martes, 31 de enero de 2017

Gansos salvajes...






No tienes que ser bueno.
No tienes que ir de rodillas
cien millas por el desierto,
 arrepentiéndote.
Sólo tienes que dejar
que el animal suave de tu cuerpo
ame lo que ama.
Háblame de tu desesperación,
 y yo te diré la mía.
Mientras tanto, el mundo continúa.
Mientras tanto el sol
 y los guijarros claros de la lluvia
se están moviendo a través de los paisajes,
sobre las praderas y los árboles profundos,
en las montañas y los ríos.
Mientras tanto los gansos salvajes,
altos en el aire azul limpio,
se dirigen a casa, de nuevo.
Quienquiera que seas,
no importa lo solitario que estés,
el mundo se ofrece a tu imaginación,
Y te llama como los gansos salvajes,
 áspero y emocionante,
una y otra vez, anunciando tu lugar
en la familia de las cosas...

Mary Oliver





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lunes, 30 de enero de 2017

Somos los sospechosos...





Al poder no le gusta ver su propia violencia y procura que "la sociedad" sea ciega a ella. Qué mejor velo que la violencia de los otros, de la plebe, del peladaje. "Ellos", los otros (nosotros), son los bárbaros, los brutales. "Lo nuestro" --dicen los poderes-- "se llama mantenimiento del orden y la paz. Te parto la madre por el bien de todos, los todos que yo digo, donde no estás incluido tú. A menos que te portes bien, o sea, que acates".
Ellos, arriba, tienen todos los medios de cohesión, control e información a su favor. Es algo que acá abajo nunca hay que olvidar. Ni desdeñar. Quien subestima al enemigo verdadero, pierde. La resistencia ha de ser impecable, es decir, disciplinada en sus propios términos. No hacer lo que el otro haría; o sea, no mentir y no cegarse en la violencia. Además ellos son impunes, o casi. Nosotros no.
Las imágenes del policía caído, inocente, siendo golpeado y pateado por lo que el helicóptero de la televisora retrata como "la chusma", han sido argumentos imbatibles del enemigo. Los puede repetir ad nauseam, para que nadie se quede sin verlos.
Además, como diría ese sabio marxista, Groucho Marx, "nunca patees a un hombre caído, podría levantarse".
Fuenteovejuna es explicable, y está llena de razones. De buenas razones. Pero es un error. Para la policía mexicana no existen los derechos humanos. Golpear es su deber; violar mujeres, su privilegio. Eso es odioso, pero no justifica que nosotros les arrebatemos ese "deber".

En Atenco, la violencia no la empezaron sus pobladores sino la fuerza pública que los atacó militarmente. Como de costumbre, el poder reventó los límites entre el derecho de protesta de los ciudadanos (para este caso la defensa de los comerciantes de flores de Texcoco y la solidaridad de los atenquenses) y decidió encarcelar a los primeros y atacar a los segundos.

Resulta curioso que los medios (que se supone deberían ser inquisitivos) y los analistas-intelectuales (que se supone deberían ser reflexivos y comprehensivos) hayan abrazado con tanto fervor la tesis "los violentos son los otros". Los reporteros y articulistas nos dicen: estoy con la policía, yo soy la policía.
Con eso de que ya estamos en una sociedad democrática, nos dicen, debemos aprender que los policías son los buenos. No como antes. (Eso incluye necesariamente difamar a los de abajo, para luego poder con toda comodidad convertirlos en malos sin pudores en la conciencia). Los tiras son instrumentos de gobiernos elegidos legítimamente. Y que se autodenominan de izquierda... Los sospechosos somos nosotros.
... Chido.


