miércoles, 29 de julio de 2015

Consciencia...









Tener consciencia es la capacidad de darse cuenta. Es  percibir el mundo, y percibirse, con total transparencia y sin la distorsión de las creencias, opiniones, prejuicios, emociones, sentimientos, deseos, proyecciones, expectativas o del propio ego. Esa transparencia se inicia con la desidentificación y el desapego y es el fundamento de una vida ética.
Porque la conciencia es el conocimiento que tenemos de nosotros mismos y del mundo exterior, es el rasgo distintivo de la vida mental, lo que nos permite darnos cuenta de lo que ocurre y permanecer alerta ante la realidad. Es el resultado de la acción simultánea de una amplia serie de hechos. Se basa en una facultad de percepción que extrae directamente información del mundo exterior a través de los sentidos, e indirectamente a través de los recuerdos almacenados en la memoria.





Cuando se toma conciencia, el individuo tiene una percepción y una valoración nítidas de sí mismo, de los demás y de las cosas que le rodean: dicho de otra forma, su conciencia está lúcida. Lucidez y claridad son sinónimos que se utilizan para definir la situación normal de la conciencia.
La conciencia se mantiene alerta mientras el individuo está despierto. Con el letargo del sueño se va relajando progresivamente hasta que le queda adormecida. Durante el sueño normal, los elementos psíquicos de la conciencia se mantienen en reposo o se encuentran modificados; así, al dormir el subconsciente se expresa a través de los sueños. En el estado consciente, los estímulos del exterior se integran en el sistema nervioso central. Las estructuras anatómicas que regulan este proceso son la corteza cerebral, el hipotálamo y el sistema reticular, que determinan conjuntamente el fenómeno de despertar, el mantenimiento del estado de vigilia y el sueño.
La conciencia puede afectarse e irse deteriorando progresivamente, hasta llegar a la inconsciencia. Un primer estado es la somnolencia, situación similar a la necesidad de dormir por la fatigabilidad de las funciones psíquicas, sobre todo de la atención. Cuando se acentúa, aparece el sopor, en el que el sujeto sólo responde a estímulos intensos. El coma es el grado máximo, en el que no hay respuesta consciente a ningún estímulo psíquico.






Existen entorpecimientos parciales de la conciencia, como la obnubilación. El sujeto obnubilado tiene una percepción confusa y borrosa del mundo exterior y de sí mismo, comprende lentamente, de forma incompleta, y suele tener dificultades para recordar lo ocurrido durante ese período. Cuando a esto se añade patología psíquica en forma de ilusiones y alucinaciones, aparece la confusión mental, en la que el sujeto no es capaz de diferenciar lo real de lo que deriva de su estado patológico.

Los estados crepusculares son una forma particular de alteración de la conciencia, en ellos se estrecha el campo de la conciencia, toda la actividad consciente se centra exclusivamente en un objeto o grupo de objetos, fuera de los cuales el sujeto actúa como un autómata.
Las alteraciones de la conciencia derivan de problemas biológicos y psicológicos. Algunas sustancias tóxicas, enfermedades cerebrales como la encefalitis, o las hemorragias subaracnoideas, o los tumores pueden alterar la conciencia en mayor o menor grado. Los trastornos psicológicos y determinadas enfermedades psiquiátricas, como la ansiedad, la angustia, la depresión, la esquizofrenia, ciertas neurosis y la histeria pueden provocar también alteraciones de la conciencia.




El alcohol,por ejemplo. es un fuerte alterador de la conciencia. De 30 a 60 g de whisky reducen lo suficiente la percepción consciente como para transformar a un individuo tenso, ansioso y ligeramente deprimido en un despreocupado, o en un violento. El alcohol bloquea las inhibiciones y hace desaparecer la autocrítica, una persona borracha puede incluso exponer su vida sin tener la menor idea de lo que está haciendo.
A mayor cantidad de alcohol se reduce el funcionamiento cerebral al estado de embriaguez manifiesta. Aparece el habla poco clara, paso inseguro, se reduce el control sobre las emociones y la conducta. En esta situación de consciencia disminuida ocurren muchos accidentes mortales, suicidios y asesinatos. Cuando las dosis de alcohol aumentan, se entra en un estado de estupor, caracterizado por la relativa incapacidad del individuo para responder a los estímulos del ambiente. Si los niveles de alcohol en la sangre siguen aumentando, se puede llegar al estado de coma —el coma etílico—, en el que el sujeto corre incluso peligro de muerte, haciéndose necesaria la respiración asistida.
Pero también se entume la consciencia cuando nuestra mente se expone cotidianamente al bombardeo de publicidad,o mensajes ideológicos directos al inconsciente,como pueden ser los emitidos por la televisión, y otros medios, que aletargan el pensamiento lúcido de las personas,a tal que pueden dejarse llevar a fiebres consumistas, odios xenófobos o raciales, o sumisión social generalizada.

Y ese letargo en el que cae nuestra consiencia nos impide ver el real sentido de los hechos, o los límites de nuestro trabajo,y nuestras obligaciones,de tal modo que podemos ser explotados sin que nadie emita un gritillo de protesta. Adormecida la consciencia pensamos que es absurda y obsoleta la necesidad del conocimiento y de la vida ética, y cumplimos los juiciossobre la vida y la conducta que los poderosos nos dictan . La consciencia es una sociedad vacía y egoísta,compuesta por soledades y egos,listos para comprar y presumir en las redes "su vida" trivial. Y eso es todo,mientras los individuos consuman productos ,trabajen para producir productos,y vuelvan a comprar más productos...





