jueves, 12 de marzo de 2015

Mijail, el ateo...







Mijaíl Aleksándrovich Bakunin fue el más conocido de la primera generación de filósofos anarquistas y es considerado uno de los padres de el pensamiento ácrata,junto con Proudhon y con Kropotkin es uno de sus teóricos más importantes, y prácticamente es el primer gran impulsor del anarquismo colectivista y del ateísmo.
Bakunin nació en Torzhok, Rusia, 30 de mayo de 1814  y murió en Berna, Suiza, 1 de julio de 1876. Su abuelo había sido consejero de Estado y vicepresidente de la Cámara de la zarina Catalina II.
Y su padre Alexandriev, se doctoró en Filosofía en la Universidad de Padua (Italia) y estuvo destinado en el servicio diplomático, y con Varvara Muraviev tuvo once hijos. Esta gran familia Mijaíl Bakunin estuvo  en contacto cotidiano con el pensamiento humanista de raíces rusonianas y enciclopedistas que fueron calando en el pensamiento de Mijail,aunado eso a muchas lecturas filosóficas y teológicas.
Las lecturas, y sobre todo,los pensamientos de Mijaíl,él, lograron que desde muy joven,fuera creando un microcosmos de libertad y solidaridad con sus hermanos y hermanas,como una pequeña sociedad donde se favorecía el perfeccionamiento individual y donde afloraba un deseo de compartirlo con los demás, una voluntad que creció hasta  hacer partícipe a la humanidad entera.

EL 25 de noviembre de 1828 fue enviado a San Petersburgo para ingresar en su escuela de artillería y
cuando retornó en agosto de 1833 con su familia en Tver, tuvo un enfrentamiento con su padre al salir defensor de su hermana mayor que se negaba a casarse con un hombre que no amaba y sin embargo así lo habían acordado sus padres. Este lo alejó drásticamente de la familia patriarcal.
Y como la carrera militar era para él algo totalitario e injusto,también tuvo problemas con sus superiores. Esto le supuso castigos en lugares lejanos y difíciles,donde absolutamente aislado y frustrado,pues el soñaba con estudiar ciencias.
Y por fin,dos años después,logró abandonar el ejercito.  Rechazó un puesto de funcionario civil en Tver, obtenido por recomendación de su padre, ya que su propósito entonces declarado era instruirse para desarrollar una actividad científica, conseguir una cátedra y difundir el conocimiento obtenido con sus estudios,ya que sentía un gran interés hacia la filosofía de Kant y Schelling y sentía una naturaleza intensamente social que deseaba compartir en las cátedras.
Por eso, Mijaíl se marchó a Moscú y se puso a estudiar para conseguir la tan anhelada cátedra de Filosofía. Para obtener dinero se dedicó a dar clases de matemáticas como profesor particular a la vez que acudía como oyente a la universidad. Estudió a Fichte, Schiller, Jean Paul, Hoffmann y Goethe. A pesar de todo, las dificultades económicas habrían de ser constantes en su vida,sin embargo se dió tiempo para convertir a sus hermanas y hermanos al Idealismo de Fichte, haciendo que poco a poco abandonasen la religiosidad formal que practicaban. Llegó a concebir la idea de formar un pequeño círculo, ligado por la unidad de ideas y fines; sería en cierto modo la primera de sus futuras sociedades secretas.

Tenía ya 26 años cuando pudo dejar Rusia. Las circunstancias y fecha de su viaje se contienen con detalle en su conocida carta a Herzen (Tver, 20 abril 1840) quien le prestó dinero para su viaje a Berlín.
Luego,Bakunin decidió trasladarse a Dresde en la primavera de 1842, después de tres semestres en la Universidad de Berlín. Aquí entró en contacto con el socialismo tal como venía desarrollándose en Francia y que se conoció en Alemania por el libro de Lorem Stein, que trazaba una perspectiva de las diversas tendencias socialistas y de sus respectivos argumentos.
El Gobierno ruso vigilaba a sus emigrantes y pronto se fijaron en Bakunin, lo que condujo a su marcha a Suiza acompañado por el poeta alemán George Herwegh. Se establecieron en Zúrich, por entonces un punto central de la propaganda literaria, política y revolucionaria. Allí llegó a conocer la vida política del cantón y le defraudó de tal forma que le hizo perder sus ilusiones republicanas.
Durante su estancia coincidió con el comunista alemán Wilhem Weittling, conoció la doctrina comunista pero no pudo darle su aprobación, aunque siempre mantuvo buenas relaciones con algunos militantes. Bakunin sentía instintivamente la falta de libertad del comunismo.
Viajó a Ginebra, Lausana, Berna, todo le servía para ir conociendo a muchas personas.
La policía suiza hizo público un informe sobre Weittling y el nombre de Bakunin salió a relucir. Esto alertó a la Embajada rusa, que le remitió la orden de regresar inmediatamente a Rusia. Pero Bakunin prefirió marcharse a Bruselas. Aquí tomó contacto con nacionalistas polacos y conoció sus aspiraciones de una Polonia libre e integrada por los territorios históricos de Polonia, Lituania y por partes de Rusia. Estos postulados ya no casaban con su mentalidad, ya en este momento internacionalista y federativo. Concurrían además factores religiosos y aspectos referidos a la propiedad de la tierra que separaba aún más sus posturas. Por su parte, los polacos lo consideraban como alguien poco fiable. De todos modos, ambas partes se tenían como factores útiles para la revolución. Las divergencias nunca se declararon con franqueza, pero todos los ensayos de acción común estaban condenados al fracaso.
En julio de 1847 persuadió a su amigo Reichel, a quien conocía desde Dresde, para establecerse en París. Allí se acercó en primer lugar a los círculos radicales alemanes cercanos al semanario Vorwaerts, donde conoció a Marx y Engels. Surgieron conflictos entre Marx, Ruge y Herwegh y como consecuencia el periódico desapareció. A Bakunin no le interesaron estas polémicas y tampoco se involucró en el movimiento, lo que sí hizo fue relacionarse con gusto con algunos comunistas alemanes, sobre todo con Herwegh y Karl Voge.