El candado se cierra con la selectividad que posee el poder. El poder de la edición. "Sociedad, no te espantes. Mi violencia no necesitas conocerla. Hago el trabajo por ti, por tu tranquilidad, a fin de cuentas esos pelados taparon el paso de los coches (gran pecado) y cuando fuimos a quitarlos, patearon en los testículos a uno de nuestros ángeles caídos".
También nos dicen a nosotros el público: "Metimos orden en la casa de aquel (en sus calles, sus campos, sus caminos) para cuidar tu casa. ¿Órdenes de cateo? Al que la pida me lo sueno. Gracias a tu voto legítimo y a tu alcalde democrático, el allanamiento, la invasión y la saña no son lo que son. Y como sea, la venganza es entendible. ¿Qué, no viste la tele?" La Biblia, decía el general Sharon, justifica la ley del Talión. Ojo por ojo, testículo por testículo.
.Ellos hacen y administran las leyes. Aconsejan el miedo, la resignación, el mirar a otro lado, menear la cabeza, ah qué caray. Quieren hacernos sentir que no tenemos nada que hacer. Mejor ahí muere: quédate mis tierras, bébete mi agua, dame un huequito en tu reino de fantasía, déjame consumir tus baratijas...
La organización, la claridad, el sentido de justicia, la solidaridad: esas son nuestras armas contra el fascismo vergonzante que acecha en las desvencijadas estructuras del Estado y las empresas que lo sostienen. Su "viva la muerte" es estúpido, criminal y suicida.
Nuestro amor a la vida no lo es así que, ¡ Salud y Anarquía !

Aporte de Mozz.

sábado, 28 de enero de 2017

Porqué Trump?





Lo sorprendente no es que Trump sea nacionalista, racista y aislacionista, lo que sorprende es que todos los periodistas y analistas o comentaristas de tertulia exclamen con sorpresa que Trump tiene ese sistema de valores, como si esos valores no formaran parte del pensamiento político norteamericano, representado, tradicionalmente, por los republicanos.
 Los demócratas son otra cosa, representan la sociedad más urbana y progresista de Estados Unidos. Que vive en ambas costas. Otra cosa es la América profunda. Profundamente religiosa y reaccionaria. Una parte de la cual también vive en la costa, pero irritada.

Trump es un fantasma de la Guerra civil norteamericana, donde se luchó contra el racismo, contra el aislacionismo y contra el nacionalismo por el federalismo. Su racismo lo pone de manifiesto levantando un muro de ladrillo contra las razas inferiores sudamericanas. Y construyendo otro muro legal contra las razas inferiores que pretenden entrar en Estados Unidos. Como si esta gran nación de Estados no hubiera sido construida por las razas inferiores de las que él mismo procede.

Nacionalismo y aislacionismo son dos rasgos ideológicos del populismo. Nacionalismo no debe confundirse con independentistas o emancipadores que son quienes quieren la independencia de su tierra para construir una sociedad democrática. El nacionalismo es todo lo contrario, como el populismo que lo contiene, es una ideología interclasista que invoca al pueblo en abstracto como fundamento de legitimidad, en lugar de invocar la defensa de las libertades como único fundamento. Se resume en el lema, de las monarquías ilustradas, todo para el pueblo, pero sin el pueblo. Sólo que éstos no son precisamente ilustrados.
A pesar de que hay comentaristas y periodistas que dicen, como si supieran de lo que hablan, que el populismo no es una ideología.
Es una ideología porque tiene un sistema de valores, una moral, y una teoría del origen y forma del Poder. Elementos con los que se construye cualquier ideología. Es una ideología autoritaria, antidemocrática, machista, racista, antifeminista y homófoba.

Los republicanos son, ideológicamente, nacionalistas, aislacionistas y populistas. Precisamente porque cuestionan las libertades consagradas en la Constitución norteamericana invocan el pueblo americano, y pueblo americano no son ni los sudamericanos, ni los negros ni los asiáticos, sino los de origen anglosajón, irlandés y europeo central, sobre todo de origen alemán, aquéllos que viven en la américa profundamente religiosa opuestos a los cambios. Esta diferencia la pueden comprobar en la serie de televisión “Big Bang theory”, si observan el contraste entre la madre de Sheldon y la de Leonard. Es una foto fija de la sociedad americana. Hecha por ellos mismos.