...Y el amor? Y la bondad? Y el arte...? Preguntarse por ello,es abrir nuestra consciencia. Porque la consciencia es lucidez. De ella brota la comprensión clara, el entendimiento correcto, la visión cabal y el proceder adecuado. Es la lámpara con la que se ilumina la psiquis y que nos permite mirar de forma más certera dentro y fuera de uno mismo. La lucidez es claridad de la mente que penetra en los sucesos de la vida, es visión limpia de las maniobras del ego, libre de juicios, prejuicios, adoctrinamientos, modelos, dogmas, patrones, descripciones y tendencias de apego o de rechazo. Permite ver la expresión más alta que uno puede alcanzar de la realidad, al margen de temores o actitudes egocéntricas y más allá de manipulaciones, aversiones, apetencias, interpretaciones de los sujetos del poder capitalista...




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martes, 28 de julio de 2015

El espíritu de la época...











 'Zeitgeist addendum',es una película  documental autogestionada de Peter Joseph. Describe el espíritu de codicia de esta época, y el modo cómo se crea el dinero, desenmascarando el funcionamiento fraudulento del sistema monetario sobre el que se edifican las instituciones sociales y económicas que nos condicionan.Producida en 2008,trata varios temas: .la creación de dinero (basado en la deuda) y la mecánica monetaria del Sistema de Reserva Federal en los Estados Unidos, las tácticas imperialistas de EE. UU. narrado por John Perkins (autor del libro Confesiones de un sicario económico), las corporaciones (mundo empresarial), otros gobiernos e instituciones financieras, e incluso las religiones, concluyendo que todas las mencionadas instituciones son corruptas y perjudiciales para la humanidad debido a que la sociedad se basa en una economía de la escasez basada en el uso de dinero, que debe ser reemplazada eventualmente. Termina proponiendo el uso humanitario de la tecnología como solución y presenta el Proyecto Venus y la Economía basada en recursos.
De acuerdo a su director, Peter Joseph, la película intenta identificar las causas radicales de la actual corrupción social dominante, a la vez que ofrece una solución.
Al finalizar, Addendum subraya la necesidad de crear sistemas de pensamiento que adopten las ideas de emergencia e interdependencia.
Además, propone medidas concretas para debilitar al sistema monetario, y acciones para una transformación social, las cuales incluyen el boicot a:
los bancos que conforman el Sistema de Reserva Federal,
los principales medios de comunicación, (que sólo representan la realidad que les interesa a las corporaciones)
al Ejército, (que igualmente defiende los intereses de corporaciones y gobiernos, no de sus pueblos)
y a las compañías energéticas (que a través de la venta y suministro intentan controlar nuestra capacidad adquisitiva evitando así nuestra libertad).
Afirma que la sociedad debería rechazar la institución política, pues ha quedado obsoleta, además de ser absolutamente innecesaria,describiendo el sinsentido de la sociedad materialista occidental, cuya codicia condiciona la manera de pensar y de actuar de los individuos. Les invitamos a verla aquí:



Aporte de Gonzo.

miércoles, 22 de julio de 2015

Influjos del consumismo...






Dentro de la economía capitalista,el ser humano ejerce un doble papel: por un lado crea, administra y reparte bienes y por otro, los consume y se sirve de ellos.
Mediante esta economía se supone que el individuo satisface sus necesidades, necesidades que según el capitalismo se clasifican en primarias y secundarias. Primarias serían aquellas necesidades básicas encaminadas a cubrir las apetencias instintivas, como por ejemplo: comida, ropa, vivienda, etc. Secundarias serían las dirigidas a saciar los deseos complementarios de las anteriores; algunas son necesarias pero no imprescindibles, como, por ejemplo, un aparato electrodoméstico; otras más superfluas o de lujo, que generalmente giran alrededor de una sofisticación de la anteriores o de la superficialidad, como por ejemplo: coches de lujo, vestidos de gala, joyas, mansiones,yates, etc.
Los publicistas saben que cuando el consumidor compra se deja llevar por dos tipos de influjos.
Influjos racionales: Aquellos que determinan la adquisición de sus necesidades primarias. Cuando compra racionalmente, lo hace estableciendo una escala de prioridades. Evita lo superfluo mientras no ha cubierto previamente lo básico. Compra aquello que realmente precisa y de acuerdo con su economía, calculando presupuestos y relación calidad-precio.