A la vez fue conociendo a socialistas franceses y a gente de la literatura y la política. Sintió un profundo afecto por Proudhon, cuyas ideas y personalidad le atrajeron grandemente. Se vio también con exiliados y visitantes rusos, italianos y de otros países, todos con sus ilusiones e ideas de una próxima revolución.

A pesar de la vida agitada e interesante de los años 1845, 1846 y 1847, Bakunin no podía sentirse satisfecho, no encontraba un campo de actividad práctica, las tendencias socialistas eran hostiles unas con otras y se limitaban a una vida artificial de publicaciones de libros, periódicos y reuniones. Es imposible presentar a Bakunin como miembro de una determinada tendencia, de quien más cercano se encontraba era de Proudhon, con sus planteamientos y su defensa del valor absoluto de la libertad, su empeño en abolir el Estado y su oposición a no reconstruirlo en nuevas formas le parecían los planteamientos adecuados.
 En diciembre de 1844 el zar Nicolás, a propuesta del senado, promulgó un decreto por el cual Bakunin perdía todos los derechos civiles y nobiliarios, se confiscaban sus posesiones y se ordenaba su arresto y destierro a Siberia en caso de ser detenido en Rusia.

Esta amenaza no le frenó y volvió a aproximarse a los círculos conspirativos polacos cuya aspiración era la consecución de una república federativa de todos los países eslavos. Esto molestó a la Embajada rusa, y a solicitud del embajador el Gobierno francés lo expulsó de su territorio.

El 19 de diciembre se dirigió a Bruselas. Allí volvió a acercarse a los círculos alemanes que gravitaban alrededor de Marx, quien ya por entonces le era profundamente antipático.
El embajador ruso al tiempo que solicitaba su expulsión propagó el rumor de que Bakunin era un agente provocador al servicio del Gobierno ruso.
Bakunin estaba dispuesto a todo para que la mecha revolucionaria prendiera también en su tierra. Consiguió un préstamo de 2.000 francos de varias fuentes, uno de los que contribuyeron fue el revolucionario francés Louis Blanc, y se dirigió a Alemania. Su viaje le llevó de Baden a Fráncfort y Colonia, después a Berlín, a Leipzig y a Breslau. Después acudió al Congreso de los eslavos en Praga. Y vivió de ciudad a ciudad, unas veces por su propia voluntad y otras, expulsado por las autoridades.





Cuando la insurrección euroepa se volvió a intensificar  se unió a ella en Leipzig, de allí a Praga y cuando estalló la insurrección en Dresde, Bakunin puso toda su energía en ella hasta que fue sofocada y entonces huyó a Chemnitz (Sajonia), donde fue arrestado con otros compañeros por agitador y anarquista.
(Se puede decir que la actividad de Bakunin en la Revolución de 1848 expuso sus planteamientos libertarios y sus fines objetivamente revolucionarios,con claridad. Sus ideas por aquel tiempo hay que estudiarlas en sus documentos, escritos y cartas).
Fue condenado a muerte y después le conmutaron la pena por cadena perpetua. Más adelante fue extraditado a Austria, donde tuvo un nuevo juicio por su actividad revolucionaria en el Imperio y de nuevo fue condenado a muerte, conmutada la pena y a continuación extraditado a Rusia.