Durante los años veinte se sucedieron tres presidentes republicanos que defendieron esos valores. El racismo, fomentaron el renacimiento del Ku-Klus-Kan y el nacionalismo asociado al aislacionismo. Al terminar la IIª Guerra Mundial, cuando se estaba potenciando la alianza económica, política y militar, entre Europa y Estados Unidos frente a la URSS, el expresidente republicano Hoover proclamó, a finales de diciembre, 1950, la vuelta al aislacionismo.
En su opinión los europeos debían concentrarse en su propia defensa en lugar de vivir a costa de los Estados Unidos. La bomba atómica minimizaba la importancia de la guerra terrestre, de manera que, en su opinión, la defensa debía concentrarse en el potencial naval y aéreo en el Atlántico y en el Pacífico, formando una muralla defensiva impenetrable para los ejércitos soviéticos. Según esta estrategia, Europa quedaba abandonada a su propia suerte.



Ojo con este argumento, si lo asociamos a lo que se conoció como “guerra de las galaxias” o IDE, Iniciativa de Defensa Estratégica, de Reagan. También republicano. Este argumento se fundamenta en la correlación de fuerzas atómicas en la actualidad. Y viene a cuento de las declaraciones hechas por los dirigentes chinos de ir a una guerra si América no cede a sus pretensiones. Los chinos no van de farol. Ese mismo argumento lo utilizaron cuando la crisis de los misiles cubanos, 1962, que criticaron a Kruschev de no haber desencadenado una guerra nuclear contra USA. Y se separaron de Moscú.

Acheson, secretario de Estado, le respondió que la “Doctrina Truman” había sido aprobada por el Congreso y que el Consejo Nacional de Seguridad había llegado a la conclusión de que las anulaciones de los compromisos contraídos por su país significarían la derrota no sólo de Europa, sino de América, porque la conquista de Europa por Rusia permitiría a los soviéticos reforzar enormemente su potencial con los nuevos recursos puestos a su disposición.

El 8 de enero de 1951, ante las dos Cámaras, reunidas en sesión conjunta, Truman, presidente demócrata norteamericano, expuso que la defensa de Europa, por razones estratégicas, económicas y morales, era la base de la defensa de todo el mundo libre y, por tanto, de la defensa de Norteamérica. El 26 de enero, Attlee ratificó la política británica de rearmarse para oponerse a una posible agresión. Días después, Pleven, Presidente del Gobierno francés, y Truman se reunieron en la Casa Blanca. Ambos estuvieron de acuerdo en la profunda comunidad de puntos de vista existentes entre los dos países y su confianza en el principio de la seguridad colectiva y en la importancia vital de Europa para la defensa del mundo libre.


Hitler también fue nacionalista, aislacionista y racista. Por lo tanto, populista. El nazi fue el partido más votado por 17.000.000. Después de jurar la Constitución de Weimar, invocó al pueblo alemán para acabar con la libertad y con los judíos, liberales, socialistas, demócratas, comunistas, homosexuales y anarquistas. Trump ha jurado la Constitución sobre la Biblia y a continuación ha puesto en marcha sus ideales racistas y aislacionistas, invocando, como fundamento de legitimidad, al pueblo profundo americano.
Los dos interrogantes ante los que nos enfrentamos son: ¿Existen contrapoderes constitucionales en USA para contener la deriva nacionalista de Trump? Y ¿Por qué 62 millones de americanos contra 65 millones de votos demócratas, han votado a un populista? El hecho de que la lista republicana menos votada frente a la demócrata haya ganado, refleja la distribución del voto que favorece a los Estados más conservadores.



Reflexionando sobre este segundo interrogante, ha ocurrido algo muy interesante, que ha pasado desapercibido a todos los analistas: el imperialismo, representado por USA, ha sido desplazado por una especie de neoimperialismo, llamado globalización. Donde ninguna potencia es hegemónica. Es paradójico que el escenario sea, a pesar de las enormes diferencias en tecnología, economía y armamentos, se parecido a los comienzos de la Iª Guerra Mundial, en el que los imperialismos luchaban por el espacio vital de cada uno. Se repetirá en la IIª, el espacio geopolítico.

