sábado, 12 de noviembre de 2016

El culto al silencio...




Los indios Lakota forman parte de la tribu de los Sioux. Hablaban tres variedades lingüísticas de la lengua sioux, que incluía el lakota, santee y yankton-yanktonai.
Actualmente, los Sioux ocupan una reserva en Nebraska, una reserva en Montana, ocho en Dakota del sur, dos en Dakota del norte, cuatro en Minnesota, cinco en Alberta, cinco en Manitoba y cinco en Saskatchewan.

Es importante destacar que, lo verdaderamente interesante de los Lakota, es su extraordinaria sabiduría. Para ellos, la observación y el silencio son de vital importancia, y el silencio siempre es más poderoso que las palabras.
Observa, escucha y luego actúa.
Observa a los animales, para ver cómo cuidan de sus crías.
Observa a los ancianos, para ver cómo se comportan.
Observa al hombre blanco, par ver qué quiere

Los Lakota consideran que el hombre blanco es irrespetuoso, porque no permite que el otro termine una frase para empezar a hablar. El hombre blanco, habla mucho y observa poco. Ellos creen que la gente debería pensar en sus palabras como si fueran semillas, deberían plantarlas y después permitir que crezcan en silencio.
 Cualquier cosa que hagas en la vida, hazla lo mejor que puedas con tu corazón y con tu mente.
Cuando uno es miembro del círculo de la gente, uno debe ser responsable, pues toda la creación está relacionada, y el dolor de uno es la herida de todos, y todo lo que hacemos afecta a todo el universo.
Y si lo haces de esta manera, es decir, si verdaderamente unes tu corazón y tu mente como uno solo, cualquier cosa que pidas, así será.


A título personal, sigo y admiro profundamente su filosofía de vida. Aunque vivimos en una sociedad en la que las relaciones interpersonales son básicas, creo que todos deberíamos tomar ejemplo de los Lakota, y dedicar un tiempo al silencio, la introspección y el aprendizaje mediante la observación del mundo que nos rodea. Sólo así seremos capaces de construir un mundo más ordenado y justo.



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