Influjos emocionales: Inducen al individuo a comprar no ya lo que le resulte imprescindible sino lo que considere,o le hayan dicho que es  importante para su satisfacción personal. Cuando compra emocionalmente por lo regular busca alguno de los objetivos siguientes: comodidad y prestigio social a través de una mejora de sus condiciones de vida. Otras veces persigue la satisfacción de caprichos personales por simple placer, saciando sus gustos y deseos autogratificantes o  a la moda.
Y en otras ocasiones busca autoafirmación, seguridad y refuerzo de su personalidad, generalmente rodeándose de lujo y ostentación que le dan espíritu de poder dentro de la sociedad. Esta última intención puede llegar a ser muy negativa para la persona cuando rebasa ciertos límites para caer en la codicia y ambición desmedida.
Por esto es aconsejable introducir una cierta recapacitación en el consumismo para no caer en la trampa bastante frecuente de vivir para él. Porque muchas personas agotan su vida en un desaforado empeño por lograr, mediante el trabajo exagerado, cubrir económicamente un exceso de consumo que en definitiva no le reporta la compensación necesaria del esfuerzo empleado.
Complementariamente con el consumidor existe el productor y vendedor, ambos en estrecha simbiosis. El primero consume para vivir, el segundo vive de lo que consume el otro.
Los comportamientos disfuncionales de consumismo, complican la dimensión de inequidad en el poder de compra y en el consumo desenfrenado de bienes y servicios, necesarios o innecesarios. El comportamiento obsesivo del consumismo perturba el actuar de los individuos, su armonía con la naturaleza, su salud y la situación financiera,que se vuelve más abismal e injusta entre pobres y ricos.
El consumismo data de muchos años, sin embargo, como se conoce hoy, inició  a partir de los años 50, y adquirió la velocidad del sonido en los 70.
Acompañado de técnicas de mercadotecnia y propaganda, provoca que el consumo se convierta en una acción masiva, y exclusiva, dependiendo de la clase de bienes. El consumo de lo innecesario es una manipulación mediática, obediente a las leyes del libre mercado. Existen varias tendencias modernas vinculadas al consumismo, generalmente asociadas con la inmadurez emocional:



Las campañas publicitarias hacen hincapíe en que en la medida que se consuma todo lo que se desea, en esa medida se será más feliz… Intentan convencernos de que todo está a nuestro alcance,y lo podemos adquirir, sin importar lo que cueste... Adquirir los artículos más novedosos, los que tienen mayor cantidad de accesorios, independientemente si los que se poseen son aún de utilidad,según los comerciantes,nos hará ser más exitosos,más felices,mejores personas.

El principio de que la “Verdad os hará libres” vino a ser sustituido por el “consumo nos hará libres”. La norma de “poseer únicamente lo que se necesita”, fue reemplazada por el de “poseer todo lo que se desea”. La sociedad de los países desarrollados cambió sus lealtades y preferencias, la atención a la familia, las acciones comunitarias, la visita a los enfermos, los estudios, el esparcimiento cultural, las diversiones sanas, todo esto fue sustituido por los centros comerciales, los supermercados y las tiendas mayoristas. Infortunadamente, un número significativo de países pobres ha emulado esta práctica.





Una figura impresionante del consumismo es la relación de la persona que sufre de dismorfia física y la explotación de parte del sector de  cosmética. Quien padece de dismorfia corporal, sufre de un trastorno emocional que hace que esté insatisfecho con alguna parte de su cuerpo, al grado de querer comprar lo que sea para verse igual a los demás. La industria de la farmacia cosmética es millonaria. En los EU se gastan 400 millones de dolares anuales.
El 20% de los países de más ingresos gastan el 86% del total de consumo privado, y el 20% más pobre, un reducido 1.3%. De los 4.400 millones de personas del mundo en desarrollo, 3/5 carecen de saneamiento ambiental, 1/3 no tienen acceso a agua limpia, ¼ no tiene vivienda apropiada, 1/5 no tiene acceso a servicios modernos de salud y 1/5 de los niños asisten a la escuela hasta 5to grado. La reducción del consumo podría ser un enfoque inapropiado. Los esfuerzos deberían encaminarse a la equidad en los ingresos y al poder adquisitivo, y que el consumo obedezca a esquemas racionales, vinculados a las necesidades del individuo y a la conservación del ecosistema. Claro que una disminución arbitraria del consumo puede producir un impacto negativo para lospoderes económicos de los países. Y aunque el  consumo inapropiado violenta la naturaleza, y causa daños irreparables como deforestación, degradación de los suelos, explotación de los mares y contaminación de las aguas,a los dueños del dinero en el planeta eso no les importa,pues ellos lo que quieren es poder y dinero.Por eso sus capañas para el consumo son cada vez más agresivas.

De tal modo que el frenesí del consumismo ya es alarmante. El consumo anual, a nivel mundial, de algunos artículos de lujo, como cosméticos, perfumes, viajes en cruceros, helados, resorts o ropa de diseño, suman 100 billones de dólares, dinero con el que se podría cubrir los gastos en salud de mujeres embarazadas pobres y sus niños, reducir el hambre y la malnutrición, las necesidades de alfabetización, proveer de agua potable e inmunización de los niños, acciones que sumarían 10 billones de dólares.
El Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas,por ejemplo, informó que 40 millones de africanos estaban en peligro de hambruna y que en los últimos 30 años, 30 millones de mujeres y niños en Asia y el Pacífico de Asia, fueron mercadeados-traficados. En África (2014), diariamente murieron 3000 niños sólo por causa de la malaria,aparte del ébola y otras enfermedades de la pobresa. Y por otro lado,científicos informaron en 2014, que la industria pesquera había acabado con el 90% de las especies de peces más grandes y de mayor importancia económica.
Ante este sombrío panorama es oportuno citar a  Auperto (el acético provenzal del siglo VIII)  En un tratado sobre el conflicto entre vicios y virtudes, Auperto contrapuso a la cupiditas (la codicia) el contemptus mundi (el desprecio del mundo), el que no es un desprecio de la creación, de la belleza y de la bondad de la creación, sino un desprecio de la falsa visión del mundo, presentada e insinuada por la codicia. Ésta insinúa que el “tener” sería el sumo valor de nuestro ser, de nuestro vivir en el mundo pareciendo importantes. Y así falsifica la naturaleza y se destruye el mundo...”