En San Petersburgo fue recluido en la Fortaleza de Pedro y Pablo. Al cabo de dos meses, en agosto de 1851, el zar envió al conde Orlov para pedir a Bakunin que escribiera una confesión de su vida y actividad. Así lo hizo, pero fue para peor, ya que Alejandro II no observó ningún arrepentimiento en la carta con la que le respondió Bakunin.
La cárcel supuso para Bakunin un tormento moralmente insufrible. Por mediación de su familia le fue conmutada la prisión por el destierro en Siberia, una pena más liviana ya que podría disfrutar de una libertad mayor dentro de los límites de su lugar de destino.
El lugar de destierro era la ciudad de Tomsk, en Siberia Occidental. Allí conoció y trató a otros desterrados que estaban condenados en la misma zona.
 Bakunin esperaba que las condiciones de su destierro mejoraran, incluso que consiguiese la amnistía. También creía que aunque todo fracasara, allí habría probabilidades de fugarse.
Y eso hizo. Un soleado día de junio de 1861 Bakunin huyó por el rio Amur y consiguió abordar un barco americano y allí escondido pudo salir de Rusia. Viajó por Japón, San Francisco, Panamá, Nueva York y llegó a Londres el 27 de diciembre. Se hospedó en la casa de Herzen y Ogarev e inmediatamente retomó su actividad revolucionaria. Su interés principal era conseguir que se produjera un movimiento revolucionario en Rusia, pero en ese momento no estaba tan solo como en 1848 y contaba con algunos aliados.
Existían importantes movimientos sociales con el mismo objetivo:sobre todo el movimiento “Zemlya i Volia” (tierra y libertad): Entre 1862 y 1863 Bakunin, continuó viajando por Francia, Alemania, Dinamarca y Suecia. Y vió que en todos los países por donde pasaba las condiciones revolucionarias no eran las apropiadas. En su optimismo aún creía ver un lugar donde todavía era posible. Ese país era Italia y en la primera mitad de 1864 se estableció en Florencia.
En agosto de 1864 volvió a viajar a Londres, donde lo visitó Marx, y a Suecia. Estuvo en Bruselas y en París, donde se entrevistó con Proudhon.
Desde París volvió a Florencia, donde vivió hasta el verano de 1865, desde allí se dirigió a Sorrento y Nápoles donde se estableció hasta agosto de 1867.
Con sus experiencias se convenció de que los movimientos nacionalistas estaban ligados con los planes propios de los Estados y por ello,abandonó sus simpatías hacia los nacionalistas eslavos y se decidió a formar  un movimiento revolucionario, antiestatal y libre de cualquier sentimiento religioso o de raza para realizar acciones directas y simultáneas en muchos lugares.


Y así consiguió formar un círculo de personas, una especie de sociedad secreta y que se conoció como Fraternidad Internacional,formada por un grupo de personas unidas con un fin libertario común con ideas nitidamente antirreligiosas, antiestatales y  claramente anarquistas.
En 1968 se presentaron para su ingreso en la Internacional, pretendieron mantener su fraternidad anarquista, como grupo secreto dentro de ella. Con esta estrategia entró Bakunin en el movimiento obrero.
La Asociación Internacional de Trabajadores ganó con Bakunin en su espíritu revolucionario,unos planteamientos teóricos  que sostuvieron  las huelgas,los sindicatos y el Congreso de Bruselas, y así se declararon muchas secciones de la Internacional: el Jura suizo, Francia, España, Italia, etc.

Bakunin era incansable y la Internacional recibió de él su verdadera vida y dimensión. Hay numerosos documentos sobre estos años, los principales asuntos en que tomó parte fueron la redacción del periódico L’Egalité, su implicación en los sucesos de la Comuna de 1871, también estuvo activo en relación a la guerra Franco-Prusiana, propaganda en Italia y España y por supuesto la publicación del libro Estatismo y anarquía.

Su defensa de la Comuna ante los ataques de Mazzini con un anuncio aparecido en Milán tuvo como consecuencia que gran número de jóvenes italianos se relacionaran con su grupo y se constituyeran como Alianza Revolucionaria Socialista, que llegó a ser el alma de la Internacional italiana. Un núcleo idéntico se formó en España siguiendo el impulso del compañero Fanelli, quien se desplazó hasta aquí llevando la idea antiautoritaria.
Se sabe suficientemente que toda su actividad tenía por objeto la difusión y realización de las ideas del anarquismo colectivista. Esta pretensión era odiada por Marx y sus compañeros ya que su pretensión era la creación de partidos obreros socialistas demócratas que presentándose a las elecciones en los diferentes países, llegado el caso, podrían formar Gobiernos ya con tintes autoritarios. Por esto, Bakunin y toda su actividad revolucionaria y libertaria, eran un gran obstáculo para  Marx.
El punto culminante lo constituyó el Congreso de la Internacional de La Haya, del 2 al 7 de septiembre de 1872, donde Marx consiguió la expulsión de la facción bakuninista. Este hecho tuvo como consecuencia la agrupación de las federaciones antiautoritarias que inmediatamente convocaron un Congreso en la ciudad suiza de Saint-Imier donde se consiguió la unión de todos los elementos revolucionarios libertarios, aparte de sentar las bases del anarquismo.

En agosto de 1874 se preparó en Italia un movimiento insurreccional en varias ciudades. Bakunin participó en el de Bolonia. Al fracasar tuvo que huir a Suiza. Este sería su último viaje revolucionario.
Su salud, ya muy deteriorada por su azarosa vida y sus años en prisión, le enfermar seriamente Berna para ser cuidado por su amigo el doctor Vogt.

Bakunin murió en esa ciudad el 1 de julio de 1876.

Aporte de Gonzo




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