jueves, 7 de mayo de 2015

Los resignados...








Los resignados son aquellos sujetos que sumisos, aceptan todo lo  negativo  que le sucede, y no hacen nada para luchar en contra de eso que no les gusta o les daña. Los resignados se han rendido ante la vida.
Y es que la resignación es una de las actitudes más comunes en  la sociedad católica y capitalista,que hace que sus miembros se vean inmersos en un complejo sistema de rutinas, exigencias, deberes y ocupaciones de los cuales es muy difícil librarse. Así, ante la permanente necesidad de seguir las rutinas y mandatos sociales los sujetos más cobardes y mas conformistas,se someten a ese  destino impuesto por otros,porque simplemente no tienen ganas ni cojones suficientes para luchar por sus anhelos y en contra aquello que les oprime.
En diferentes épocas el ser humano ha sabido rebelarse no sólo ante situaciones cotidianas si no también ante estructuras sociales, políticas y culturales, generando cambios tan profundos que la sociedad nunca volvió a ser igual. Un ejemplo claro de esto puede ser la Revolución Francesa, uno de los momentos históricos más cruciales para occidente ya que significó un cambio de paradigma no sólo político si no también social y cultural. Sin embargo,los pueblos resignados a las matanzas,al abuso, al despojo,son pueblos indignos de la historia y han claudicado a su futuro.
Por ello,la resignación es como una asesina de muchos sueños y utopías,porque los resignados se la pasan de problema en problema, sólo por el hecho de que están avasallados por sus fracasos.
Es algo paradójico, ya que estos sujetos se sienten  mal con su vida, pero es que sí están mal, es justamente por resignarse.
Pasa que los resignados temen salir de su zona de confort, y acomodados e ella,aunque sea plena de carencias, no se exponen a lo nuevo, pues creen que "mas vale malo por conocido..." y eso les impide ver que tienen posibilidades de mejorar sus vidas...
La resignación de estos sujetos les lleva a pensar que está bien ser explotado,tener carencias,ser gordo, ser desamado, o ser ignorante.
Y es que la resignación les ayuda,suponen ellos,a atenuar el dolor sicológico que conlleva el fracaso,la enfermedad,la pobreza,la ignorancia,sin pensar que,saliendo un poquito de la zona de confort,  se puede luchar contra todo eso.enfrentando la realidad,y cambiándola.
Cierto es que cada día las cosas se ponen más difíciles. El trabajo no abunda, las relaciones afectivas son un desastre, el dinero no llega, el ecosistema está desequilibrado. Son tantas las dificultades, que a pesar de intentarlo una vez y todas las demás, parece que la única alternativa  es resignarse, acorazarnos contra nuestra propia naturaleza y contra la miseria social que nos rodea. Pero sucede que  este acorazamiento,es la base de la soledad, del desamparo, del insaciable deseo de autoridad, del miedo a la responsabilidad, de la angustia, de la miseria sexual, de la rebelión impotente,y es que la resignación  es una aceptación artificial, un conformismo patológico.
Resignarse es sentarse a ver cómo se va la vida sin disfrutarla.
Porque aunque parezca la única actitud viable, es el primer paso para ceder a la derrota de nuestra alma, a su propia destrucción. Y es que la resignación atenta contra todo lo vivo, causando estragos no sólo en  nuestra autoestima,sino en nuestra libertad y en nuestra dignidad.
Y es que los resignados suelen aparentar una humidad-falsa- escondiendo tras ella, su cobardía, o el temor a su propia incapacidad de hacerse responsables de sí mismos, es decir, de hacerse cargo de su placer y de su displacer. Porque la alegría de vivir no es posible sin una lucha interna para experimentar también las vivencias dolorosas. La tristeza, el duelo, la frustración, la rabia, hacen parte del juego y, como tales, tendrían que tener un lugar al nivel de la alegría y del éxito para ser expresadas con naturalidad.
Pero los resignados no quieren otra cosa que su tranquilidad, pero se equivocan: eso que viven en sometimiento y temor no es tranquilidad,es solamente una muerte en vida,progresiva y contradictoria con la naturaleza humana.




Aclaremos aqui que no es lo mismo resignarse, que aceptar una situación frustrante.  Se puede recibir voluntaria y activamente una experiencia, y esto es muy diferente a conformarse o someterse. La aceptación está relacionada con la objetividad y el sentido común, la resignación es la incapacidad de luchar,la cobardía, la flojera... Y es que las dos actitudes tienen  consecuencias diametralmente opuestas. La resignación conlleva la culpa y de la culpabilización, de la queja permanente por lo que los demás hicieron o dejaron de hacer para estar pasándolo tan mal.
La aceptación es la capacidad de asumir la realidad, sea cual sea, manteniendo la integridad y las ganas de continuar viviendo.
La lucha racional, la manifestación de la indignación frente a la injusticia y la búsqueda de vías sanas y creativas de expresión de la rabia y de la frustración, son maneras de proteger la dignidad que naturalmente nos pertenece.
Los resignados no son tolerantes ni pacientes, son simplemente conformistas y miedosos. Porque las personas pacientes y tolerantes no se someten a la voluntad de otros ni renuncian a sus principios, a sus derechos o a sus sueños.
Lo mismo,tampoco son estoicos,porque una persona estoica acata la realidad,si,pero sin perder la dignidad, porque el estoicismo no es ni rendición, ni sumisión,ni mansedumbre...
Y es que los resignados eluden la responsabilidad de sús actos, y esconden sus fracasos en la "voluntad" de dios,o el destino,o la mala suerte, o lo mala que es la gente...Y no aceptan que el destino o el futuro podría ser superior si se enfrentaran a sus fracasos y se esforzaran para cambiar su "mal sino".
Pero los resignados piensan que nada cambia, que nada se puede hacer para vivir de otro modo, y que vivimos condenados a que las cosas permanezcan como están...Por eso los resignados viven oprimidos por una frustración permanente, sin buscar alternativas, mutilando sus aspiraciones, sintiendose impotentes ante todo, siempre pesimistas, envidiosos y padeciendo de una constante  desesperanza aprendida.

Y por ello,los resignados se conforman con todo: se resignan a los prejucios, a los daños, y a las desgracias,en una especie de círculo vicioso,pues cuando les acontece un mal, ese mismo mal les da la "razón" : "así es la vida" se dicen.
 Los resignados han renunciado a su derecho a la vida, a la libertad, a mejorar, a ser felices y a vivir en paz. La historia nos enseña que cuando un pueblo se resigna a lo peor, sucede el genocidio. Por tanto, cuando hablamos de derechos humanos y de los valores intrínsecos a la humanidad, la palabra resignación no cabe, no tiene validez. Hay que tener aunque sea un poco de valor para luchar por lo que amamos,y para cambiar lo que nos dañe...



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