionismo y marxismo, entre otros— , cuya estructura ideológica excluye la existencia de dios, bien porque lo niegue o, simplemente, porque declare su incognoscibilidad.

Así, anclando la creencia en dios en el mero subjetivismo psicológico, el ateísmo alcanzó un rasgo histórico de notables proporciones. Naturalismo, subjetivismo y ateísmo fueron facetas del resultado de una operación reductiva de la antropología que, al prescindir del conocimiento metafísico, originó las tres formas modernas del humanismo ateo:

1. El humanismo científico, basado en las ciencias de la naturaleza, suprime el hecho religioso y, por consiguiente, cualquier tipo de fe. No existe la trascendencia, como realidad que escapa a la observación y experimento sensibles, ni tiene sentido la creación para  los enciclopedistas franceses de finales del siglo XVIII. De esta línea arrancan el positivismo de Comte, el evolucionismo de Haeckel y Darwin, y la filosofía de Nietzsche, Hartmann, Husserl o Bertrand Russell, entre otros. De ahí surge también la llamada "psicología profunda" y el psicoanálisis freudiano con su psique sirte psique (o un hombre sin alma).





2. El humanismo político que culmina en el ateísmo marxista. La dialéctica —método de las contradicciones— con la que el idealismo de Hegel trata de explicar el devenir, es aplicada por Marx a las concretas realidades socioeconómicas de su tiempo. Entre Feuerbach y Bakunin, el método va a convertirse en un análisis de la historia donde sólo tiene valor teórico lo práctico en su entidad física. La dialéctica del idealismo se convierte así en materialismo dialéctico. La crítica marxista de lo esencial de la persona humana se concreta en un proceso de alienación consistente en proyectar fuera de sí, considerándolos como estructuras ajenas (alienantes), eso mismo que de manera radical constituye al hombre.





3. El humanismo moral de la filosofía existencialista,para la la vida humana es el resultado de la elección del propio destino sin ninguna referencia fuera del ámbito de lo íntimamente experimental. Sartre, Simone de Beauvoir, Merleau-Ponty, Camus, afirmaron que el hombre está condenado a una libertad inútil puesto que es incapaz de librarse de la muerte. La historia es el resultado de algo inmanente al hombre, y la moral la norma de su respuesta frente a la presión de las circunstancias sociales y su misma e irreductible conciencia. No hay otra norma y, en consecuencia, no hay dios ni orden objetivo.
El común denominador psicológico de cualquier forma de ateísmo y en cualquier época es el pensamiento racional, siempre latente en el ser humano, de ser objetivo ante una realidad  y una experiencia íntima (vivencia), cualquiera que sea (angustia, plenitud, tristeza, alegría, etc.), como una modalidad referencial que surge del hecho de la relación sujeto-objeto y nada más.
 Hoy en día, tras 2.500 años de lucha por la razón y contra la superstición, declararse ateo sigue siendo algo comprometido (o incluso un suicidio) en países donde la religión tiene un especial poder. Posturas, como la religión, que no pueden sostenerse en la razón y que deberían ser meras opciones personales, son defendidas a menudo mediante la violencia y pretenden imponerse mediante muy variados medios.

El ateísmo es una posición intelectual, o una doctrina filosófica que no necesita ser demostrada o justificada con argumentos refinados y obtusos. Y desde luego, el ateísmo es una postura moral. Sin embargo, si uno escucha los mensajes de ciertos  católicos y algunos musulmanes, tal pareciera que el mundo está realmente amenazado por esta doctrina endiablada que defienden los ateos y laicistas.El mismo Papa identifica el ateísmo con la ignorancia y la maldad...



Prejuicios de fanáticos,porque la verdad es que los ateos,en general, son personas bastante cultas, que respetan que haya otras personas a las que les guste adoptar creencias irracionales que ellos no comparten. En realidad, los ateos no tienen que esforzarse mucho en defender su posición intelectual; lo que sí les resulta complicado es entender que un creyente asuma sin mayores problemas, cosas mucho más increíbles que las que los niños atribuyen a Papá Noel.
 (Ya va siendo hora de reivindicar un derecho elemental: el derecho a no tener que justificar el no tener ninguna creencia religiosa, el derecho a que esta visión intelectual y moral sea reconocida y respetada de la misma manera y con el mismo rango, al menos, que las creencias religiosas que el ateo no acepta por considerarlas irracionales, falsas o perniciosas).
Es verdad que los ateos prefieren el laicismo en la vida pública, es decir, que las leyes no sean confesionales y los poderes públicos no asignen privilegios a los miembros de ninguna confesión religiosa. Pero nadie debe extrañarse por ello: la experiencia histórica demuestra que la mezcla de creencias religiosas y poder político sólo ha servido para provocar guerras y matanzas, como lo hemos visto en la cristiana Europa y en la musulmana África.




Muchos creyentes religiosos creen que si dios no existe todo está permitido, y por eso son incapaces de entender el valor moral del ateísmo. Pero la experiencia histórica confirma lo contrario:Los ateos tienen una responsabilidad ética muy exigente, porque no disponen de ninguna coartada para justificar o ver perdonado un eventual comportamiento inmoral.Y es en nombre de dios como se han cometido los mayores atropellos a la humanidad...



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