domingo, 26 de abril de 2015

jueves, 23 de abril de 2015

Los anarquistas y los libros...







En Historia de las agitaciones campesinas andaluzas, Díaz del Moral da una espléndida definición del obrero consciente: “Leían y se educaban con apasionado entusiasmo.” Aún ahora, completa Brenan, “cuando se pregunta a los habitantes de Casas Viejas sobre los antiguos militantes, se oyen frases como “estaban siempre leyendo algo, siempre discutiendo. Su mayor placer era escribir artículos para la prensa anarquista en un lenguaje elocuente y apasionado.”

Estas palabras revelan la importancia que los libertarios atribuían a la educación y a la cultura. Nunca, ningún movimiento otorgó a la cultura tanto valor como los anarquistas. En Acracia se declara que por ella “las inteligencias y las voluntades dispersas se unen y conciertan en un pensamiento y una acción común y se forma esa entidad poderosa; el pueblo consciente.”

Para los anarquistas, la redención de los trabajadores debía ser obra de ellos mismos. Por medio de la educación estaba al alcance de su mano, pues el progreso no era mecánico ni determinista, sino producto de la voluntad y la actividad humanas. Sólo dependía de que el proletario se instruyese y así adquiriera conciencia de sus merecimientos, de sus potencialidades y derechos. Que el talento no es privilegio de los ricos, lo probaban los siguientes datos según La Protesta de Valladolid: que “El pontífice Adriano IV fue hijo de un mendigo”, “que Pío V guardó cerdos en su infancia”, “que el emperador de Marruecos Abel Moumen fue hijo de un alfarero”, “que Pizarro, el conquistador de Perú, era expósito, y Pedro, el fabulista, el hijo de un pobre esclavo.” Tales datos ratifican su creencia en el libre albedrío y su fe en el poder de la inteligencia y sensibilidad humanas. La voluntad de conciencia era motor de la historia, y diferenciaban tajantemente el fatalismo del determinismo social.
Se puede encontrar en forma novelada una relación del compromiso que el proletariado militante tenía con la cultura en las páginas de Justo Vives donde se relata como el protagonista, aunque injustamente encarcelado, se instruía, leía, conversaba, discutía con sus compañeros. En esa asamblea cotidiana se leía la prensa obrera y la burguesa, y de ésta se hacía crítica de los artículos dedicados a la cuestión social. Se estudiaban las obras más notables del movimiento obrero, se entremezclaba la lectura sociológica con la puramente literaria, filosófica y recreativa.


Es de resaltar que aún las obras extranjeras se traducían de viva voz. Los compañeros más cultos daban conferencias, y el propio Justo disertó sobre diversas maderas, su aplicación y uso. Puede verse en esta obra que la cultura libertaria actuaba en ese presidio como catalizador para cristalizar un microcosmo libertario. Así “los ignorantes se ilustraban, los débiles se fortalecían y todos adquirían nuevo vigor y mayores bríos para dedicarse al trabajo redentor que ha de apresurar el advenimiento de la suspirada revolución social.”
Los anarquistas eran firmes creyentes en la educación. El obrero consciente se ponía inmediatamente a instruirse. Creían que lo único que impedía a otros pensar como ellos era la falta de educación. Por ello, atribuían gran importancia a las escuelas y generalmente ponían una en su centro. Azorín, en Anarquistas literarios, vincula el anarquismo racionalista con Platón, Carlos III, Macanaz, el Papa Gregorio el Magno, Lope de Vega. Predicaba “el triunfo de las nuevas ideas” y exhortaba: “Defiéndase la instrucción. Haga la iniciativa particular lo que el Estado no hace. Fúndense instituciones para la enseñanza, ábranse laboratorios donde puedan estudiar científicos, créense escuelas donde el obrero aprenda a ser hombre y a haga efectivos sus derechos.”
La educación empezaba desde la niñez. Modelo de las escuelas anarquistas era la Escuela Moderna, fundada y dirigida por Francisco Ferrer y Guardia , “iniciador de la educación y la instrucción sin mistificaciones ni resabios místico-convencionales o patrióticos”, según se complace pregonar Anselmo Lorenzo . Se rechazaba allí todo dogma o sistema, la Escuela tenía catorce sucursales en Barcelona, y treinta y cuatro en la provincia. Entre sus textos se contaban Cartilla filológica, primer libro de lectura, se ridiculizaban las condecoraciones, medallas, insignias y escapularios, se enseñaba a los niños las teorías evolucionistas y Dios era presentado como un ser fantástico. Las aventuras de Nono, segundo libro de lectura, proponía como realizable la utopía anarquista. El tercer libro de lectura Patriotismo y colonización, presentaba en la cubierta un globo terráqueo con las palabras “¿Cuál es la patria del pobre?” En Historia universal de Jacquinet se llama al comercio explotación del hombre por el capital, y se ataca al cristianismo.

En la novela León Martín o La miseria, sus causas y sus remedios de Carlos Malato, utilizada como libro de lectura, un pobre niño campesino de nueve años, plantea preguntas que revelan su inteligencia y agudeza. Sus padres, unos trabajadores pobres, temerosos y explotados no tienen respuestas a preguntas como “¿porqué hay pobres y ricos?”. Más tarde, sin embargo, aparece otro mentor en la vida de León Martín, el pintor Estanislao, un joven instruido y avezado en luchas terribles contra la familia de propietarios Manoff. Desde entonces, las preguntas y las respuestas se suceden con fuego, como “golpes de férreo eslabón contra un trozo de pedernal”, y a través de ellas, las ideas emancipadoras, se exponen con claridad y sin pretensión.
La construcción de esta novela a base de diálogos, preguntas y respuestas, conduce al lector a la conclusión lógica que encierra siempre enseñanzas ideológicas. Esta forma de escribir es constante en la literatura ácrata. Como puede verse en la serie de “Diálogos doctrinales” aparecidos en La Revista Blanca que aclaraban, en forma anecdótica, los postulados esenciales del ideario ácrata .



De igual manera están construidos los diálogos de Sánchez Rosa, dirigidos a trabajadores del campo y el famoso Botón de fuego que se desarrolla como catecismo.
Para los anarquistas, la educación no se restringía a la niñez. Eran de gran importancia en la vida ácrata las conferencias y cursos de todo tipo dirigidos especialmente a los obreros. La sed de saber era enorme y abarcaba a todos los campos de la cultura y la ciencia. En los centros anarquistas se daban clases nocturnas de sociología, biología o gramática, y se fomentaba el cultivo de la literatura. Entre las más importantes actividades libertarias estaban las veladas literarias donde se leían poemas, ensayos y novelas escritas por compañeros. Los periódicos libertarios daban amplias noticias de estos acontecimientos; por ejemplo, la llevada a cabo en el teatro Jovellanos de Gijón a beneficio de la Sociedad de Carreteros, donde fue leído por su autor un poema en bable . En una actividad similar del 18 de marzo de 1886 en el teatro Rivas de Barcelona, en conmemoración de la Comuna, los estruendosos aplausos del público celebraron el poema de Llunas La revolución.