Es interesante observar que las multinacionales ya no se identifican con una determinada nación porque producen en una y venden en otras. Necesitan de la globalización; pero los Estados, USA, Rusia, China, ya no están al servicio de ese viejo imperialismo sino al servicio de sus propias clases sociales, sean clases medias, sean burócratas, sean millonarios nacionales. Las clases medias están desapareciendo. Cumpliéndose, antes o después, las teorías sobre la proletarización de las clases medias y concentración del Capital. Contra esta concentración de Capital en las multinacionales están reaccionando las clases medias en Europa, en Inglaterra, en USA. Porque están amenazadas y sólo el mercado nacional, contra el libre comercio, les garantiza la supervivencia.


Trump reivindica el viejo imperialismo contra las multinacionales. Y es un millonario protegido por las fronteras nacionales y legales. Y sin embargo, el Capitalismo avanza, devorándose así mismo, hacia el Apocalipsis final. También lo describió Rosa Luxemburgo. Es cuestión de tiempo, no un error del análisis. Los trabajadores son cada vez más pobres y las clases medias están desapareciendo. Si no fuera así el Capital, que necesita acumular para vivir, no podría seguir teniendo beneficios. No podría sobrevivirse.

El otro interrogante es muy preocupante. ¿Existen contrapoderes constitucionales? para contener el populismo de Trump, que, además, tiene menos apoyo electoral que los demócratas. Este interrogante nos remite a Hitler y a un debate sobre las teorías del poder y el constitucionalismo que ni los políticos ni los constitucionalistas han tenido, nunca, en cuenta.

Hitler juró la Constitución de Weimar y en tres meses la vació de contenido. La anuló. Cómo es posible que no existan contrapoderes para impedirlo. Contrapoderes sí existían lo que ocurrió es que quienes debían ponerlos en marcha los partidos políticos y los constitucionalistas no quisieron. Los comunistas porque no pudieron, los socialistas porque creyeron en que se podría dialogar con Hitler no hicieron nada y los partidos de derechas, como el Zentrum católico, porque hicieron todo lo posible para que Hitler gobernara contra los comunistas, contra los anarquistas y contra las libertades y derechos individuales.
¿La legalidad es el fundamento de legitimidad? O dicho con otras palabras, lo que es legal por su origen puede utilizarse contra la legitimidad. Lo que es legal emana del sistema electoral, de la soberanía política, como diría Locke, sobre la que se construye la soberanía legal, residente en el parlamento; sin embargo, la legitimidad, en un sistema democrático de derechos individuales y no de deberes, no se fundamenta en la legalidad electoral, sino en el ejercicio de los derechos que nos hacen libres. Único fundamento de legitimidad.


Porque la constitución que garantiza el derecho a gobernar, establece límites al gobierno: el ejercicio de los derechos y libertades. Todo lo que se haga por suspenderlos, anularlos, desactivarlos, por ser una amenaza a las libertades individuales, es inconstitucional. Los derechos individuales, la ideología de la democracia, establecen los límites de todo gobierno.
Toda constitución democrática se construye, ideológicamente, sobre un fundamento de legitimidad que es el único que puede actuar contra todo intento de transformar un triunfo electoral en una dictadura política. Ese fundamento es la Declaración de derechos individuales, llamada derechos fundamentales o Declaración Universal de Derechos Humanos.

Aporte de Gonzo

lunes, 23 de enero de 2017

Belleza cinética...





