viernes, 5 de junio de 2015

La receta secreta del Coronel...

















La FDA (Food and Drug Administration en inglés:es decir la  Agencia de Alimentos y Medicamentos o Agencia de Drogas y Alimentos ) es la agencia del gobierno de los Estados Unidos responsable de la regulación de alimentos (tanto para personas como para animales), medicamentos (humanos y veterinarios), cosméticos, aparatos médicos (humanos y animales), productos biológicos y derivados sanguíneos.
La FDA es una división del Departamento de Salud del gobierno de los Estados Unidos.
 Pues resulta que la  FDA ocultó durante más de 60 años que la empresa fabricante de la vacuna para pollos Roxarsone, Alpharma, filial del Big Pharma Pfizer (Viagra, Trovan), confeccionaba sus vacunas con arsénico inorgánico que pasaban al hombre produciendo cáncer.
Después de años de esconder el problema y esperar a que nadie se diera cuenta, la FDA ha admitido por fin que la carne de pollo que se vende en los Estados Unidos contiene arsénico, un químico tóxico que causa cáncer y que es mortal en dosis elevadas. La verdadera historia es de donde este arsénico proviene: se agrega a la alimentación de las gallinas a propósito...
Fármacos y pesticidas con arsénico llegaron a ser comunes, aprobados por la FDA. Por ejemplo,en 1939,  le puso su “Sello de aceptación” a la droga Triparsemida, fármaco fabricado por Merck bajo licencia del instituto Rockefeller para ser usado contra la sífilis. Y también se ha encontrado arsénico y otros metales pesados en la vacuna de la Gripe A, Pandemrix.
Desde entonces, alimentos altamente procesados,pero certificados por la FDA,están  relacionados directamente con  problemas de salud. Bajo la bandera de la Salud Pública, productos altamente nocivos cuya elaboración es incluso ilegal, ponen en riesgo a los incautos consumidores,para el beneficio económico del monopolio de la industria.

La FDA lejos de ser la agencia supervisora e independiente de la actividad industrial destinada al consumo directo humano ,es la máxima defensora de los intereses industriales. Previo soborno o por coacción manipula los estudios epidemiológicos, oculta casos y dilata las investigaciones. Promueve la prohibición de productos de la competencia o instaura la obligatoriedad de ciertos otros. La FDA es la "representante" de los Big-Pharma ante el Estado. Una no existiría sin la otra.

En el caso de los pollos tóxicos,la FDA dice que su propia investigación muestra que el arsénico añadido a la alimentación de los pollos termina en la carne que consumen los seres humanos. Así que durante los últimos sesenta años, los consumidores que comen pollo convencional han estado consumiendo arsénico cotidianamente.
Hasta este nuevo estudio, tanto la industria avícola como la FDA negaban que el arsénico que daban a los pollos terminaba en su carne. La excusa es que “el arsénico se excreta en las heces de pollo.” cosa que no es verdad.



Ahora la evidencia es tan innegable que el fabricante del producto de alimentación de pollo conocido como Roxarsone ha decidido retirar el producto de los estantes. Curiosamente, el fabricante que ha estado poniendo arsénico en la alimentación de los pollos de todos estos años es Pfizer – la misma compañía farmacéutica que fabrica entre muchos otros medicamentos, las vacunas que contienen adyuvantes químicos que se inyectan en los niños.
Técnicamente, la sociedad que confecciona la alimentación y las vacunas de los pollos Roxarsone es una filial de Pfizer, llamada Alpharma LLC. Aunque Alpharma ha acordado sacar esa dosificación tóxica de los estantes en los Estados Unidos,  dice que no lo eliminará de productos de alimentación en otros países, a menos que sea obligado por los reguladores para hacerlo.
Un nuevo estudio publicado en la revista Environmental Health Perspectives (EHP) revela que, a pesar de la retirada voluntariamente por Pfizer de sus drogas con arsénico en los pollos Roxarsone,sigue produciendo fármacos similares que continúan siendo utilizados en otras fábrica de pollo y de pavo,y otros productos de supermercado que exponen al público a niveles elevados de arsénico inorgánico (IAS).
La intoxicación por arsénico produce un conjunto de  síntomas que se derivan de la entrada en el organismo del arsénico en cualquiera de sus compuestos orgánicos o inorgánicos, ya que el arsénico es  es un elemento químico extremadamente tóxico.
El arsénico tiene una vida media de 10 horas en el organismo. Se fija en el hígado, el riñón, la pared gastrointestinal y el bazo; también se fija a la piel y anexos cutáneos (mediante grupos -SH unidos a queratina. Atraviesa la placenta (y se fija a ella), por lo que puede afectar al feto, ya que se metila a monometilarsínico y dimetilarsínico.
Y es que el arsénico al combinarse con ciertas enzimas, interfiere con el metabolismo celular, presentándose síntomas de intenso envenenamiento por arsénico entre los que se encuentran náuseas y dolor abdominal, seguido por la paralización del sistema circulatorio. El acentuado contacto con la arsina ocasiona la destrucción de glóbulos rojos y daño en los riñones; mientras que la exposición continua acarrea débilidad, enfermedades de la piel, anemia y trastornos del sistema nervioso.