El hiperconsumismo del nuevo homo consummericus ha escalado a niveles impredecibles de riesgo en la economía y el ecosistema. La mayor amenaza es el yo contemporáneo: individualista, inmerso en las apariencias, ostentoso, narcisista, distraído del consumo humanitario y la solidaridad. Por último un pensamiento del escritor argentino Jorge Luis Borges: “El final de la humanidad será una elección entre saber si el planeta tierra se mantiene en su curso para encontrarse con la eternidad, o si se le orilla a salirse de su órbita en un camino impredecible hacia la destrucción...”.

Aporte de Gonzo



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martes, 21 de julio de 2015

Los consumistas...






sentimiento de vacío y de pérdida son los elementos esenciales de la conducta consumista,y  cualquier experiencia que pueda atenuar esos sentimientos desoladores  les procure placer, pero es un placer efímero. De modo que los consumistas padecen las actitudes generales siguientes:
El sentimiento permanente de vacío hace que se busque constantemente la plenitud y el bienestar a través de multitud de actividades, sin conseguirlo nunca. Es una de las principales fuentes del ciclo de insatisfacción descrito antes. Nunca se tiene bastante. Es evidente que resulta imposible sentirse satisfecho, puesto que la sensación de carencia proviene de una herida profunda que hay que curar y no de algo exterior que haya que encontrar. La insatisfacción inconsciente empuja a desear todo tipo de cosas, en todos los aspectos de la vida cotidiana, para llenar el vacío interior.
El origen de la conducta del consumista está en la necesidad imperiosa de llenarse de algo, necesidad tan frecuente en el mundo actual. Como hemos visto en espacios anteriores, hay diversos modos de llenarse, o, más bien, de intentarlo:
— físicamente: alimentos, bebidas, tabaco, drogas, alcohol;
— psicológicamente: televisión, compras, placeres, deporte, política, trabajo, música, viajes, estudios, cursos de crecimiento, etc.; la estructura oral puede utilizar cualquier actividad para tratar de llenarse.
 También,los consumistas padecen de una inseguridad permanente.
La inseguridad proviene de una ansiedad profunda, del miedo a la carencia, a la pérdida o al abandono. Se busca constantemente una seudoseguridad procedente del exterior (de las condiciones materiales o de las personas), lo que da lugar a todo tipo de dependencias.
El sentimiento de inseguridad entraña también un estrés que lleva a la persona a querer acumular, conservar y poseer de todo, para tratar de protegerse ante un futuro tal vez menos favorable.

Pero nunca acumulará bastante como para sentirse seguro. Vive en un estado de inquietud permanente frente al futuro.
Los miedos inherentes a la estructura generan también un gran apego a las cosas y, por ende, una enorme dificultad para el desprendimiento. Esta estructura mantiene la ilusión de que, si encuentra el objeto (lo que sea, y en cantidad suficiente) o la persona adecuados que le dé la ilusión de que algún día podrá ser llenado, satisfecho.Vive, pues, en una espera permanente, que también es causa de estrés y de tensiones internas.
Pero dado que no comprende por qué está siempre insatisfecho, en general culpa a las circunstancias o a los demás de que no le aportan la satisfacción que tanto necesita. Es una de las dos estructuras que están en el origen del comportamiento de víctima.
Ahora bien,la carrera hacia la satisfacción nunca alcanzada lleva, evidentemente, a una dinámica de excesos de todo tipo: en la mesa, en el sexo, en el trabajo, en las compras o en la televisión, es decir, excesos en los campos que haya elegido el individuo para compensar su sensación de vacío. En cualquier cosa que haga, el oral rebasará siempre los límites razonables. Si se trata del trabajo, trabajará como loco, sin parar. Se le puede sugerir que lo tome con más calma y, aunque quiera hacerlo, si es consciente del problema, no podrá dejar ese ritmo compulsivo. Está aprisionado en un mecanismo idéntico al que empuja a comer demasiado, a fumar o a hacer cualquier otra cosa que a uno le gustaría dejar de hacer, pero no puede.
Lo triste es que para desprender la memoria adictiva alojada en el inconsciente, deberá emprenderse un trabajo arduo contra la sociedad de consumo.
Y esa lucha será contra cualquier  cosa que se utilice para llenarse compulsivamente,teniendo en cuenta que la sociedad nos incita a ello.



Por ejemplo, ir de compras o ver la televisión no sólo no está mal visto, sino que la sociedad de consumo nos empuja a ello. Pero no por eso es menos perjudicial a corto o a largo plazo, pues es fuente de mucho sufrimiento y de una gran alienación. Lo más destructor, en este caso, es que las personas ni siquiera se dan cuenta de que son prisioneras de un mecanismo. No establecen la relación entre el mecanismo interno y su dificultad para llevar una vida dichosa y satisfactoria. Cuando se tiene un problema de bulimia o de alcoholismo, es evidente; pero es muy raro oír hablar de dependencia respecto a ir de compras o ver la televisión. Y, sin embargo, es una dinámica perniciosa y muy destructiva.
La insatisfacción y el sentimiento de carencia permanente hacen que la persona trate siempre de tomar y nunca pueda dar. Para ella, dar es una pérdida, un verdadero suplicio. Se la podría tratar de egoísta, pero nada más lejos de la verdad, pues no hay mala voluntad por su parte. Está atrapada en un mecanismo procedente del sistema del que casi nunca es consciente,pero si uno observa su comportamiento, sus motivaciones y sus reacciones frente al mundo que lo rodea, la detectará. Y lo mismo que ocurre con las demás estructuras de manipulación, aunque podemos darnos cuenta fácilmente de hasta qué punto están activas si vigilamos sus intenciones y tenemos autocontrol, y somos sinceros con nosotros mismos.
Por fin, cuando uno ha conseguido liberarse de esa dinámica, ha superado una etapa importante en el camino hacia la libertad y hacia la felicidad.