Esa emoción estética que se siente al ver las piruetas de los acróbatas del Circo du Soleil,o a los danzarines del ballet Bolshoi, se podría llamar experiencia trascendental de "belleza cinética." Precisión de ballet y el dominio de tiempo, en el borde mismo de lo que parece posible que un cuerpo pueda lograr, es una forma de  genialidad en los movimientos... Y esa fue la misma emoción que suspende el alma en vilo,lo que provocó en mi el ver en un video al  neonazi gringo Richard Spencer recibir un sorpresivo puñetazo en la cara...cosa que debemos agradecer el Bloque Negro estadonidense.
Se lo despachó un compañero anarquista,puño en ristre y capucha anónima desde el interior de las protestas J20.
 El tortazo fue contundente y oportuno,como si al  manifestante enmascarado lo hubiese guiado la mano del dios Cronos, o de la diosa Némesis, y fue justo el día en que Trump tomó el poder, y tal puñetazo se dió en el momento en el que el noenazi trumpiano, Spencer, afirmaba que Estados Unidos pertenece a los hombres blancos,y estaba en medio de decirle a un equipo de televisión australiana en Washington DC que no era un neonazi, mientras señala el  broche de una svástica de perno en la solapa de su traje... Y fue entonces que surgido como un relámpago anarquista, una figura vestida de negro salta al marco, deus ex machina, con un gancho de derecha perfectamente colocado en la cara del fascista Spencer,que tratrabillea y tropieza tratando de huir, y su atacante anónimo se  limita  a seguir su camino fuera de la vista en un instante. No sé quién lanzó el golpe, pero sé por su uniforme oficial que se trataba de un miembro del bloque negro de ese día. Y cualquier sujeto neonazi debe saber que  cuando se están viendo tácticas antifascistas del bloque negro,sus movimientos,son de una belleza cinética pura.Asi que si desean agradecer la excelencia estética del golpeador de Spencer,hay que dar las gracias al bloque negro...


Pero recordemos que el bloque negro no es un grupo, sino una  táctica anarquista que marcha como una fuerza unida de confrontación, uniformado de negro y anónimos para la seguridad. Una vez desplegado el contingente, la táctica tiene una calidad alquímica, convirtiéndose cada singularidad en un objeto-temporal del bloque negro.  Como he escrito antes, en la toma de posesión de Trump, los anarquistas estadonidenses al reconocer el fascismo de ese señor, su respuesta tuvo que ser antifascista por naturaleza. La acción antifascista no es uno de protesta educada, ni apela  al debate razonado con los racistas, asi que la confrontación agresiva directa. Y el bloque negro es parte del lenguaje visual de larga data del antifascismo internacional, o antifa. Por ejemplo, las tácticas del bloque han sido utilizados por los antifascistas europeos que marchan contra neonazis desde los años 1990 en Alemania. El valor simbólico de una gran presencia del bloque negro en la inauguración de Trump residíó en la conexión entre los anti-Trumpismo y los antifascistas, y aunque el anticapitalista bloque negro fue sólo uno entre una serie de acciones directas en las protestas Disrupt J20 en Estados Unidos. A diferencia de gran Marcha de Mujeres del sábado 21, Disrupt J20  fue dirigido directamente a impedir, retrasar, y confrontar los procedimientos de toma de posesión, como lo fueron bloqueos humanos, ventanas rotas,   incendios con la basura de anuncios de "hacer de Estados Unidos Great Again" , la quema de unas limusinas, contenedores reducidos a cenizas, y el genial puñetazo a Richard Spencer.


Pero no todo el mundo pudo participar en ese bloque negro. Las personas con un estatus vulnerable de inmigración, o los registros de detención, o buenas razones para temer la represión policial a causa del color de su piel,  no participaron,por consigna, en actividades en las que el riesgo era alto. Por ello el bloque del viernes no fue de ninguna manera todo blanco, pero era predominantemente blanco. Esa fue sólo una de las tácticas, y quizá fueron actos pequeños, pero los desobedientes y el llamado a ser "ingobernables",  se hizo eco a través de la marcha de mujeres, que rechazoaron también el comportamiento "obediente".





...Pero una ventana rota, o cien, no es la victoria. Pero tampoco es de más de medio millón de personas reunidas marchando pacificamente. En todos los casos, el nivel de logro depende de los objetivos de la acción, y estmos lejos de la ruptura que queremos ver en el mundo. Y no se tiene que elegir entre el sombrero de color rosa y una capucha negra, porque en todo caso,se pueden usar ambos, no es necesario luchar contra los neonazis en la calle, sino que debe apoyar a aquellos que lo hacen.
Y no, el puñetazo a un neo-nazi en la cara no hace a alguien "tan malo como ellos." Golpear a alguien en la cara no nos iguala a la predicación, la práctica, y el apoyo a la supremacía blanca, la eugenesia, el racismo, la xenofobia, misoginia,el antisemitismo, islamofobia, la homofobia, la transfobia y el genocidio ...

