domingo, 5 de abril de 2015

Determinacíon...










La determinación es esa firme resolución que resulta de la fuerza de nuestro carácter, y de la claridad de nuestros objetivos. Sin determinación no se pueden realizar nuestros sueños, ni optar ni seleccionar nada. Cuando hay ofuscación y una excesiva incertidumbre es muy difícil decidir, por ello es necesario activar el entendimiento correcto y la inteligencia para poder ser resolutivos. Hay que confiar en  nosotros mismos y tener la valentía para abrir nuevas puertas. Si tras una minuciosa reflexión se llega a la convicción de que hay que tomar una resolución, esta debe llevarse a cabo.
Es bastante frecuente que la indecisión o la vacilación devengan de un gran  temor de poner en entredicho nuero ego, o quizá también de la duda sobre nuestras capacidades para  acción, o la preocupación mórbida por "el qué dirán" –que raya la alienación- y hasta la obsesión por los resultados, pues se desea tener la seguridad o la certeza de esos resultados, cuando pocas veces dependen de uno mismo. Lo que depende de nosotros es llevar a cabo,puntualmente, la acción con la mayor consciencia y realizarla lo mejor que podamos, sin obsesionarnos por los resultados. En justamente en eso que consiste la acción directa.
Una persona lúcida es desapegada y deja que las cosas actúen, permite que trabajen los centros cerebrales, pero no consienten que ni una sola onda conquiste la mente. La vida es movimiento, acción, y siempre hay que proceder según lo requieran las circunstancias.


 Cada situación es única y hay que obrar sin dejarse confundir, contaminar o condicionar por situaciones o circunstancias anteriores. Así que la firme determinación es imprescindible, pues nos ayuda a proseguir con tenacidad  nuestro camino hacia el objetivo, siendo conscientes y obrando correctamente...



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