El mecanismo de toxicidad del arsénico es la inhibición de la actividad enzimática, el arsénico trivalente por interacción con grupos sulfhidrilo (-SH) y el pentavalente porque sustituye a fosfatos de las enzimas mitocondriales. Entre los sistemas enzimáticos inhibidos están el dihidrolipoato, un cofactor necesario para que la piruvato deshidrogenasa haga su efecto en el ciclo de Krebs; y la transformación de la tiamina a acetil-CoA y succinil-CoA. En consecuencia, se inhibe la fosforilación oxidativa, toda la respiración celular y se produce un fallo multiorgánico.
El grado de toxicidad varía según el derivado del arsénico en cuestión. La arsina es el compuesto más tóxico,cuya ingestión produce  lesiones locales en la mucosa gástrica e intestinal. Además, hay congestión visceral generalizada con petequias y signos de degeneración grasa en hígado, riñón, corazón, etc.


La arsenicosis es una enfermedad crónica causada por la exposición prolongada al arsénico,tiene relación directa con la aparición de varios tipos de cáncer (de piel, pulmón, riñón o vejiga). Otros efectos pueden ser cambios en el color de la piel, ceguera, cojera e incluso gangrena. Afecta a prácticamente todos los aparatos y sistemas del cuerpo, puesto que interfiere con reacciones enzimáticas de amplia distribución.
La contaminación por este elemento se diagnostica por medio de mediciones de arsénico en orina, cabellos o uñas. El tratamiento consiste de lavados estomacales y la oportuna administración del antídoto llamado dimercaprol.

En agosto de 2013 la FDA finalmente,después de 60 años de ocultaro, ha tenido que reconocer que las cantidades de arsénico que pasan a través de los pollos vacunados por Pfizer  causan cáncer. Se acumulan y concentran en los pollos sometidos a este tratamiento y pasa al hombre cuando los comen, aumentando dicha acumulación con cada ingesta.
Una vez destapado el escándalo por estas investigaciones, Alpharma anunció la retirada paulatina del producto de la venta sólo en Estados Unidos, pero su plan era mantenerlo durante otros 30 años. Yes que como si de una droga de abuso se tratase la industria cárnica estadounidense no se puede deshacer tan fácilmente de su dependencia del Roxarsone.  En esos últimos meses Alpharma ya sacó al mercado un sustituto, y la página de Alpharma ya no existe, nos remite directamente a Zoetis, filial zoosanitaria de Pfizer con más de 4,200 millones de dólares en ventas anuales. Y hasta la fecha dispone de 9 vacunas similares destinadas a pollos de corral, que vende tranquilamente a otros paises.
La complicidad del estado con este gigante industrial es absoluta. Lejos de suspender la producción del Roxarsone se han contentado con limitarla y solo distribuirla a países que no la prohíban expresamente...
El reconocimiento por parte de la FDA de la intoxicación por Arsénico producida por las vacunas debería implicar una revisión de los protocolos y procedimientos de producción de las mismas. Revisión de casos y compensaciones.
Y lo mismo que sucedió con el Aspartamo por ejemplo, igual sucede con los aditivos de las vacunas de Pfizer:  nadie en el planeta es capaz de poner freno a su uso.
Y es que al productor no le queda otro remedio que no sea aceptar las condiciones impuestas, obtener las certificaciones y usar los productos a los  que se le obliga por ley.


Mientras que al consumidor se le impone un producto altamente  procesado y dañino. No existen alternativa a la compra en los supermercados, ya que los productos naturales sometidos a las exigencias legales tienen precios desorbitados, en la practica el doble que los productos elaborados .Y no se producen actualmente suficientes productos naturales para abastecer a la población.
Las industrias tiene sus preferencias y el comprador se debe someter a larga caducidad y uniformidad, y a los sabores adaptados a los aditivos.
Así que las certificaciones de la FDA no son garantía de buen producto o de producto saludable, sino de que ha pagado la extorsión Estatal. El etiquetado es manipulable y no refleja el método de producción. Y es que las herramientas de investigación y producción industriales de Big Pharma son más sofisticadas que las de cualquier estado,o sea que Big Pharma crea la tecnología que permite vigilarse a sí misma.









( Los que piensan posible el establecimiento de algo parecido a una industria  farmacéutica alternativa e independiente se equivocan. Hay unas drásticas leyes contra la autogestión. Hacerlo provocaría la intervención inmediata del Estado que exigiría el cumplimiento de sus leyes Sanitarias. El delito es Atentado contra la Salud Pública, el mismo aplicado a los traficantes de drogas, y puede provocar la intervención del ejército...).
Las grandes industrias Farmaco-alimentarias y el control que tienen sobre el producto y el mercado es tal que les permite ajustar el nivel de salud-enfermedad de la población. Pfizer y la FDA conocían el efecto del arsénico, pero asumieron muy rentable el número de afectados de cáncer-a los que a su vez venden medicamentos-  y su inversión en fármacos con respecto al beneficio económico de la vacuna.
Así que no queda de otra: escoge tu afección, personaliza tu enfermedad: asma, gastritis, úlcera, alergias, artritis, infecciones y neutropenias, aplasias... cáncer. Las posibilidades son infinitas, y Pfizer te proporcionará los medicamentos necesarios para curarte. Tú les pagas la enfermedad y les pagas también el tratamiento...

Texto del Sensei




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