Recordemos que el ser humano puede ser manipulado, programado y controlado desde fuera de sí mismo para que compre y para que se someta. Cuando el consumista entra al supermercado, la soberanía de su dignidad y libertad se desmorona . La manipulación publicitaria es una forma de control mental y social, y ocurre cuando falta consciencia en el ser humano. Entonces se le reduce a un simple títere movido por hilos. Esa manipulación es una violación de la libertad, una forma de violencia y de deshumanización...así que cortemos los hilos...


Aquí dejo un video llamado Furia Consumista:

 

viernes, 17 de julio de 2015

La riqueza de unos pocos...











A lo largo de toda la historia se ha perpetuado la dominación de una minoría privilegiada sobre una mayoría desposeída y sometida. Esta explotación del ser humano por razones económicas supone la apropiación desigual de los medios de producción y de los bienes de uso, lo que ha dado origen a la propiedad privada y a la explotación del ser humano por el mismo ser humano.
Esta situación de desigualdad que padece la humanidad es una aberración, que es sostenida y protegida por la monopolización de la llamada “violencia legítima” -mediante la coacción por medio de la fuerza- que se encuentra en manos de estas minorías que se instituyeron a sí mismas como "poder legítimo”.
Ese poder de unos pocos mantiene su status obstaculizando al ser humano obrar espiritualmente y anulando su capacidad de autodeterminación. Alcanza tal nivel de sometimiento ayudado por mecanismos autoritarios que él mismo instituye en la sociedad y que modelan la conciencia de las personas. A través de sus instituciones crea ficciones sociales que aplican la coacción física y psíquica, tales como los aparatos militares y policiales, las religiones, los sistemas educativos, los estados, los gobiernos, la familia, la ciencia, la moral, etc.
 La concentración de poder que se sustenta en la propiedad privada ha extremado estas condiciones inhumanas en lo que es el sistema capitalista, que no deja un solo espacio de la vida que no esté sometido a su poderío.


El desarrollo tecnológico y la apropiación de los medios de producción son los pilares del sistema capitalista. El mismo Sistema genera y reproduce las condiciones de explotación que lo perpetúan, pues se nutre de la pobreza de miles de millones de personas, la degradación ecológica de la Tierra, el trabajo y el sufrimiento de muchos para producir la riqueza de unos pocos.
El poder se sustenta en la autoridad de unos cuantos, la jerarquía impuesta por la fuerza y el dinero, es decir, el Estado y el capitalismo. Ese poder impone el capitalismo y con él una escala de valores pervertida. Esta escala de valores depravada y corrompida que el poder establece coloca a la humanidad por debajo de la propiedad. La explotación del ser humano por el mismo ser humano es expresión más certera del sistema de valores que sostiene al capitalismo.

El capital, que es una pura invención de la mente, que únicamente tiene la realidad que el ser humano le quiera dar, emplea y destruye al mismo ser humano, a su vitalidad y creatividad. Dentro de la escala de valores capitalista, el capital está por encima que la mano de obra, la acumulación de riquezas se encuentra en un escalafón más alto que el ejercicio de una vida espiritual.
El capital da empleo al trabajo, no el trabajo da empleo al capital. La persona que posee capital posee también autoridad y manda sobre la persona que “solo” posee su vida, sus habilidades humanas, su vitalidad y su productividad creadora. Las “cosas” valen más que las personas. El conflicto entre el capital y el trabajo es mucho más que un conflicto entre dos clases, más que una lucha por una porción mayor del producto social. Es un conflicto entre dos principios de valor: el del mundo de las cosas, y su acumulación, y el mundo de la vida y su productividad.
El capitalismo sólo valora la persona como poseedora de determinada cantidad de mercancía llamada "potencial laboral", en otras palabras, el ser humano representa para el capitalismo un mero objeto. En vez de ser valorada como una persona, como un ser humano único con valor moral y espiritual intrínsecos, para el capitalismo sólo cuenta el precio que cada uno tiene –que depende del beneficio económico que puede sacar de él.
Esta desvalorización del ser humano toma cuerpo especialmente el trabajo, donde pasa tanto tiempo. Significa una agresión que afecta a su auto-imagen y que, a su vez, se refleja perjudicialmente en otras áreas de su vida. Si uno es visto como mercancía en el trabajo, uno llega a verse y a ver a los demás de la misma manera. De esta forma, todas las relaciones sociales y todas las personas quedan atrapadas en una escala de valores mercantilista.
Bajo el capitalismo, literalmente no hay nada sagrado, "todo tiene un precio", ya sea la dignidad, el amor propio, el orgullo, el honor, todo se convierte en mercancía a la venta. Tal rebaja produce un buen número de patologías sociales. El consumismo es un ejemplo de la mercantilización del ser humano bajo el capitalismo.
Ya no se suele tener una relación personal con las cosas que una persona utiliza. En esa relación personal los objetos “adquieren” la personalidad de quien las emplea. Ahora, las cosas se poseen para usar y tirar. También se considera así a las personas, como cosas a las que usar para el propio beneficio y cuando no sirvan tirar, como mercancía que se encuentra en el mercado labora y que no pueden tener personalidad propia.
Sin embargo, el ser humano aún siente la necesidad de tener y de ejercer una personalidad propia, fruto de una vida enteramente espiritual. Es una profunda necesidad, un enorme vacío que trata de llenar consumiendo. La ilusión de felicidad, de que sentirá su vida completa si obtiene un objeto más, le lleva a consumir.








