martes, 10 de noviembre de 2015

Sólo los anarquistas son bellos...















¿Hay vida antes de la muerte?
se preguntaban los Point Blank
a comienzos de los setenta

y para cerciorarse de ello
editaron un panfleto,
una guía oficial para conductores
donde sobre el mapa de San Francisco se decía:

No vamos a ningún sitio
si solo vamos de la casa al trabajo,
del agotamiento al aburrimiento,
de la presión al tedio absoluto.

Only anarchists are pretty, decían.


Nada que ver con los estadios llenos de masas
aplaudiendo cuerpos hormonados,
nada que ver con cerebros llenos de miedo
aplaudiendo su propia sumisión,
nada que ver con rendir más y crear riqueza
para que se la queden otros.

Solo quien cuestiona las reglas del juego es hermoso,
solo quien no dobla las rodillas es hermoso,
solo quien no es modelo de nada es hermoso,
solo quien experimenta su creatividad es hermoso,
solo quien encuentra a los otros es hermoso,
solo quien practica la compasión y la sobriedad es hermoso,
solo quien no escapa a la vida merece ser llamado
Anarquista.

Antonio Orihuela.

Aporte de Mozz

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domingo, 8 de noviembre de 2015

El racismo...







En el mundo que habitamos existen diversos grupos sociales diferenciados entre sí por su ubicación geográfica, raza, progreso tecnológico y desarrollo económico. Algunos grupos son parecidos mientras que otros son muy distintos, ya no sólo en su esfera cultural y humana, sino incluso en sus caracteres físicos y lenguajes. Son las múltiples razas en que se divide la especie humana.

El ser humano como ser social tiende a agruparse, y lo hará en principio con aquellos otros individuos más afines a él. Adoptará, bien por educación recibida desde la infancia (temperamento autóctono) o por autoconvencimiento adaptativo (temperamento inmigrante), la ideología y costumbres del grupo en el que vive.
En general el grupo trata de dejar clara su identidad con respecto a los otros, estableciendo modas, uniformes, banderas, colores y demás distintivos que atribuyen al individuo su pertenencia a un grupo y no a otro.
La diferencia de razas en el género humano con sus características físicas (color de piel, rasgos faciales, estatura, etcétera) configurará de una forma natural una serie de distintivos grupales indelebles.
Las grandes emigraciones, así como la expansión sociocultural y avance tecnológico de algunas sociedades con respecto a otras, han hecho borrar y reconstruir sus diferentes linderos geográficos a lo largo de la historia. De este modo quedaron subgrupos incluidos dentro de grupos mayoritarios. Subgrupos que adoptan toda la ideología y costumbres del grupo superior, pero que mantienen imborrables sus distintivos raciales como signo indicativo de su origen.


Cuando una sociedad así constituida mantiene un equilibrio y la suficiente riqueza para abastecer a todos sus individuos, los subgrupos pueden coexistir en paz y armonía. Pero cuando hay escasez, competencia y tensiones internas, habitualmente grupo y subgrupos se enfrentan entre sí. Generalmente la minoría es rechazada como intrusa o parásita por la mayoría. Se recrudece el instinto de defensa: «primero yo y los míos» y a todo el que es diferente se lo cataloga de extraño y enemigo. No es raro que, entonces, se tambaleen los derechos del subgrupo con el peligro del exterminio o la expulsión.
Pero no es preciso llegar al estado de guerra civil para que aparezcan los choques raciales. Las altas concentraciones de población y, sobre todo, el tumultuoso agrupamiento en las grandes urbes hacen surgir de igual forma los problemas de competencia por el espacio y los recursos, con el consecuente conflicto entre subgrupos. Es el racismo como secuela instintiva, que se puede definir como aquella doctrina ideológica que exalta los derechos y méritos de una determinada raza con menosprecio de los correspondientes a otras.

