martes, 9 de junio de 2015

Crítica al veganismo desde un punto de vista anarquista...











El veganismo es una dieta como cualquier otra, es decir, si todos nos hiciésemos veganos y el sistema-capital persiste, este obtendría nuevas formas de satisfacer el consumo humano, al margen de que éstos nuevos productos lleven la etiqueta de “Vegan”, se seguirían produciendo alimentos en base a la imposición de la servidumbre, sólo que en este caso sería una condición servil humana, por ello, realmente la situación nos distaría de la actual, apuntamos a destruir el especismo y el capitalismo simultáneamente para que no se pueda tomar como rehén a ninguna especie, sea la que sea. El veganismo no es la solución al problema si ésta dieta no tiene un componente político revolucionario, naturalmente no hablamos de representacionismo o dirigismos baratos, una dieta que pretende la abolición del especismo-capitalista debe tomar una dirección por esencia revolucionaria porque si el veganismo toma una consigna representacionista o dirigencial sin tener en cuenta la raíz del problema con su respectiva respuesta radical a el mismo, se convertiría en un discurso barato, un producto que sigue la linea del consumismo impuesto por el capitalismo, una moda, una posición jerárquica o una práctica de carácter burgués.
Nuestra crítica debe ser abordada hacía nosotros mismos, muchos compañeros antiautoritarios son indiferentes frente al especismo-capitalista, nuestro objetivo como libertarios es destruir un sistema basado fundamentalmente en las relaciones de dominación, poder y autoridad, por lo tanto, esta destrucción, esta rabia que ríe a carcajadas debe ser dirigida a ambos frentes de lucha, tanto las relaciones de dominación entre nuestra propia especie, como también las respectivas relaciones que nosotros practicamos con nuestros homólogos no-humanos.


Al igual que nosotros, los animales no-humanos son la base de explotación del engranaje capitalista y reciben el castigo de la sociedad y el poder, es por eso necesario destruir ambas cautividades. Unos somos considerados mano de obra barata y otros son considerados productos de consumo, vestimenta y experimentación. Una dieta no lo es todo, más allá de la negativa a consumir productos y subproductos de origen animal debe existir una política revolucionaria abolicionista de carácter antiautoritario, una actitud disidente en la sociedad democrática donde sólo existe la dominación.
Cuestionarnos la propaganda capitalista sobre el consumo de productos de origen animal es fundamental para romper con el engranaje servicial al que estamos expuestos los humanos como los no-humanos. El sistema-capitalista en ningún caso tomará una postura animalista porque verían sus beneficios económicos desvanecerse rápidamente, al igual que éste no tomará una postura social donde el trabajo servicial se vea abolido, donde los centros de enseñanza no confeccionen productos eficientes al servicio del capital, porque naturalmente basan su existencia y su riqueza en la confección de mercadería animal no-humana y humana.




Si cómodamente expresamos que no se logra nada asumiendo cambios empezando por nosotros mismos, esperando que la masa gregaria responda, actué o reaccione, estamos destinados a la derrota sin haber luchado siquiera, si nuestro objetivo es destruir el sistema en su totalidad, es necesario desposeernos de los valores democráticos burgueses a los cuales nos hemos visto expuestos desde nuestra más tierna infancia. La transformación social es la suma de las revoluciones individuales, vivimos absorbidos por el consumismo, en una realidad deformada, confeccionada y ajustada a los intereses de una pequeña élite de banqueros capitalistas, la demolición de esta sádica deformación de la realidad como todo lo que esta representa, es una necesidad constante que no debemos ignorar.
Con el término dieta, hacemos referencia a una filosofía de vida, esto es así, porque la dieta constituye algo más que una mera alimentación; se expande a todos los ámbitos de nuestra vida.

Aporte de Gonzo