Entre las actividades culturales más significativas de los libertarios se cuentan los dos Certámenes Socialistas, celebrados para despertar entre las masas la afición por la cultura. En el discurso de apertura del primero, habló Joseph Llunas, periodista, poeta, director del Ateneo Catalán de la Clase Obrera, y director de La Tramontana, exponiendo un programa cultural basado en la cuestión social.
El Primer Certamen tuvo lugar en Reus el 14 de julio de 1885 y fue organizado por el Centro de Amigos de Reus, con colaboraciones de diversas sociedades y ateneos obreros. El Segundo Certamen Socialista que superó en importancia al primero se llevó a cabo en el Palacio de Bellas Artes de Barcelona en noviembre de 1889. Fue organizado por el grupo Once de Noviembre, y realizado en conmemoración a los Mártires de Chicago. Uno de sus propósitos era resolver los problemas sociales por medio de la educación del proletariado y manifestar la cultura intelectual del proletariado.
En una descripción del acto se lee que para los partidos políticos son ya demasiado grandes los locales pequeños; y sin embargo, para los anarquistas resulta pequeño el local más espacioso de Barcelona, el gran Salón de Bellas Artes.
Entre los varios temas, el grupo Avant de Barcelona, propuso “Anarquía, su origen, progreso, evoluciones, definiciones e importancia actual y futura de este principio social”. Se otorgaba como premio a la mejor respuesta un “cuadro de rico y esmaltado marco con un artístico retrato de los Mártires de Chicago”. El Ateneo Obrero de Tarrasa propuso un relato novelesco: “El siglo de oro. Novelita filosófica o cuadro imaginativo descriptivo de costumbres en plena anarquía o en la sociedad del porvenir”. El premio, cien pesetas, fue otorgado a Ricardo Mella por su obra “La Nueva Utopía”. Para informar sobre el acontecimiento, se publicó en Barcelona en 1889 un volumen de 400 páginas, ¡Honor a los Mártires de Chicago! Segundo Certamen Socialista.
El esfuerzo cultural anarquista se ve reflejado en una prodigiosa actividad editorial. Son incontables los folletos publicados por los libertarios con capítulos sueltos o extractos de obras clásicas del anarquismo, monografíías y conferencias. Su tirada era casi siempre considerable, llegando hasta los 10.000 ejemplares, y alcanzando algunos hasta 130 ediciones. De La conquista del pan, por ejemplo, se vendieron en los primeros años del siglo unos 50.000 ejemplares.

Se editaban libros, generalmente ideológicos, pero asimismo gran cantidad de obras científicas: Haeckel, Darwin, Buchner, Reclus, y obras basadas en la historia como Las ruinas de Palmyra, de Volney . La reverencia a la cultura, en general, explica la heterogeneidad del material bibliográfico. Ramiro de Maeztu evocaba sus trabajos como lector en una fábrica de tabacos de La Habana y recuerda haber leído obras de Galdós, de D’Annunzio, de Kipling, de Schopenhauer, de Kropotkin, de Marx, de Sudermann. Interesa especialmente su lectura de Ibsen, que llegaría a ser un clásico. Comenta que un día, apenas comenzada la lectura, observó que algunos oyentes dejaban el trabajo para escuchar mejor, y a los pocos minutos no volvió a oírse el chasquido de las chavetas al recortar las puntas del tabaco: “En las dos horas que duró la lectura no se oyó ni una tos, ni un crujido... Era en La Habana, en pleno trópico y el público se componía de negros, de mulatos, de criollos, de españoles; muchos no sabían ni leer siquiera; otros eran ñañigos. ¿Qué obra podía emocionar tan intensamente a aquellos hombres? Hedda Gabler, el maravilloso drama de Ibsen...

Se pueden mencionar también entre los autores más populares publicados por los libertarios, Tolstoi, Mirbeau, Zola, Balzac, Sue, cuya obra El judío errante inició la conciencia revolucionaria de Anselmo Lorenzo y Fermín Salvochea.
Los folletos y libros anarquistas formaban parte muchas veces de importantes bibliotecas, por ejemlo, los Pequeños grandes libros, de reducido tamaño que se vendían a un precio que oscilaba entre 35 y 65 céntimos. Allí aparecieron obras de Kropotkin, Malato, Schopenhauer, Darwin, Zola. Otra interesante colección era la la Biblioteca Roja; pequeños tomitos con portada en papel rojo que publicaban además de las obligatorias obras del anarquismo internacional, títulos de Garofalo, Ferrero, Mantegazza, Darwin, Beccaria, Vogt, Sergi. Por ejemplo, La Novela Universal publicada en Valencia, de la cual tenemos noticias a través de La Voz del Cantero, la Biblioteca Juventud Libertaria, de La Coruña, con obras como Canciones libertarias, Héroe ignorado (monólogo), Cancionero revolucionario, Leyendas de la humildad. Ninguna lleva nombre de autor y todas se vendían a diez céntimos.

En el esfuerzo de difusión cultural anarquista tienen un papel destacado las revistas. Se deben mencionar Acracia, Natura, Ciencia Social y La Revista Blanca. Acracia fue iniciada en 1886 y se mantuvo hasta junio de 1888; con un total de treinta números donde aparecieron importantes trabajos de Pellicer Paraire (Pellico), y Ricardo Mella. Ciencia Social salió en Barcelona en octubre de 1895. Era una publicación mensual, en tamaño 4º, papel satinado y de esmerada impresión. En su portada aparecían los nombres orlados de Proudhon, Courbet, Darwin, Marx y Bakunin. Se subtitulaba “Revista de Sociología, Artes y Letras” y contaba entre sus colaboradores con Anselmo Lorenzo, Pedro Corominas, Pompeyo Gener y Ricardo Mella (firmando como Raúl). Un grupo de anarquistas españoles fundó en Buenos Aires una revista idéntica a Ciencia Social y de igual nombre. Natura era quincenal, y en ella se concentró la vida intelectual del anarquismo. La fecha de suu primer número es el 1 de octubre de 1903, se editó hasta 1905, contando con la asidua colaboración de Mella, Clementina Jacquinet, primera directora de la Escuela Moderna, Anselmo Lorenzo y Donato Lubén.
En sus páginas se consideraba que debía haber una unidad entre estética y vida. Buscaba extender la inteligencia “a todas las bellezas del arte humano.”
La Revista Blanca tuvo su primera época de 1898 a 1905. El primer número salió el 1 de julio de 1898, presentándose como publicación bimensual de Sociología, Ciencias y Artes. Fue fundada por Federico Urales y fue, sin duda, la revista más importante del anarquismo español, merced a la calidad de sus colaboradores, al alcance de sus artículos y editoriales, a la regularidad de su publicación, a su longevidad y tirada que alcanzaba los 8.000 ejemplares. Fue bautizada en agradecimiento a La Revue Blanche que había tenido una calurosa ayuda a los militantes encarcelados en Montjuich. Defendió a Zola, perseguido por su campaña en el proceso Dreyfus, atacaba el militarismo, exhortaba a los obreros a dejar el tabaco y el alcohol, propagaba las ideas de Tolstoi e Ibsen. En sus páginas se cuentan las firmas de Unamuno, Dorado Montero, Jaume Brossa, Pedro Corominas, Jacinto Benavente, Clarín, Anselmo Lorenzo, Teresa Claramunt, Ricardo Mella, Fermín Salvochea y Federico Urales. En su primera editorial la revista anunciaba que en vista de que faltaba una masa verdaderamente “intelectual, capaz de apreciar el producto de las inteligencias que se dedican a la exploración de mundos desconocidos”, su fin sería educador, y su misión “enseñar con el periódico, con el libro, con el drama y con todas las obras que interesan al corazón del pueblo y a sus ideas.”


Parte dos.
De la admiración por la cultura y la inteligencia proviene la apertura de la revista a los intelectuales, que ya se habían unido ante el proceso de Montjuich. Dos de las figuras más representativas son Azorín y Pere Corominas, pero no fueron los únicos. Hubo un momento en que la colaboración de los intelectuales en las publicaciones libertarias fue abundante y continua. Entre los nombres que aparecen en estas páginas figuran Unamuno, Urbano González Serrano.
Algunos poemas de contenido social fueron escritos por Dicenta, Salvador Rueda y Julio Camba, que antes de ser firma de Abc fue colaborador sistemático en la prensa libertaria. También lo fueron Azorín, que aportaba una columna periódicamente a El Despertar, Marquina que colaboraba en El Porvenir del Obrero. Sin embargo, no podemos ir muy lejos al considerar esas relaciones, siempre debe tenerse en cuenta una cierta desconfianza latente de los obreros hacia esos asociados. Se prefería un compromiso más firmemente expresado, que encontraban en una nómina heterogénea de autores: Victor Hugo, Balzac, Sue, Maupassant, Zola, Tolstoi, cuyas obras se incluían entre los “grandes textos anarquistas”.
Los anarquistas declaran la necesidad de la libertad tanto en el sentido ideológico como creativo para la creación literaria. Consideraban que el ideal debía ser “humano y por ello revolucionario”.
No aceptaban a los poetas modernos encerrados en su torre de marfil, que adoptaban la idea de que la decadencia de la literatura se manifestaba por el predominio de la forma sobre el contenido. De allí los ataques contra el modernismo o el esteticismo, lejanos de los problemas del pueblo.