Desgraciadamente, puesto que los bienes no son más que cosas, no puede proveerse de un substituto ni de la personalidad ni de una vida espiritual, y así el consumo tiene que reanudarse una y otra vez. Este proceso, por supuesto, esta alentado por el Poder, que trata de convencernos para que compremos lo que no necesitamos, porque esto nos hará más populares, sexys, felices, libres, etc.
Pero, en realidad, esas necesidades no pueden satisfacerse por el consumo, por la compra de objetos materiales. Esas necesidades, tan profundas, sólo pueden satisfacerse ejerciendo una vida espiritual. Sólo entonces se produce un intercambio en la comunidad basado en valores humanos, fundamentado en el trabajo creativo y autogestionado.
La libertad y una buena vida sólo son posibles cuando las personas no tienen que preocuparse de tener alimento suficiente, morada decente ni de cubrir las demás necesidades básicas. Libertad y 8 horas de trabajo diarias no son compatibles, como tampoco lo son la igualdad y la pobreza o la solidaridad y el hambre. Sin embargo, el consumismo es una aberración causada por la ética inhumana y enajenante del capitalismo, que ayudado por la ignorancia, la falta de personalidad, dignidad y espiritualidad del rebaño, aplasta a la humanidad...




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miércoles, 8 de julio de 2015

Consumo gusto...







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Los generosos...









Los generosos tienen esa especial capacidad de percibir la abundancia desde la perspectiva de la alegría y el abandono. Su fuente es la inocencia y desde ella se alcanza la comprensión de lo suficiente, lo necesario y lo superfluo, así como también el sentido de una especie de orden oculto de la vida y su fluir.

Porque las personas generosas ven la vida como una oportunidad para servir y hacer un bien al prójimo. Por eso los generosos tienen una disposición natural e incondicional para ayudar a los demás sin hacer distinciones. Y lo mismo intentan resolver las  las situaciones que afectan a las personas en la medida de sus posibilidades, o buscar los medios para lograrlo.
Los generosos se distinguen,sobre todo,por  la discreción y sencillez con la que actúan, apareciendo y desapareciendo en el momento oportuno. Y porque procuran sonreír siempre. A pesar de su estado de ánimo y aún en las situaciones poco favorables para ellos o para los demás.porque  muchas veces dar una sonrisa cuando más se necesita, implica una gran generosidad.
Los generosos suelen estar alegres,y son  accesibles en sus gustos personales, permite a los demás que elijan la película, lugar de diversión, pasatiempos,etc.porque lo que desea es que los demás también se alegren por la vida.
Y es que los generosos saben ceder, dar la razón, dar el paso, el lugar...porque suelen ser conteses y flexibles, a pesar del cansancio y siempre con optimismo, buscando el beneficio ajeno, y para ellos usan sus habilidades y conocimientos para ayudar a los demás.
Así que un generoso aiende a toda persona que busca su consejo o apoyo. Por más antipática o malévola que sea,porque el generoso está comprometido con la acción de ayudar,no con el individuo en particular,así que  al atender a una persona, no demuestra prisa, cansancio, fastidio o impaciencia, siendo en todo momento sencillo, practicando la generosidad en silencio, sin reflectores y sin anuncios en los medios sociales.
Porque para dar necesitamos tener detrás de ello la motivación correcta. Si damos para conseguir lo que pretendemos –mérito, aprecio, agradecimiento- el dar no tiene valor. No debemos dar para recibir, debemos dar por dar. Sólo cuando investigamos e indagamos en ello lo vemos con claridad.
 Y es que la generosidad no sólo se practica dando cosas. No todas las personas tienen posesiones materiales para dar, aunque parte de la gente tiene tantas pertenencias que no puede recordarlas. Se pueden dar el propio tiempo, la atención y el interés, se pueden compartir las habilidades y destrezas propias. La generosidad puede llegar al extremo de dar la vida por otras personas.
Quizá si todos nos propusieramos ser un poco generosos,tal vez los males que padece nuestra sociedad actual como el consumismo, la violencia, la drogadicción, etc. podrían menguar.


