lunes, 7 de septiembre de 2015

El síndrome de Ulises...








Recordemos al legendario Ulises en su nostalgia por Itaca... Homero  relataba el pesar del héroe en la Odisea de la siguiente forma: “...y Ulises pasábase los días sentado en las rocas, a la orilla del mar, consumiéndose a fuerza de llanto, suspiros y penas, fijando sus ojos en el mar estéril, llorando incansablemente...” Y luego, en otro pasaje, en aras de protegerse del cíclope que lo persigue, Polifemo le responde a este: “preguntas ciclope cómo me llamo… voy a decírtelo. Mi nombre es nadie y nadie me llaman todos…”

Y pasa que las cosas no han cambiado mucho desde aquellos tiempos hasta  hoy porque muchos emigrantes, sobre todo los clandestinos o ilegales, que desean sobrevivir deben ser invisibles, abandonar su identidad e integración social. Obviamente,todo ello daña la salud emocional de cualquiera.

Este fenómeno de la emigración ha sido analizado desde siempre. Por ejemplo, cuando se descubrió América muchos de los europeos se embarcaron durante siglos y pusieron rumbo al nuevo continente con la esperanza de dejar atrás el hambre o la guerra,y lograr una nueva vida y más oportunidades de vivir. Y hoy,que los flujos migratorios han cambiado el destino de llegada de una forma u otra, pero no los motivos,se entiende que el fenómeno casi siempre es el mismo: la inconformidad con el estado de cosas del país donde se vive y la esperanza de encontrar un mundo mejor en el país donde se emigre.

Sin embargo,  las personas que emigran deben enfrentarse a una serie de requisitos del medio extraño al que arribanmy que en muchas ocasiones llevan al límite sus recursos psicológicos, provocando un nivel de estrés mucho mayor del que existía en el viaje. El maestro Joseba Achótegui, psiquiatra y profesor de la Universidad de Barcelona ha acuñado un nuevo nombre para indicar ese malestar emocional de  los emigrantes ilegales o de los refugiados que huyen de sus paises  en medio de condiciones extremas y que sufren grandes periodos de estrés: lo llamó,poéticamente, el Síndrome de Ulises o en términos más científicos, Síndrome del Inmigrante con Estrés Crónico.



Los cuatro puntos de tensión del Síndrome de Ulises:

1. La soledad, dada por la separación de familia y sus amistades. La nostalgia por lo que quedó detrás es difícil de superar, sobre todo cuando se llega a un país de costumbres diversas. Si a esto se le suma la imposibilidad de reencontrarse con los seres queridos debido a que las condiciones económicas no lo permiten, el cuadro se hace aún más dramático. De esta forma, muchas veces la persona siente que ha caído en una especie de vacío afectivo,o desamparo, muy difícil de sobrellevar.

2. El fracaso, cuando finalmente el emigrante se da cuenta que en el país al cual ha llegado no hay tantas posibilidades como pensaba, comienzan a aflorar los sentimientos de desesperanza y fracaso. Muchas personas emigran con el objetivo de mejorar económicamente u obtener un trabajo mejor pero si después de un tiempo prudencial sus metas principales no se encuentran cercanas, se corre el riesgo de caer en una gran depresión pensando que el esfuerzo realizado no ha valido la pena.


3. La lucha cotidiana, cuando la persona se traslada a otro país debe comenzar su vida desde cero, esto implica encontrar un apartamento decente, establecer nuevos hábitos alimenticios y satisfacer otros muchas necesidades cotidianas. Sin embargo, para esto se necesita cierta solvencia económica que normalmente los emigrantes no poseen (en parte porque aceptan trabajos mal pagados y porque parte del dinero lo envían a sus familiares). Por ende, se encuentran luchando por la sobrevivencia día a día, una lucha que es altamente desgastante, tanto en el plano psicológico como físico.

4. El miedo, la mayoría de los emigrantes ilegales acceden al nuevo país pasando por redes de contrabando de personas que proponen viajes inciertos en los cuales se puede perder la vida. Obviamente, esto genera miedo pero el peor problema radica en la aprensión cotidiana, en el temor a ser deportados.


Los síntomas del Síndrome de Ulises

Quienes están aquejados de este mal presentan algunas características peculiares que no se aprecian en todos los emigrantes, estas son:

- Tristeza: expresada en el sentimiento de fracaso y de indefensión aprendida.

- Llanto incontrolable: expresado en situaciones límite y sin importar el género.

- Culpa: sensación de que ha hecho mal a las otras personas (fundamentalmente a los familiares cercanos que ha dejado en su país) y culpabilidad por todo lo que le sucede, autoacusándose de su situación actual. Aparecen los reproches y los pensamientos del tipo: “no debería haberlo hecho”.

- Tensión y nerviosismo: síntoma muy frecuente que expresa el enorme esfuerzo que se realiza por combatir las adversidades.

- Preocupaciones excesivas y recurrentes: estas personas usualmente deben tomar grandes decisiones en muy poco tiempo, a la misma vez, se preocupan por quienes han dejado atrás y por el propio futuro. Obviamente, esta situación es difícil de soportar cuando se extiende por largos periodos de tiempo.

- Insomnio: los pensamientos rumiativos son los principales responsables de los problemas para conciliar el sueño ya que durante la noche (cuando no hay estímulos externos que distraigan el pensamiento) afloran los recuerdos y la soledad se hace aún más difícil.

A estos síntomas eminentemente psicológicos suelen sumársele otras manifestaciones físicas como los dolores de cabeza,los malestares intestinales y la fatiga extrema.

Obviamente, la solución a esta problemática no se encuentra únicamente en hacer acopio de fuerzas por parte del emigrante sino que se necesita de una voluntad política del pais que les acoge para que se pueda palear algunas de las dificultades que causan esta malestar. Y quizás un poco comprensión y hospitalidad por parte de los nativos podría marcar la diferencia en el sufrimientos psicológico del inmigrante...


Fuente:
 Emigrar en situación extrema: el Síndrome del inmigrante con estrés crónico y múltiple,o Síndrome de Ulises.
Achotegui, J. Catalunya 2004.



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