La obra literaria debía ser una forma de conciencia social, un reflejo del ideal y de las aspiraciones del hombre y su identidad anarquista. En «La literatura obrera», artículo aparecido en El Productor, se postula la necesidad de crear una literatura proletaria como medio de acción social. En su discurso de apertura al Primer Certamen Socialista, Llunas hace una contrapropuesta a la cultura burguesa, que reafirma en su prólogo a Justo Vives. Señala que la forma novelística obedece al deseo de que las ideas de la emancipación obrera traspasen los límites del periódico de combate, del folleto, y aun del libro didáctico “para invadir el terreno de la novela, del teatro, del esparcimiento en sus variadas manifestaciones”.

A la creación literaria se dedicaron los grandes teóricos del anarquismo español, figuras como Anselmo Lorenzo, López Montenegro, Llunas, Serrano Oteiza, Federico Urales, escribieron novelas y obras de teatro; pero lo que más abunda es el cuento corto, el poema o himno revolucionario publicados en periódicos y escritos por militantes frecuentemente anónimos. Sin embargo no deja de haber intentos innovadores en cuanto al alcance genérico de esa literatura. A menudo los anarquistas subtitulan sus creaciones con acotaciones aclaratorias: “apólogo”, “cuento fantasmagórico”, “prosa poética”, “drama en un acto”, “monólogo”, “diálogo doctrinal”. Era una literatura dirigida a un público nuevo, hasta aquel momento excluido del discurso intelectual. De allí el uso de formas expresivas dotadas de un alto poder persuasivo, de palabras e imágenes fuertemente emotivas.
Interesa comentar brevemente la actvidad teatral que desarrollaron los anarquistas como parte esencial de su cultura: vehículo ideal de educación política y medio de comunicación directa con el pueblo. El teatro se encaraba como una actividad total, complementada por discursos, lectura de poemas y números musicales. Las funciones se hacían generalmente en beneficio de compañeros presos o en huelga, con el propósito de recaudar fondos para el movimiento, o en conmemoración de alguna fecha significativa.

Las representaciones eran llevadas a cabo por algunas compañías dramáticas, pero más generalmente por grupos de aficionados formados por obreros y campesinos comprometidos con la causa. Los grupos se multiplicaron con rapidez formando una verdadera red en toda la península. En los periódicos se encuentran noticias de sociedades como La Poncella, de Sabadell, que presentaba en el Café España “Obras dramáticas de contenido social.” El grupo Fraternidad de Barcelona inició su actividad en l903 con La vida pública de Emile Fabre, según informaba en Madrid el Suplemento a La Revista Blanca. Una carta de Alvan (o Albano) Rosell i Llogueres, más tarde maestro en la Escuela Libre de Ferrer y Guardia, da cuenta de la formación en Sabadell, en 1901, de una agrupación que deseaba contrarrestar al teatro burgués, “que sólo pone en escena obras sin ideal”. Debutaron en Vela de Caldes el 26 de mayo de 1901 con La Resclosa de Ignasi Iglesias.

Las bibliotecas teatrales publicaban volúmenes y folletos a muy bajo precio. “Avenir” sacaba buenas ediciones de Henrik Ibsen y de Octave Mirbeau que se vendían a 25 ó 50 céntimos. También hay que consignar ciertos periódicos anarquistas que estaban exclusivamente dedicados al arte dramático. Por ejemplo Teatro Social, que apareció en Barcelona el 24 de mayo de 1896 y Avenir, dirigido por Felip Cortiella, cuyo primer número salió en Barcelona en marzo de 1905, casi todo en catalán.

Una de las figuras más interesantes fue la de Felip Cortiella . Nacido en Barcelona el 9 de noviembre de 1871, de familia acomodada pero venida a menos, se vio obligado a empezar a trabajar como cajista en la redacción del diario barcelonés La Publicidad. Se aficionó a la lectura de obras dramáticas casi al mismo tiempo en que su contacto con anarquistas lo impulsó a leer las obras de Mijail Bakunin y a acudir a actos de propaganda libertaria. Fundó en Barcelona un grupo, que solía reunirse en la cervecería de la calle Dulce nº8, bautizado como Compañía Libre de Declamación que duró de 1894 a 1896. Iniciaron sus representaciones con Els senyors de paper de Pompeu Gener, que había quedado expulsado del escenario burgués, y con un drama de Teresa Claramunt . La tercera obra fue Casa de muñecas de Ibsen, en castellano. Fue la primera representación en España, antes de que la moda ibseniana invadiera el país. Desde entonces Cortiella se convirtió en promotor del dramaturgo noruego.

Durante esos años, Cortiella escribió varias obras sobre teoría dramática, una de ellas, El teatro y el arte dramático en nuestro tiempo, atacaba el comercialismo de la escena burguesa. En 1897 entró como tipógrafo a L’Avenç, donde se identificó con la realidad catalana y se perfeccionó en la lengua. En 1901 empezó sus labores de traductor, vertiendo al catalán y al castellano Los malos pastores de Mirbeau, y comenzó su proyectada Vetllades Avenir: una serie de veladas “dramático-sociológicas para alentar a los artistas revolucionarios. Llevaron a cabo cuatro representaciones todas estenadas en catalán: Els mals pastors de Mirbeau, Quan ens despertarem dentre’l morts y Els pillars de la societat de Ibsen y por primera vez en España, Las tenazas de Paul Hervieu, y La jaula de Lucien Descaves en castellano. En 1903, Cortiella, Joan Casanova y Pere Ferrets fundaron el Centro Fraternal de Cultura donde se organizaban veladas musicales, conferencias y representaciones teatrales. Su meta era extender la cultura entre la clase proletaria y con tal motivo se formó una biblioteca que prestaba los libros a domicilio. La “vetllada” del 7 de octubre de 1903 fue dedicada al arte dramático.

Otro crucial promotor del teatro proletario fue Alvan Rosell, un antiguo miembro de la agrupación Avenir y amigo de Cortiella, de oficio tejedor, autodidacta, gran lector, federalista antes de abrazar el ideario anarquista. Desde los diez años comenzó su afición por el teatro y entró desde joven a formar parte de grupos de aficionados. Su ideal era hacer un teatro de combate y de lucha. Fundó la Agrupación Ibsen en Sabadell. Debutó en el Teatro Euterpe con Dolora de Cortiella y Plors del cor de Rosell. Continuó con Espectres de Ibsen, la única obra traducida entonces al catalán. Hubo disensiones con quienes querían montar obras más comerciales, pero persistieron en la empresa sin comprometer el contenido. Rosell fue profesor en la Escuela Moderna, emigró a América y en Buenos Aires tomó la dirección de la Escuela Libre de Víctor Crespo. Más tarde se trasladó al Uruguay, donde continuó su trabajo como escritor de teatro infantil. Explica sus ideas al respecto en su obra teórica El teatro y la infancia.
Es esclarecedor repasar el repertorio favorecido o rechazado por los anarquistas. Excluían las obras que atacaban su ideología como La Anarquía de Rodríguez Flores y La festa del blat de Ángel Guimerà, que calificaron de “contubernio de romanticismo y realismo” . Atacaron a Benavente por su “excesiva delicadeza en Sacrificio y La noche del sábado”. Los anarquistas rechazaban el teatro que no fuese de asunto moderno, no gustaban de los dramas históricos. Según ellos, era necesario presentar conflictos contemporáneos, con problemas sociales pertinentes. Dentro de esa categoría, pronto se estableció una lista de clásicos representados, comentados una y otra vez. Entre los favoritos se cuentan Los tejedores de Gerhart Hauptmann sobre la sublevación en 1844 de un grupo de tejedores de Silesia. Los malos pastores de Mirbeau, fue  muy aclamado . Pero la obra que más entusiasmó fue Un enemigo del pueblo, de Ibsen.