Pero cómo podríamos contribuir aunque sólo sea en un miligramo a la curación de un medio social desgarrado y enfermo por tantos males y desdichas? Tal vez las cosas mejorarían si recordaramos  que vivimos en una relación con los demás, que aunque a veces nos parezca innecesaria, nos hace ser lo que somos. Y si tomamos consicencia de que miles de veces comocamos la comodidad, el dinero y la imagen como los valores supremos de nuestras vidas. Y olvidamos esa  capacidad dentro del corazón humano que nos despierta la necesidad de ayudar a los demás, de entregar parte de nuestro tiempo a causas nobles, de desprendernos de algunas cosas que atesoramos inutilmente. Si pudiesemos olvidar por unas horas esa egolatría que impera en el teatro social y apartarnos de ese deseo morboso de figurar con presunciones de "éxito personal", consumismo y riqueza material...
El sistema capitalista exalta como valor supremo la comodidad,que verdaderamente vale la pena en esta vida, y entonces la generosidad,que muchas veces implica cierta incomodidad en bien del prójimo,queda desplazada,y aunque la sociedad actual nos quiere convencer de lo contrario, ese egocentrismo comodino nos lleva al vacío, a la infelicidad,porque toda nuestra atención se vuelca hacia el "yo", y eso nos hace un daño doble:  a los demás mientras se les pasa por encima, y a uno mismo, porque a la postre nos quedamos solos y con la certeza de haber sido inútiles en la vida. Y es que el ser generoso nos ayuda a descubrir lo útiles que podemos ser en la vida de nuestros semejantes, alcanzado la verdadera alegría y la íntima
satisfacción del deber cumplido con nuestro interior.
Porque la generosidad es pensar y actuar hacia los demás, hacia fuera. No hacia adentro.
A pesar de la gran desvalorización de la sociedad, hay que decir que los generosos son ejemplos silenciosos  para todos: la madre que hace de comer, el vecino que nos escucha atento, la maestra que nos enseña, el escritor que nos regala su literatura,el médico que nos da medicina y afecto, el taxista que nos alegra el día con sus anécdotas,la vendedora de fruta que nos da un "pilón" en la compra,el amigo que nos apoya cuando tenemos problemas...
 Y estos actos de generosidad son de verdad heroicos. Siempre es más fácil hacer un acto grandioso por el cual nos admiren, que “simplemente” darnos a los demás sin obtener ningún crédito. Y es que casi todos tendemos a buscar el propio brillo, la propia satisfacción, el prevalecer sobre los demás y solemos evitar el dar nuestra luz a los demás...
Así que dar sin esperar nada a cambio, entregar parte de nuestra vida, volcarse a los demás, ayudar a los que lo necesitan, dar consuelo a los que sufren, eso es generosidad.
Y no es un valor pasado de moda. La generosidad es la llave que abre la puerta de la amistad, es una semilla que siembra el amor, y puede ser la luz que nos saque del oscurantismo materialista dentro del cual, muchos viven en la más negra de las ignorancias...




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martes, 7 de julio de 2015

Dar...









Dar es hacer poseedor a cualquiera de lo que antes, poseíamos nosotros.

Es desprenderse de algo que nos pertenecía para que pertenezca ahora a otros.

Cuando entregamos lo que no nos pertenece no es ya eso dar, sino restituir: eso es la limosna.

La limosna no es una dádiva: es una restitución, pues cuando se entrega a otro lo que necesite sin que lo precise quien lo entrega ya no es eso dar…, que quien tiene más de lo que necesite es porque lo robó a quien carece de lo necesario.

Por eso dar no es restituir.
Damos cuando obsequiamos a cualquiera con algo que nos pertenece por derecho natural.
Damos cuando amamos, pues que, entonces, envolvemos al ser amado – madre, amada, hijo, amigo – con efluvios de nuestro propio ser.
Damos cuando prestamos nuestro concurso en las lides sociales:
El filósofo que concibe una idea y la siembra a voleo.
El científico que descubre una ley y la muestra a los cuatro vientos.



El artista que confecciona una belleza y la expone a los ojos de todos.
Porque el filósofo que concibe una verdad, el científico que descubre una ley, y el artista que confecciona una belleza hacen participe a los demás de algo que les pertenecía como un resultado de su propio esfuerzo.

Y es porque damos cada vez que aumentamos el caudal de amores, saberes y bellezas de la humanidad.

Y no es que dar sea una cualidad seráfica o santa: es simplemente humana.

Que dar es una necesidad tan imperiosa como tomar.

Como el metabolismo celular son imprescindible las funciones de ósmosis (corriente de dentro fuera de los líquidos celulares) y endósmosis (corriente de fuera a dentro …), en el conjunto de la vida humana es de toda necesidad una u otra función.
Por eso, la avaricia es una enfermedad. (Enfermedad tan frecuente en los humanos)
En los bienes tangibles, medibles, palpables, dar es una obligación cuando deja de ser una necesidad.
Todo humano tiene la obligación de partir con los otros humanos su tesoro: con los humanos que carezcan de él o que tengan un caudal menor al suyo.


Porque los bienes palpables, medibles y tangibles no pueden ser propiedad exclusiva de unos en detrimento de la necesidad de otros, ya que la naturaleza los prodigas sin predestinarlo a propiedad particular.
En los bienes morales, que no se ven, ni se pesan, ni se tocan, dar es un deber cuando deja de ser necesidad, todo humano tiene el deber de partir con los demás humanos su caudal mental: con los humanos que carezcan de él o que tenga un caudal menor al suyo.
Porque los bienes morales, que no se ven, ni se pesan, ni se tocan, no deben ser propiedad exclusiva de unos en detrimento de la necesidad de otros, ya que la naturaleza lo prodiga para el bien común, aunque se manifiesten en la particular persona de unos pocos.
Y es que los bienes materiales sirven para el físico bienestar de todos los humanos.
Y los bienes morales sirven para el psíquico bienestar de todos los humanos.

De ahí que dar sea la acción más social y humana de cuantas los humanos realizan.

Texto del Sensei



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miércoles, 1 de julio de 2015

Un mar de sangre...