Cuando la mecha del racismo está prendida es difícil de apagar en una sociedad, pudiendo llegar a provocar temibles tumultos, revoluciones y persecuciones. Sobre todo porque suelen aparecer razonamientos fundamentados en un falso silogismo: por ejemplo, alguien ve cómo un individuo de otra raza comete un delito dentro de su sociedad. Inmediatamente piensa: «Ese sujeto de esa raza es un delincuente, luego hay que protegerse de los que son como él de dicha raza.» Acto seguido tiene lugar una discriminación y es muy probable que se achaquen al subgrupo todos los posibles delitos ulteriores. La minoría, injustamente acusada, reaccionará defensivamente, incluso con violencia si es agredida. Ello refuerza el primer razonamiento: «No sólo son delincuentes, sino además violentos y peligrosos, luego deben ser expulsados o exterminados.» Parece absurdo y ridículo, pero desgraciadamente este razonamiento refleja una manera real de pensar dentro de la sociedad. Si el primer delincuente sorprendido, en lugar de pertenecer a la minoría (subgrupo), hubiera sido un delincuente de la mayoría, el hecho hubiera sido catalogado como un delito más de los que habitualmente ocurren en toda sociedad y sin ninguna consecuencia discriminatoria.
El racismo lleva a un círculo vicioso de autoalimentación sin posible fin: un individuo no es igual que los demás. Por ello se le margina. Con la marginación carece de las mismas oportunidades que los demás. Entonces difícilmente llega a ser igual a ellos. Y como no es igual, se le margina.
El pasado y presente históricos dejan ver los efectos del racismo sin visos de solución, pues en casi todos los países existen minorías étnicas más o menos discriminadas y en continua lucha por la igualdad.

Aporte de Gonzo

jueves, 5 de noviembre de 2015

Palabras sobre el hombre blanco...








"Mirad mis hermanos, la primavera ha llegado, la tierra ha recibido los besos del sol y pronto veremos los frutos de este amor. Cada semilla se despierta, y del mismo modo, cada animal está vivo. Este es el poder misterioso que nosotros también tenemos nuestra existencia. Es por eso que otorgamos a nuestros vecinos, incluso nuestros vecinos animales, tanto derecho como el que tenemos los que habitamos esta tierra.
Sin embargo, mis hermanos,  ahora deben contar con otra raza, pequeña y débil cuando nuestros padres la encontraron por primera vez, pero hoy en día se ha convertido en tirana. Muy extrañamente, no tienen en cuenta el deseo de cultivar la tierra, y les encanta ser dueños de todo como una enfermedad.
 Ellos desfiguran la tierra con sus edificios y sus desechos. Esta nación es como el torrente de nieve derretida que baja tronando de la montaña y destruye todo a su paso.  No saben que la Tierra no pertenece al hombre, es el hombre el que pertenece a la Tierra."
Toro Sentado, unkpapa Jefe Sioux.












"Las vastas llanuras abiertas, las hermosas colinas y las claras aguas  de los meandros del río, no eran salvajes en nuestros ojos. Sólo el hombre blanco era el desierto, y sólo para él, la tierra estaba" infestada de animales" y "tribus salvajes y bárbaras ". Para nosotros, la tierra parecía amable, generosa, y  llena con la vida y la bondad  del Gran Misterio. Sólo cuando llegó el hombre peludo del oriente con su brutal locura se acumularon las injusticias sobre nosotros y para él nos convertimos en "salvajes." Cuando incluso los animales del bosque empezaron a huir ante su proximidad, entonces empezó para nosotros el "Salvaje Oeste" .
Oso Dormido, jefe Lakota 












"El hombre blanco nunca se ha preocupado por la tierra, el ciervo o el oso. Cuando un indio mata a un animal la come, sin dejar restos. Cuando  excava la tierra en busca de raíces, solo hace un pequeño agujero. Cuando se construyó su casa, cuida los árboles. Cuando quema la hierba para encontrar saltamontes, no daña nada. Sacude el árbol por las bellotas o nueces, pero no lo tala. Solo hace leña con la madera muerta. El hombre blanco corrompe el suelo, desarraiga árboles, mata a cualquier cosa viva. El árbol dijo: "Estoy indefenso, no daño a nadie"...Pero el hombre blanco lo corta sin piedad, y el Espíritu de la Tierra le odia. Debido a que destruye los árboles, y hiere a los bosques. El indio nunca dañó nada. Pero el hombre blanco lo destruye todo. El pulverizó las rocas, y las derramó en el suelo. La roca le dice: "No,para, me estás haciendo daño... " Pero el hombre blanco sigue destruyéndola. Cuando el indio utiliza piedras, recoge las pequeñas y redondas, para cocinar sus alimentos....Entonces,cómo el Espíritu de la Tierra podría amar al hombre blanco?,,. Todo lo que el hombre blanco toca es lamentable. "
Liebre de Lluvia,Anciana-medicina chipewa. 


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