Mostraba la burguesía enriquecida de mediados del siglo XIX, atrapada en sus ambiciones de poder y crecimiento económico, incompatibles con el bienestar de resto de la sociedad. Los anarquistas encontraron aquí una tesis sobre la defensa del individuo que desea realizarse plenamente sin imposiciones de la sociedad. Su estreno en 1893 por la Compañía Tutau en el Teatro Novedades de Barcelona fue crucial para el teatro obrero, asi como las representaciones sucesivas. La Idea Libre comentó que el estreno en Madrid no fue apreciado por los burgueses sino por los desposeídos. La indiferencia de los ricos contrastaba con el entusiasmo que provocó cuando fue escenificada gracias a los esfuerzos de Cortiella en el Teatro Lara en 1890. Otros dramas de Ibsen fueron también ovacionados; Rosmersholm, Espectres y sobre todo Casa de muñecas, llevada a la escena por Cortiella en 1895 y 1896 en el Teatro Circo Español con el título de Nora. A la entrada se regalaba al público un número del periódico Teatro Social con el retrato y la biografia de Ibsen escrita por Clarià, un estudio del drama por Pere Corominas, una salutación de Raimon Costa y un artículo anónimo titulado “El teatro y los anarquistas”.
Por último cabe destacar al catalán Ignasi Iglesias. Nació en el barrio barcelonés de Sant Andreu del Palomar, y a los quince años estrenó su primer drama, La força de l’orgull, hoy perdida. Fue autor de obras polémicas que criticaban la moral tradicional, marcadas por el individualismo ibseniano. En Fructidor  combate la moral tradicional tomando un firme partido anarquista, mientras que en El cor del poble (1902) y en Els vells (1903) se plantea el problema obrero... Sus dramas, de ambiente proletario, ideología reivindicativa y carácter humanitario, situados en ambientes modestos protagonizados por gente trabajadora, a menudo víctimas de las leyes burguesas, lo convirtieron en el “poeta de los humildes”.

Artículo aparecido en la publicación anarquista La aurora intermitente


Aporte de Gonzo.

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miércoles, 22 de abril de 2015

La rosa negra de la Anarquía...

“Prefiero tener rosas en mi mesa que diamantes en mi cuello...”









...Esa frase fue dicha por Emma Goldman, aunque como cuentan los que la conocieron, lo que en verdad tenía en su mesa eran azucenas, símbolo de pureza,o flores sencillas del campo, flores proletarias,tersas y coloridas, ya que gustaba de atribuir connotaciones ideológicas a determinadas especies, más cercanas a la belleza más natural, efímera y popular del siglo XIX,esas mismas flores que con frecuencia sirvieron para ponerles nombres a las niñas, o para adquirir un seudónimo floral para escribir en la prensa obrera.
Y es que es innegable el significado político de algunas flores...Esas sencillas, felices y brillantes en el pequeño jardincillo del pobre,como aquéllas en las opulentos jardines del castillo,o las que rodean la cabaña del bosque con la belleza sublime de la tierra; porque la tierra, hasta ahora, no ha producido nada más hermoso que las flores...Quizá por esa belleza,el ser humano no sólo las idnetifica con el amor,o el arte,a las estirpes o a las religiones,sino que también  las aplica a la política...Quizá ese simbolismo polítiico de las flores fué en un principio una especie de moda en toda Europa,pero principalmente en Francia,con algunos de los grandes ilustrados,como Juan Jacobo Rousseau, interesado por el estudio de las flores, y en concreto devoto de la Vinca, flor silvestre venerada por los poetas franceses; o incluso al revolucionario Camilo Desmoulins, a quien los republicanos franceses de 1789 imitaron adoptando las hojas del castaño y la flor de lis, antes de guillotinarlo,por gustar de la flor de la monarquía...O como Robespiere,que gozaba de la rosa,de la que decía:
“La bella flor de la libertad florecerá en gran cantidad hasta en el terreno más áspero y árido de nuestros tiempos, pero la queremos ver abierta y extendida, y no hay más que la sangre de los justos,para abonarle el terreno..” Sin saber que su propia cabeza también rodaría.
Y es que en esos duros tiempos pasó que algo que parecía nimio, como exhibir una sencilla flor prendida en el ojal, podía resultar toda una provocación cuando la tensión social aumentaba...y terminar en la guillotina por ello...

Y  pasó que con  tanta sangre del pueblo derramada, desde la toma de la bastilla hasta los tiempos de la comuna,fue lógico que fueran las flores rojas las que se usaran como alegorías de esas batallas,siendo desde la època de la comuna emblemas del socialismo,y así,las rosas rojas,las amapolas y los claveles se identificaron por igual con comunistas autoritarios, libertarios, o socialistas  republicanos.
No obstante las diferencias ideológicas,  a la hora de elegir una flor determinada, eligieron la rosa, cuya patria original era Arabia,pero después de muchos injertos y cuidados,se desarrolló la bella rosa de Castilla,o la perfumada francesa, pero sobre todo la roja llamarada catalana,llamada Rosa de Fuego...
Así que la rosa fue muy aceptada por sus propiedades botánicas,y por ser la primera en florecer, la más delicada y hermosa en tiestos, con lo cual no tardó en pasar de los lujosos invernaderos,a los jardines públicos y a las ventanas de las casas de obreros.



Así pues no tardaron en hacerse ramos para las bodas civiles,o los cumpleaños de las mujeres, o coronas de pésame para los entierros socialistas.Como ejemplo, en el entierro de Pablo Iglesias en 1925, la dictadura de Primo de Rivera permitió que se celebrara el sepelio, y las rosas encarnadas cubrieron la tumba del abuelo del socialismo español.
Sin embargo,con los anarquistas siempre fue diferente: Por ejemplo, cuando el inmenso italiano Enrique Malatesta muriò,las autoridades fascistas  prohibieron cualquier deferencia luctuosa,es decir,no hubo velas,ni discurso,ni flores... y los asistentes al entierro fueron cercados,obligándoles a seguir un corto itinerario fijado previamente por la policía. Hubo un momento en el que los guardias fascistas arrebataron un ramo de rosas que la ahijada de Errico quería depositar sobre la tumba. Las flores enviadas por los vecinos fueron retiradas también y pisoteadas. El cadáver quedó en la fosa común. Se puso una cruz sobre la sepultura, para humillar más aún al muerto ateo...Pero resultó que tres días después del entierro, la cruz fue retirada por una mano anónima,que a cambio dejó una única rosa negra sobre la tumba de Enrico...
Y a partir de esos momentos de duelo y rabia, creció con fuerza la vieja controversia entre anarquistas y socialistas,que puede explicarse como una especie de batalla floral en el que los socialistas usaban la expresión "floristas" para los anarquistas- refiriendose a que sembraban semillas para la utopía libertaria-, y los anarquistas llamaban a los socialistas "opiologos", pues atribuían a los efectos secundarios del consumo de adormidera -opio-, causados por la ingesta de sedantes, a las ideas dogmáticas del partido comunista.