Gracias a varios documentales,entre otros éste que les dejo aqui, llamado The Cove,  ha salido la luz el horror que hay detrás de la simpatía que publicitan los capitalistas hacia  las orcas y los delfines, dentro de los espectáculos  de zoos o parques temáticos, pero también hay museos, hoteles, casinos o centros comerciales que ofrecen esta imagen. Para surtir a todos estos lugares, regularmente se producen cacerías y matanzas en el océano. Destacan las que tienen lugar anualmente en la localidad de Taiji, en Japón. Allí se aprovecha el paso migratorio de los delfines para desviar a grandes grupos mediante ultrasonidos. Una vez desorientados, los acorralan en una cala y atrapan los más pequeños y atractivos para venderlos a los acuarios. El resto son asesinados cruelmente por su carne. Capturar 4 ó 5 delfines para los espectáculos, suele conllevar la muerte de 4.000 ó 5.000.
El calvario de los delfines apresados no termina ahí. Aún pueden pasar semanas, meses e incluso años aislados, drogados y trasladados de un sitio a otro, sorteando los trámites burocráticos hasta llegar a su destino. Una vez allí, se les someterá a un duro entrenamiento basado en la privación de alimento. Lo que para ellos es un castigo y fuente de sufrimiento, se mostrará al público como un sistema de recompensa. Unos 1.000 delfines y 54 orcas viven actualmente en esta situación.
Respecto a los peces y otros seres acuáticos, normalmente se exhiben como mero ornamento, pero no por ello dejan de ser animales que sufren. Al igual que los que se mantienen en las peceras de las casas, la mayoría han sido capturados de su hábitat natural, frecuentemente en países asiáticos y con medios altamente destructivos para el ecosistema (como el uso de cianuro). También han padecido privaciones y traumáticos traslados en bolsas y cajas durante varios días. Muchos no llegan con vida....
Les invito a ver el documental:






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Animales libres en el país verde...









Costa Rica, país conocido por su rica biodiversidad, decidió no tener más animales en cautiverio y eliminar sus zoológicos estatales,a los que ha tranformado en parques botánicos
Y es que un país que se jacta de proteger a la naturaleza no puede tener jaguares o monos encerrados tras barrotes.
Esa es la choerencia moral que tienen las autoridades ambientales de Costa Rica.
Pues era paradójico que siendo un pais que se esmera en la conservación del medio ambiente tuviera como espectáculo a animales en cautiverio.
Por eso,este bello país, de apenas cuatro millones de habitantes y con una de las mayores concentraciones de biodiversidad del mundo, decidió eliminar sus dos zoológicos estatales y transformarlos en jardines botánicos.
"Estamos mandando un mensaje al mundo. Queremos ser congruentes con nuestra visión de país que protege a la naturaleza", dijo a BBC Mundo Ana Lorena Guevara, viceministra de Ambiente de Costa Rica.
Lorena explicó que con esta decisión lo que pretenden es eliminar el concepto de animales enjaulados y crear espacios de parques naturales.
La viceministra dijo que hay algunos otros zoológicos privados en Costa Rica pero con la única visión de rescate y preservación que seguirán funcionando. Sin embargo, los zoológicos que pertenecen al estado ya no existirán.
Y es que Costa Rica tenía dos zoológicos estatales, el Parque Zoológico Simón Bolívar, en pleno centro de la capital, y el Centro de Conservación, en el suburbio capitalino de Santa Ana.



Conocido simplemente como "el Simón Bolívar", el zoológico del centro de San José fue hasta su cierre un emblemático lugar de recreo para generaciones de locales y turistas.
Sin embargo, a partir de este año, los dos zoológicos dejaron de existir como tales. El Simón Bolívar será transformado en un jardín botánico y el Centro de Conservación, en un parque natural urbano. En ambos se apreciará una muestra de la biodiversidad de Costa Rica en un ambiente sin barrotes.
Como parte de la reforma, se eliminarán las jaulas y los 400 animales de estos zoológicos serán reubicados entre centros de rescate y sus habitats naturales.
Este nuevo concepto de jardín botánico será un centro natural de muestra de orquídeas que atraerá a aves locales. Además, también serán centros de investigación científica.


Los dos parques zoológicos estatales de Costa Rica tenían sólo dos especies foráneas: un león y varios pavorreales. El resto de los 400 animales son especies locales, entre los que se cuentan jaguares, monos colorados, monos carablanca, tucanes, mapaches, venados y dantas.
Las autoridades calculan que cada año los dos zoológicos estatales recibían en promedio alrededor de 150.000 visitantes.




La viceministra Guevara aseguró que en el proceso de reubicar a los animales de los zoológicos estatales se seguirán protocolos internacionales,y el contrato de administración del zoológico dado en los últimos veinte años a una organización sin fines de lucro no se renovará, y el dinero sera usado para la conservación natural ya que el  país que ha sido conocido internacionalmente por sus esfuerzos ecológicos,y para continuar así,se necesita inversión,la que será aprovechada del dinero que gastaban ambos zoos, proclamando nuevas leyes de protección a la biodiversidad.
Como cuando, en 1998, Costa Rica emitió la llamada Ley de Biodiversidad, una novedosa legislación de protección al ambiente, considerada pionera en el mundo. Y ahora también será un país pionero en el tema de la prohibición de los zoológicos.

Costa Rica es un bellísimo país con una extensión de apenas 51.100 kilómetros cuadrados, lo que equivale a 0,03% del territorio de la superficie del planeta. Sin embargo, los científicos consideran que en ese pequeño territorio está cerca del 4% de toda la biodiversidad del mundo....



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