 Así que aqui dejo el video,para que disfruten el puñetazo cortesía del Bloque Negro:




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miércoles, 11 de enero de 2017

Humano, demasiado humano...




"No comprometerse es comprometerse de todos modos,pero de una manera totalmente  indigna"
Jean Paul Sartre.






Este video es sobre  Jean Paul Sarte:



Aqui dejo este enlace ,por si desean conocer más sobre la obra de Jean Paul Sartre.

 http://librosgratisenpdf.com/obras-completas-de-jean-paul-sartre-1905-1980/



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jueves, 5 de enero de 2017

Izquierda o derecha...









Como es sabido, los términos "izquierda" y "derecha", provienen de la primera Asamblea Constituyente tras la Revolución francesa. A la derecha del presidente se sentaron los partidarios del antiguo régimen y a la izquierda, los del nuevo. De esta manera, nacieron estas denominaciones políticas, que hoy parecen en decadencia.
Gran parte de la gente, no se considera ni de izquierda, ni de derechas, aunque definirse como "de centro" resulte de una ambigüedad más bien conservadora. Es posible que, históricamente, se haya abusado de dicho dualismo, cayendo no pocas veces en un maniqueísmo atroz, pero hay que decir que el propio lenguaje resulta esclarecedor a priori: lo diestro alude a algo correcto y positivo, mientras que lo siniestro evoca lo perverso y diabólico. En cualquier caso, a las concepciones y actitudes políticas, siempre variables en el tiempo, es necesario darles un contenido sólido, ya que, a menudo, estas etiquetas sirven para enmascarar la realidad.

Para concretar, podemos hablar de actitudes progresistas, que corresponderían a la izquierda, que desean los cambios sociales. Las derechistas serían las partidarias del orden establecido, las que se muestran conformes con las instituciones y con la sociedad establecida. Por supuesto, esta definición, de una generalización excesiva, no puede satisfacer sin más.

Personas que se definen de izquierdas, cuando los suyos están al frente de las instituciones, suelen tener una actitud tremendamente conservadora (es decir, derechista). Tenemos ya un matiz importante, para tener una actitud verdaderamente progresista (izquierdista, si se quiere) es necesaria una permanente actitud de crítica al poder establecido y a las instituciones en general.
No, todavía no llegamos al anarquismo.


Si retomamos esa definición maniquea de izquierda y derecha, es necesario emplear bastantes matices. Probablemente existe, aunque no la hemos visto apenas, una derecha liberal e ilustrada, que puede ser partidaria de ciertas reformas y de cierto progreso social. Esa condición liberal, incluso, puede hacerles mantener una crítica al poder.
El enmascaramiento es muy común, y un ejemplo notable es el de El Partido Popular español,que queriendo omitir sus orígenes franquistas, renunció prácticamente al término "derecha", ya que se identificaba con lo más autoritario y cavernícola (lo cual viene a ser el enmascaramiento al que aludíamos al principio, ya que se corresponde bastante con la realidad), y es así que ridículamente ese grupo político se autodefine de "centro". Los nuevos partidos en occidente, por su parte, poseen una calculada estrategia de ambigüedad, conforme a los nuevos tiempos que corren.