Pero en esos tiempos,ya los socialistas autoritarios, maestros en el arte de dorar la píldora, con las flores retóricas del radicalismo más adelantado, no se conformaron con la rosa, sino que tambièn adoptaron el ardoroso clavel rojo, y por las siempre vivas que eran muy usadas en Europa, por su forma de astro con un botón en el centro, simbología asociada al orden social; aunque también por los girasoles rusos, e incluso por amapolas y trinitarias. Y se usaban,también las ramas de acacia en las sociedades masónicas y las coronas de laurel ofrecidas a los poetas socialistas ,y las palmas con lazos blancos de los espiritistas o los ramilletes de siempre vivas, pensamientos de las asociaciones republicanas...
Pero entonces,pasó que la mística rosa,la solitaria que antes había crecido en ambientes aristocráticos, y que luego se extendió libertaria por los jardines de Europa, esa mística rosa que simbolizaba lo más sublime del alma humana, fue entonces un signo para la memoria de la rosa más roja del socialismo, Rosa Luxemburgo.
Y los anarquistas, acostumbrados de siempre a ser despreciados y perseguidos, comparados con la mala hierba que hay que exterminar, acostumbrados  a sobrevivir entre cardos y espinas, claro  estimaron a todas las flores, y las cultivaron allí donde se generasen las mínimas condiciones para la insurrección y la resonancia de la utopía entre el pueblo...
Pero, para los libertarios, nada tan inspirador como el aroma rojo y negro de Emma Goldman,la flor del anarco-feminismo.
Y por supuesto, si hay una rosa en un lugar, la cual gustan los anarquistas de visitar y admirar, esa es la Rosa de Fuego que crece junto al mar.,..en donde el pueblo luchó con denuedo, llegando a imponerse por medio del terror, fue en Barcelona, en La Rosa de Foc, la Barcelona insurrecta, cuna del anarquismo peninsular.
La imagen del rosal de fuego, convertido ya en lugar común de la memoria colectiva barcelonesa y asociado a la épica proletaria, se generalizó hasta el punto que podemos encontrar otras historias con la rosa ácrata como protagonista.
Así sucedió con el rosal del anarquista de Casas Viejas, Seisdedos, el que tenía justo en el muro de su casa encalada, aquella en la que resistieron hasta el final el acoso de sus verdugos a sueldo del estado; y donde, unos días después, un Blas Infante impresionado por la masacre recogería un esqueje de las ramas del rosal arrancado por los lacayos en la refriega; rosal que enraizaría con vigor en su jardín, hasta que también le dieran muerte...


Y ese rosal,entonces, perdió su lozanía, dejó caer, como lágrimas, las hojas mustias de sus rosas; se despojó de su ropaje verde y se vistió con otro gris, de luto; y por último, la savia dejó de correr por sus venas. Y en una oscura noche sin luna y sin estrellas, exhaló su último suspiro aquél rosal de las tragedias...
Así la rosa fue la flor de la resistencia obrera, flor de la libertad que fue oscureciéndose,al ser velada muchas veces, dejando solo rescoldos humeantes de odio...Y es que si existe una flor de fuego, literalmente, o mejor dicho un ramo de fuego que aun resplandece en el horizonte proletario,fue aquel lanzado al paso de la carroza de los Borbones en mayo de 1906, el día de su boda.
Y es que sólo un ramo de rosas supo unir ese día el arte,la naturaleza,y la revolución con un sólo gesto.
Mateo Morral depositó entre lozanas y suaves rosas,la bomba. Nadie se imaginó que entre el ramo de esas flores delicadas iba la muerte,y que de sus pétalos de seda,nada quedaría,sólo despojos de pólvora.
Rosas en llamas que si no mataron al Borbón, si condenaron a Mateo Morral,a Ferrer i Guardia,a Soledad Villafranca y a muchos otros anarquistas al paredón de fusilamiento...
El caso es que al día siguiente de su llegada a la posada de la calle mayor de Madrid donde se hospedaba, Morral pidió a los dueños que le trajeran un ramo de rosas todos los días, con lo cual conseguía enmascarar el olor de los productos químicos  con los que fabricó el explosivo. Cuando terminó, acomodó la bomba con cuidado dentro de un gran ramo de rosas,puestas en un recipiente adornado con papeles de colores.
Cuando pasó la carroza real, Morral arrojó el ramo desde el balcón de su cuarto, con el mal fario de que la bomba con todo y rosas rebotó en un techado de lona de los bajos del mesón y fue a estallar el ramillete de rosas en las ruedas de la carroza real...Un guardia civil llamado  Crispín Rodríguez, dijo que vio caer del balcón de la casa 88 de la calle Mayor,un ramo de rosas ardiendo... rosas que al momento se volvieron negras como el dolor,como el encono, como la parte de negación que tiene la vida...

Y así fue como el más misterioso de los ramos de fuego, el de Mateo Morral,le dió el color negro a la rosa anarquista.
Y a partir de aquellos hechos,el recurso floral fué usado por la cultura obrera y proletaria, con el uso de los exquisitos Ex-Libris,de rosas negras,para los libros anarquistas.
Y así fue que la rosa negra se convirtió en un símbolo anarquista. Por ejemplo, Black Rose Books es el nombre de una importante librería anarquista en Montreal y  es el nombre de un pequeño sello editorial de prensa encabezada por el filósofo anarquista Dimitrios Roussopoulos. Black Rose también
fue el título de la respetada revista sobre las ideas anarquistas publicada en el Área de Boston durante el decenio de 1970, así como el nombre de una serie de conferencias anarquistas dirigidas por destacados anarquistas como Murray Bookchin y Noam Chomsky durante 1990,
Muchos grupos anarquistas usan el nombre de Rosa Negra. Porque
la oscuridad en la rosa simboliza la fertilidad de la negra tierra representando la vida, y su belleza misteriosa significa la pureza del ideal ácrata ya que el negro  es impoluto.
Además una rosa roja es el símbolo de la pasión y el romanticismo, y una blanca representa paz y rendición, por lo tanto una rosa negra tiene un significado opuesto: es reflexión y análisis, pero también es rebelión, resistencia o insumisión.
Y  por todo eso, aquella rosa roja de los primeros libertarios se
  fue mutando en negra para dejarla en las tumbas de aquéllos oscuros anónimos que remontaron la cumbre, igualándose en lo definitivo: sus huesos abonarán la tierra,y perfumaran los negros pétalos de la Rosa anarquista...




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Anarquismo Zen...

"El único poder sobrenatural,
 la única actividad maravillosa:
recoger agua y cortar madera...
 cuiden de tomar como real 
lo inexistente...
Sean cuidadosos en este mundo
 de sombras y ecos..." 
Gautama, el Buda.






...Estas fueron las últimas palabras de Buda a los Bikkhus que le rodeaban, y como se ve, son un llamado a la autogestión y a no seguir la autoridad de nadie o nada, y a buscar lo real y verdadero. Es una autogestión del individuo consigo mismo, ni siquiera  el mismo Buda pide que sigan su verdad, sino que prefiere alentar a sus seguidores que busquen dentro de ellos mismos, y con esa postura anti-autoritaria y de autogestión, Buda está fomentando que se cuestionen hasta sus propias enseñanzas.Por ello,la mayoría de las escuelas reconocen a Buda como un hombre y como un ejemplo en la obtención de la iluminación.
A travéz de la historia, algunos pensadores han considerado la relación entre el budismo y el anarquismo.Uno de los mayores pensadores anarquistas, Kropotkin, vio en las comunidades budistas primitivas la practica de el principio de “apoyo mutuo”. Y Matthew Turner en sus escritos habla de sacerdotes budistas-llamados "Nubes Locas"- involucrados en el movimiento anarquista en Japón a principios del siglo XX.
Tiene un importante antecedente en el interés que desarrollo la Generación Beat sobre el budismo y que se expresara en escritores  como Leonard Cohen, Gary Snyder y Diane di Prima.
Otros pensadores que han visto la conexión entre budismo y anarquismo son Edward Carpenter, Ananda Coomaraswamy, Lala Hardayal, Liu Shipei, John Cage, Kenneth Rexroth, Allen Ginsberg, Jackson MacLow, Peter Lamborn Wilson, John Moore, Kerry Thornley, Max Cafard, William Batchelder Greene, así como el situacionista Ken Knabb.
Pero fue el poeta Gary Snyder, el  primero que describió el Budismo Socialmente Comprometido en un manifiesto titulado ”El budismo y la revolución venidera".
En ese texto aclara que desde un punto de vista budista, la ignorancia que se proyecta en el miedo y el vano apetito impide toda manifestación natural. Y es que en los albores de esta filosofía, los primeros budistas no pudieron ver hasta qué punto la ignorancia y el sufrimiento eran debidos o favorecidos por factores sociales,pues suponían que el temor y el deseo como hechos intrínsecos a la condición humana.


Así, la filosofía budista se interesó principalmente por la teoría del conocimiento y por la psicología en detrimento del estudio de los problemas históricos o sociológicos. Después,con el tiempo, una parte del budismo se fue volviendo institucional,con toda la decadencia que eso conlleva, y sus practicantes se conformaron con una visiòn de salvación a través de la meditación para liberar a una  minoría de individuos de dolores psicológicos y apegos culturales. Así,el budismo institucional estuvo dispuesto a aceptar,o a ignorar, las desigualdades y las tiranías bajo el sistema político que fuera. Eso, tal vez,hubiera sido la muerte del budismo, puesto que es la muerte de toda forma significativa de compasión. La sabiduría sin compasión no siente dolor.
(Y es que hoy en día, ya nadie puede ser inocente o permanecer en la ignorancia de la naturaleza de los gobiernos actuales, de la política y de los órdenes sociales. Los regimenes del mundo moderno mantienen su existencia mediante una avidez y un miedo deliberadamente conservados: extorsiones monstruosas de protección. El mundo hundido en una aberrante dependencia económica y con  un sistema  de incitación brutal al consumismo y a una avidez que no puede ser colmada, a una sexualidad que no puede ser satisfecha y a un odio que no puede ser expresado salvo contra uno mismo, las personas que se supone que amamos o a las aspiraciones revolucionarias de las lamentables sociedades marginales, afectadas por la pobreza.
Las sociedades modernas  están hundidas en viciosos distorsionadores del verdadero potencial humano. La tierra, los bosques y toda la vida animal son utilizadas por esos colectivos cancerosos que deshonran el aire y el agua del planeta. Y eso no es ni sabio,ni compasivo)

Snyder explica  por que el anarquismo caló tan hondo en algunas partes del mundo como, en España por ejemplo. “Después de un día de trabajo (posiblemente de 12 horas) los campesinos llegaban al cobertizo donde dormían. Entonces entre la luz de las velas (semejante al ambiente de las iglesias) el que sabía leer, leía pasajes de, La Conquista del Pan…por ejemplo”. y así, el anarquismo fue difundido por algunas zonas del mundo. Las personas se alejaron de las religiones tradicionales y, abrazaron la ayuda mutua, la solidaridad, la democracia participativa. Un pensamiento que, por medio de las escuelas racionalistas (el modelo de la "Escuela Moderna" del catalán Ferrer ) los trabajadores y sus hijos, aprendían el pensamiento ácrata. 
Entonces tanto para el anarquismo como para el budismo,no hay nada en la naturaleza humana o en las condiciones necesarias de las organizaciones sociales humanas que exija en su fondo que una cultura sea contradictoria, represiva y productora de una humanidad violenta y frustrada. Una vez que una persona ha desarrollado esta confianza y esta intuición, esto debe llevarla a un interés real por la necesidad de un cambio social radical.
La pobreza gozosa y voluntaria del budismo se convierte en una fuerza positiva que sólo necesita “la tierra bajo los pies”,y esa sencillez limpia esos montones de inmundicia que nos han sido vertidos en la mente por los medios de comunicación y las universidades de pacotilla. Creer que la realización tranquila y generosa del deseo natural de amar es posible destroza las ideologías que ciegan, mutilan y reprimen. Esta realización abre la vía a un tipo de comunidad que tiene implicaciones estremecedoras para los gobiernos.

Y es que el sincero bodisatva vive según la vida del que sufre, y debe ser útil ayudando a los que sufren.
Por ello, los budistas comprometidos buscan siempre que el budismo de respuestas apropiadas a los problemas contemporáneos. Por más que hagamos, estamos implicados en la globalización de las economías. ¿Porque cómo respetar el precepto de no matar cuando nuestros impuestos también contribuyen al presupuesto de defensa? ¿Cómo respetar el precepto de no robar cuando comprando productos de consumo contribuimos a la explotación del tercer mundo?
Por eso es que la mera participación en la sociedad de consumo viola todos los principios éticos del budista. El sufrimiento, problema esencial del budismo, adquiere una nueva dimensión en nuestras sociedades. Por lo que un pensamiento budista debe incluir una reflexión sobre nuestra implicación en el mundo, nuestras relaciones con el Estado, las empresas o las multinacionales. Para los budistas comprometidos, la acción es también necesaria para modificar las relaciones de fuerza entre los individuos y los actores sociales. El respeto, la no-violencia, la compasión son los leitmotivs de estos nuevos artesanos de la paz.
Y tal vez por eso las comunidades budistas son frecuentemente temidas por los gobernantes debido a su desapego. Al rechazar voluntariamente las posesiones materiales y no temer ni al dolor o la muerte, los budistas naturalmente "escapan" los sistemas terrenales de poder, porque no hay manera de manipularlos.

La revolución social deberá ser la misericordia y esa está contenida en los tres puntos tradicionales de la vía búdica:  La sabiduría es el conocimiento intuitivo del espíritu de benevolencia y de claridad que mora bajo las ansiedades del ego. La meditación para ver todo eso por uno mismo. Y la moralidad que es llevar todo eso a la forma de vivir, mediante la ejemplaridad personal y la acción responsable, en última instancia hacia la comunidad de todos los seres.
Este último aspecto  sustenta toda revolución cultural o económica que se dirige claramente hacia un mundo libre, internacionalizado y sin clases. Significa utilizar medios como la desobediencia civil, la crítica franca, la protesta, el pacifismo, la pobreza voluntaria e incluso la violencia suave si se trata de contener a algún reaccionario impetuoso.
Las escrituras budistas, como el Kalama Sutta, tienen una actitud anti-autoritaria que recomienda el cuestionamiento de la autoridad y dogmas religiosos, confiando en el juicio personal.
El anarquismo zen o budista,está inspirado en los valores búdicos, porque los budistas comprometidos están unidos por la voluntad común de aliviar el sufrimiento del mundo mediante un compromiso  en el seno de las múltiples instituciones, estructuras y sistemas sociales, políticos, económicos, etc., de la sociedad. Un compromiso de tal índole va encaminado a provocar activamente y a transformar esas instituciones percibidas como perpetuadoras del sufrimiento bajo diversas formas de opresión o injusticia.
El anarquismo budista es entonces, un intento de relacionar las enseñanzas de las escuelas budistas con las del anarquismo. El budismo es una religión sin dios, es decir,una filosofía no teísta. Es totalmente humanista, y por ello contrasta con muchas otras religiones. Los budistas reconocen a Buda como un hombre y un símbolo de la obtención de la iluminación, porque toda adoración a un dios se contrapone al zen.
Las escrituras budistas, como el Kalama Sutra, tienen una actitud antiautoritaria que recomienda el cuestionamiento de la autoridad y dogmas religiosos, confiando en el juicio personal. El budismo zen tiene, por ejemplo, algunos puntos comunes con la filosofía individualista del anarquismo.
Esta  Zenarquía, inspirada por la filosofía budista zen y taoísta así como por las ideas anarquistas occidentales, celebra la Iluminación Universal como requisito previo a la abolición del Estado, después de lo cual el Estado desaparecerá inexorablemente o nadie dará por él ni un centavo. Sería en la práctica de la anarquía consciente donde el ser humano es consciente a través de la meditación y observación, del orden natural de las cosas y actúa en consecuencia.
Los budistas,a fin de cuentas,siempre han querido cambiar al mundo,y en todo caso, han prometido obrar, según el voto budista, "mientras haya seres que ayudar"...





(Para acercarse más al saber de Buda,les recomiendo este libro del escritor Herman Hesse

       :http://biblio3.url.edu.gt/Libros/2011/Siddharta.pdf )


Texto del Sensei.

miércoles, 15 de abril de 2015

El derecho de soñar....





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Pobres, lo que se dice pobres...

por Eduardo Galeano.


"Pobres, lo que se dice pobres, son los que no tienen tiempo para perder el tiempo.

Pobres, lo que se dice pobres, son los que no tienen silencio, ni pueden comprarlo.

Pobres, lo que se dice pobres, son los que tienen piernas que se han olvidado de caminar, como las alas de las gallinas se han olvidado de volar.

Pobres, lo que se dice pobres, son los que comen basura y pagan por ella como si fuese comida.

Pobres, lo que se dice pobres, son los que tienen el derecho de respirar mierda, como si fuera aire, sin pagar nada por ella.