La derecha, por lo tanto, puede dividirse en liberal, con sus matices, y en conservadora, con los suyos (por ejemplo la actitud reaccionaria, que desea, no ya conservar, sino volver a una sociedad antigua). Qué ocurre con la izquierda, a la que hemos definido de forma generalizada como partidaria del progreso y del cambio social.
Pero, ¿cómo se establecen estos grados? Tal vez es más fácil en la derecha, pero en la izquierda, cómo colocamos en una línea horizontal al anarquismo, el comunismo o a la socialdemocracia. Podemos decir, en la teoría, que el comunismo es más radical que la política socialdemócrata. No obstante, el deseo de la izquierda marxista de volver a una praxis, que se ha dado ya en muchas sociedades, les convierte técnicamente en reaccionarios. En cuanto a los socialdemócratas, puede ser una actitud aparentemente progresista que confía en cierto proteccionismo del Estado dentro de la democracia liberal y capitalista. Más allá de un asistencialismo puntual, que no suele cuestionar las estructuras de forma radical, ¿y acaso eso supone un verdadero cambio social? No parece fácil identificar, entonces, a ciertas definiciones de izquierda con un verdadero cambio social.


Como dijimos al principio, muy a menudo las autodefiniciones sirven para maquillar o enmascarar la realidad. ¿Pero qué ocurre con el anarquismo? A algunos anarquistas no les gusta etiquetarse de izquierdistas, algo que hay que diferenciar de cierta actitud conservadora, e incluso reaccionaria, que niega la distinción con la derecha. Particularmente, puede ser acertado identificar el anarquismo con una actitud izquierdista, si estamos hablando de un verdadero progreso social. Y el auténtico cambio social es apostar porque sea la sociedad, sus miembros de forma libre y solidaria, los que gestionen sus problemas y se den sus propias normas. Potenciar la sociedad, apostando por el apoyo mutuo y por el enriquecimiento cultural, frente al Estado y el capitalismo. Ciertas actitudes izquierdistas, que solo observan la conquista del poder político, como concepción de una determinada sociedad, parecen abiertamente reaccionarias si se esfuerzan en engordar el Estado.
Ciertas actitudes derechistas, que se consideran liberales e inclusos progresistas, no cuestionan en última instancia el poder político ni económico.

En la sociedad posmoderna, la de una modernidad líquida (es decir, sin grandes asideros ni ideologías), parece tenderse a la negación entre izquierda  y derecha. Si bien, como hemos dicho, resulta confuso establecer una concepción simplista y definitiva de ambos términos, aun con sus matices, esa tendencia resulta falaz. Sin caer en el maniqueísmo habitual, es necesario otorgar un contenido histórico y político a los conceptos. Desgraciadamente, es un bagaje cultural que no interesa que las personas tengan. Es posible que una mezcla de desconocimiento político, propio de una sociedad de la apariencia, junto a la continua decepción de partidos supuestamente progresistas en el poder, haya llevado a ese estado de cosas. El anarquismo, moderno o posmoderno (una tensión entre ambas épocas es lo adecuado, en nuestra opinión), es históricamente de izquierdas, ya que apuesta por el verdadero cambio social basado en la liberación de la tutela estatal y en la abolición de la explotación capitalista en base a profundos valores humanos. Es socialista, porque considera que hay que socializar (y autogestionar) los medios económicos para disfrute del conjunto de la sociedad. Tiene una condición también liberal, ya que confía plenamente en la libertad individual (pero de una forma bien diferenciada del liberalismo). El anarquismo es, entonces, la síntesis entre las dos grandes corrientes políticas de estos tiempos.

Aporte de Gonzo 

miércoles, 4 de enero de 2017

La muerte es poca cosa...


















Bienaventurados los perseguidos
Y bienaventurados los puros de corazón
Bienaventurados los misericordiosos,
Y Bienaventurados los portadores de luto...

Yo tengo a mi amor, mi inocencia,
los trabajadores y los pobres
y por todo esto estoy  integro y fuerte
y pleno de esperanza.

La rebelión no necesita dólares ...

Necesita la imaginación, el sufrimiento,
la luz,el amor y el respeto por todo ser humano
para no mentir, y jamás odiar.
Pues cada uno es parte
de esa fuerza de vida...

La revolución va de mente a mente
y de corazón a corazón
Por eso, cuando miro a las estrellas
se que todos  somos hijos de la vida
y que la muerte es poca cosa...

Balada de Sacco y Vanzetti
Trad.libre.

Aporte de Mozz