Pobres, lo que se dice pobres, son los que no tienen más libertad que la libertad de elegir entre uno y otro canal de televisión.

Pobres, lo que se dice pobres, son los que viven dramas pasionales con las máquinas.

Pobres, lo que se dice pobres, son los que son siempre muchos y están siempre solos.


Pobres, lo que se dice pobres, son los que no saben que son pobres"...


En memoria de Eduardo Galeano dejo este enlace para leer algunos libros de él:



Aporte de Mozz.

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martes, 14 de abril de 2015

Que se vaya tranquilo...

La llegada

El hijo de Pilar y Daniel Weinberg fue bautizado en la costanera. Y en el bautismo le enseñaron lo sagrado. 
Recibió una caracola: 
-Para que aprendas a amar el agua 
Abrieron la jaula de un pájaro preso: 
-Para que aprendas a amar el aire 
Le dieron una flor al malvón. 
-Para que aprendas a amar la tierra. 
Y también le dieron una botellita cerrada: 
-No la abras, nunca. Para que aprendas a amar el misterio...

Eduardo Galeano.




...Todo escrito conlleva una postura de lenguaje y un determinado gesto en el mundo, y los de Galeano lo veían con las letras del cariño y de la ira, las de la protesta y el compromiso, las de la denuncia y la resistencia. Las páginas de Galeano caminan enfrentándose a una realidad hiriente, pero sin doblar las rodillas y sin ninguna resignación ante la injusticia ni ante la muerte de la esperanza. Y es que Galeano en sus textos nos muestra con claridad  los signos de nuestro tiempo.
Galeano será entrañable en toda Revolución con sus amigos los pobres y los revolucionarios, fiel crónico a esa noción de utopía marca Guevara, fidelidad que es innata en esos grandes soñadores a sus sueños de mundos nuevos. Pasó su vida, pero quedan sus textos y su risa entre nosotros, y la imágen de su cabeza perfilada sin el engaño del pelo, sus gestos, su voz con tono de tenor, la picardía constante de su mirada, la libretita infaltable en su bolsillo donde anotaba cuanto le llamaba la atención, los cerditos que dibujaba en sus dedicatorias,y la vitalidad de su empeño por no sólo  imaginar un mundo justo, sino que demandarlo, se quedará para siempre con nosotros. Difícil imaginarlo enfermo. El mismo se encargó de que pocos lo vieran sufrir.  Difícil imaginar que ya no está. Su voz queda y es de las imprescindibles... Tenía el raro mérito de hablar como se escribe...Su sintaxis oral era perfecta, sin una sola muletilla, sin un solo cliché, y eso es un símbolo de convicciones muy profundas, además del placer inconmensurable que daba el charlar con alguien que habla así. Llevaba esos papelitos donde anotaba todo cuanto le era de interés. Los tenía en los bolsillos del pantalón, arrugados. Papelitos de servilleta de bar, de libretas, de cualquier cosa.  En esos papelitos, no me cabe la menor duda, estaba el secreto obvio de una obra monumental. No tenía una técnica específica para escribir esas palabras que, como cuchillos, tienen la propiedad de atravesar al lector, y esas sus pausas interminables que contenían más ironía, o más ternura,que sus palabras. Escritor de  imágenes y  sonidos, sus textos se ven y se oyen como pocos o ninguno.
Galeano, tan enormemente honesto y sencillo como lo que escribía nos hereda su coherencia entre cómo se piensa, cómo se dice y cómo se vive.
Que se vaya Galeano tranquilo porque su huella no se borrará jamás...

Hasta siempre maestro. 


Eduardo Germán María Hughes Galeano conocido como Eduardo Galeano, nació el 3 de septiembre de 1940.en Montevideo, Uruguay  y falleció este 13 de abril-2015. periodista y escritor, es considerado como uno de los más destacados autores de la literatura latinoamericana.
Comenzó a trabajar en los medios gráficos a fines de los años 50 siendo un adolescente.
Paradójicamente se inició como dibujante bajo el seudónimo de Gius, un remedo de la pronunciación de su primer apellido de origen británico. A los 14, vendió su primera caricatura al semanario socialista El Sol.  A los 20 años ya era secretario de redacción de Marcha.
Pese a que formó parte de una familia de clase alta y católica de ascendencia italiana, española, galesa y alemana, siempre fue un militante de izquierda independiente.

Comenzó a escribir libros a principios de los 60. La lista muestra su prolífico estilo: Los días siguientes (1962), China, crónica de un desafío (1964), Los fantasmas de día de León (1967), Guatemala, país ocupado (1967), Nosotros decimos no (1989), El libro de los abrazos (1989), Las palabras andantes (1993), El fútbol a sol y sombra (1995), Las aventuras de los jóvenes dioses (1998), Patas arriba. La escuela del mundo al revés (1999), Bocas del tiempo (2004) y Espejos. Una historia casi universal (2008).Durante la dictadura fue encarcelado y obligado a dejar Uruguay. En Argentina tampoco fue bien recibido. Los escuadrones de la muerte lo tuvieron entre la lista de objetivos.

Vivió un largo tiempo en España. En 1984, cuando dejaba Barcelona para volver a Uruguay tuvo un infarto. Sus deseos de volver al país le jugaron una mala pasada

En 1987, integró la "Comisión Nacional Pro Referéndum en Uruguay", constituida para derogar la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado,( promulgada en diciembre de 1986 para impedir el que se juzgaran los crímenes cometidos durante la dictadura militar en su país y proteger a los criminales).
Sus libros más conocidos, Las venas abiertas de América Latina (1971) y Memoria del fuego (1986), han sido traducidos a veinte idiomas. Sus trabajos trascienden géneros ortodoxos y combinan documental, ficción, periodismo, análisis político e historia.
Descanse en paz, Eduardo Galeano.


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domingo, 12 de abril de 2015

La novela negra...

"Un amigo mío, Phil Lomax, me contó que un ciego había disparado con una pistola contra un hombre que le había abofeteado en el metro y que había matado a un espectador inocente que leía tranquilo su periódico al otro lado del paseo. y pensé, maldita sea, igual que las noticias de hoy, las revueltas en los ghettos, la guerra en Vietnam, los actos masoquistas en Medio Oriente... Luego pensé que toda violencia desorganizada es como un ciego con una pistola..."
 Chester Himes






...En una aparente contradicción: los anarquistas suelen ser voraces lectores de novela negra. Y la pregunta es: ¿por qué existe esta pasión lectora hacia un universo plagado de policías, delatores, detectives y aparato policial que, además, la mayoría de las veces resultan triunfadores y atrapan al anti-héroe, es decir, al ladrón o al asesino?
La pasión por leer a Andrea Camilleri, Petros Márkaris o Donna Leon  se ha unido  a la fascinación  por Leonardo Sciascia, D. Hammett o Highsmith. Por no hablar de clásicos como Chandler y los obligados Agatha Christie, Simenon y Conan Doyle, que hicieron de sus protagonistas los héroes de la inducción-deducción darwinista. La contradicción se nos ofrece en bandeja, ya que podemos preguntarnos qué hay de especial en adentrarse en barrios marginales, dinero negro, chantajes, prostitución, drogas y demás lindezas para un lector que está en contra de la sociedad autoritaria y además desconfía de la justicia y el aparato represor-policial.
El sitio de honor de varios de estos autores en nuestra particular y personal cosmogonía libertaria se debe sobre todo los temas tratados: la novela negra se centra en la denuncia social. Al entorno del hecho cruento se desarrolla el trasfondo de la marginalidad, y sobre todo de la desigualdad, porque la novela negra se convierte en algunos autores en una forma de narrar lo inexplicable en tiempos de censura y dictadura.

La novela se convierte en algo más que la narración de un crimen intrascendente hecho con mayor o menor acierto: es un crisol donde se recogen las biografías de personas que se mueven en un ambiente real y cercano a nosotros, disfrazadas de personajes de ficción. Y aquí reside la grandeza de este tipo de narraciones: acercarnos a estas otras realidades, mostrarlas en su crudeza, evidenciar aquello complejo que no aparece en los grandes medios de comunicación o que aparece descrito como marginalidad o caso aislado.
Es en estos márgenes en los que Petros Márkaris describe en Balkan Blues el drama del asesinato de personas que no tienen papeles, donde Camilleri explica cómo se esconden aquéllos que llegan a las costas en cayucos o cómo las jóvenes del Este son obligadas a robar por pseudoOngs cristianas. Realidad explicada a través de la ficción, porque la realidad es increíble, no se puede documentar, o porque no llega a ser noticia de primera página. Aparecen obreros sin papeles y sin sindicatos que los defiendan, accidentes laborales encubiertos bajo ardides burocráticos, abogados corruptos y protagonistas vencidos antes de empezar a luchar, mujeres obligadas a venderlo todo, como en las clásicas novelas de la serie negra del siglo XX. No han cambiado ni los temas, y quizás tan solo el color de piel de los protagonistas. Hemos pasado de la ambientación exótica y colonial de las novelas de Christie o Doyle a las costas de Sicilia, Grecia o Marsella. Pero en todas, antiguas y actuales, se muestra la injusticia como telón real del drama. Una muestra en las antiguas: los ayudantes de Holmes eran un grupo de chiquillos dickensianos de la calle; las amigas de Mrs. Marple, un grupo de mujeres adultas emancipadas e incomodas para la misógina sociedad de su tiempo; el viejo Poirot, solo, exiliado y con visos de ambigüedad sexual poco explícitos para su época, se encuentra desorientado en un país que lo percibe siempre como extranjero.

 O los sujetos carcelarios que inspiraron al genial escritor negro Chester Himes,nacido en Missouri, y expulsado de la Universidad de Columbus, por escribir lo que no debía, y luego metido a la cárcel acusado de robo, con una condena de 20 años. Hasta que ya en libertad en 1935, huye a Paris, en donde se vuelve el padre del  género negro policial con sus  detectives de Harlem Ataúd Ed Johnson y Sepulturero Jones (Coffin Ed Johnson y Grave Digger Jones), que le haría mundialmente famoso y lo pondría a la altura de otros reconocidos autores del género, como Dashiell Hammett o Raymond Chandler que iban de la mano de yonkis de playa y prostitutas de puerto. Y junto a ellos están los inspiradores nihilistas rusos,los  editores marginales,los emigrantes griegos o albaneses,las cantantes de cabaret ,o los ilusionistas,y que decir de falsificadores de moneda, vividores, bígamos, farsantes, ladrones y, en definitiva, la vida misma narrada sin tapujos, sin romanticismo...

Y en todas las novelas, un fondo común latente y constante: la denuncia social imbricada en la vida de la comunidad. La desigualdad es narrada con una gran impudicia, con violencia, gracias a los crímenes descritos: en eso reside la fuerza de la novela negra. Y cómo no, con una chispa de humor para conjurar la pura desesperación del propio autor. Autores que son en su mayoría personajes disconformes con la sociedad que les ha tocado vivir. La mayoría de ellos murieron sin alcanzar la notoriedad mediática de los actuales. Sobrevivieron merced a otros trabajos que van desde el artículo periodístico a la peligrosa vida en el alambre del creador nato. La mayoría además fueron personajes controvertidos y molestos en su contexto social.
Y muchos de  estos autores estuvieron en las filas de los anarquistas mientras escribian textos de ladrones y policías, esbozando personajes  antiautoritarios o  desobedientes. Destacan los escritores anarquistas franceses  Georges Darien o Leo Malet, o los catalanes Xavier Benguerel y Manuel de Pedrolo, militantes de la CNT-FAI en 1936. Sobre los segundos cabe destacar que el hecho de que los anarquistas han pasado en nuestros días de ser invisibles o vencidos en todas las batallas a formar parte de la literatura de ficción. Una ficción novelada que toma modelos reales de una historia vejada y escondida, de la que solo rescata el héroe/antihéroe y lo despoja de sus reivindicaciones más netas. Porque, indudablemente, estos héroes del pueblo permanecen en el imaginario colectivo y no hay nada más tentador que insertarlos en una narración y convertirlos en protagonistas, reconviertiendo la realidad en narración,  además de hacerla  lúdica. Uno de ellos es Andréu Martín, que trata con respeto a los personajes anarquistas de sus narraciones, que se desarrollan primordialmente en un contexto conocido por el autor: Barcelona y sus ambientes bohemios. Sus escenarios abarcan desde los barricadistas de la Semana Trágica a los pistoleros de los años veinte o los últimos maquis urbanos. Grupos de afinidad conviven con ambientes obreros o los escenarios populares del Raval o la Barceloneta. Escenarios de tensión y lucha donde el crimen adquiere distintas tonalidades. Unos ambientes que recuerdan al pionero Xavier Benguerel, que en sus novelas recreó autobiográficamente parte de la vida de los anarquistas del Pueblo Nuevo barcelonés.


Y es que qué son esos sujetos oscuros,pobres y cabreados, que se rebelan al sistema social que los ha arrinconado en un contexto marginal criminal, sino anarquistas?  Esos son  los clásicos: narradores de historias sórdidas  de denuncia social encubiertas en novelas de serie negra que escapaban, con no muy buena fortuna, a las tijeras censoras del estado capitalista.....Y es que la Novela Negra es una ventana oscura por donde se asoma,sigiloso,el anarquismo...



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domingo, 5 de abril de 2015

Determinacíon...










La determinación es esa firme resolución que resulta de la fuerza de nuestro carácter, y de la claridad de nuestros objetivos. Sin determinación no se pueden realizar nuestros sueños, ni optar ni seleccionar nada. Cuando hay ofuscación y una excesiva incertidumbre es muy difícil decidir, por ello es necesario activar el entendimiento correcto y la inteligencia para poder ser resolutivos. Hay que confiar en  nosotros mismos y tener la valentía para abrir nuevas puertas. Si tras una minuciosa reflexión se llega a la convicción de que hay que tomar una resolución, esta debe llevarse a cabo.
Es bastante frecuente que la indecisión o la vacilación devengan de un gran  temor de poner en entredicho nuero ego, o quizá también de la duda sobre nuestras capacidades para  acción, o la preocupación mórbida por "el qué dirán" –que raya la alienación- y hasta la obsesión por los resultados, pues se desea tener la seguridad o la certeza de esos resultados, cuando pocas veces dependen de uno mismo. Lo que depende de nosotros es llevar a cabo,puntualmente, la acción con la mayor consciencia y realizarla lo mejor que podamos, sin obsesionarnos por los resultados. En justamente en eso que consiste la acción directa.
Una persona lúcida es desapegada y deja que las cosas actúen, permite que trabajen los centros cerebrales, pero no consienten que ni una sola onda conquiste la mente. La vida es movimiento, acción, y siempre hay que proceder según lo requieran las circunstancias.


 Cada situación es única y hay que obrar sin dejarse confundir, contaminar o condicionar por situaciones o circunstancias anteriores. Así que la firme determinación es imprescindible, pues nos ayuda a proseguir con tenacidad  nuestro camino hacia el objetivo, siendo conscientes y obrando correctamente...



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viernes, 3 de abril de 2015

Hartos...













Superpoblados de infamias,
de indigencia y disciplina,
de ajo y agua.

Estamos violentamente hartos
de encerrar en la memoria las sepulturas,
el plomo, los harapos,
el luto, los holocaustos.

Estamos tan hartos, tan jodidamente hartos
de nutrir infancias
con obediencia suicida,
de deformar la rebeldía
con proclamas pacíficas,
de gastar la esperanza
aguantando de rodillas
seguros de que por algún sitio se abrirá paso
la victoria sin arriesgar la vida.

Estamos hartos de apostar por las palomas,
por las blancas y sucias palomas
que trasladan pueblo a pueblo
su mensaje lleno de trampas.

Estamos hartos de agachar la cabeza,
hartos de ser horriblemente buenos y civilizados,
hartos de poner la otra mejilla, el culo, la vagina.

Estamos hartos
de esta paz
bendecida por la oligarquía
que nos pone a cuatro patas
y nos defeca encima.

Silvia Delgado

Aporte de Mozz.



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