viernes, 17 de febrero de 2017

El sujeto más peligroso del mundo...







...Al igual que un edificio que arde en llamas a la medianoche nos aterra,pero también ejerce sobre los que lo vemos un efecto hipnotizante, la llegada a la presidencia de Trump ha sido un espectáculo abrumador cuya estridencia ha  oscurecido graves cuestiones que habrían dañado a cualquier otro sujeto aspirante a gobernar el imperio.
Tiempos extraños estos en los que  la esencia del poder –esa capacidad de hacer que otros hagan o dejen de hacer algo– no ha cambiado, las maneras de obtenerlo, usarlo y perderlo han sufrido severos cambios.
Y aunque es claro que la personalidad de los poderosos es tan heterogénea como la humanidad misma, estamos siendo testigos de un caso muy singular. Porque de todo hay entre los poderosos:
Los hay solitarios y gregarios, valientes y cobardes, geniales y mediocres. Pero todos tienen dos rasgos en común: son carismáticos y vanidosos.
Del carisma, esa capacidad de algunas personas para atraer o fascinar a los demás sabemos que hay algunos sujetos carismáticos que al  lograr aplausos y loas,se inflan de vanidad. Y de ese punto,sólo hace falta un suspiro,para que la vanidad extrema se convierta en un narcisismo que puede ser patológico. En sus formas más moderadas, este narcisismo es irrelevante. Pero cuando se vuelve más intenso y domina las actuaciones de quienes tienen poder, puede ser muy peligroso. Algunos de los tiranos más sanguinarios de la historia mostraron formas agudas de narcisismo y grandes empresas humanas han fracasado debido a los delirios narcisistas de sus líderes.
En 1984, el psiquiatra Otto Kernberg describió esa enfermedad mental y la llamó  Malignant Narcissism (narcisismo maligno). A diferencia del narcisismo convencional, Kernberg concideró a esta tipología como una patología severa y peligrosa,pues la caracterizó por total falta de empatía, ausencia de conciencia, grandiosidad,paranoia, una  búsqueda de poder patológico y un placer sádico por la crueldad.

Y aunque la psiquiatría convencional ha desarrollado criterios para diagnosticar el narcisismo patológico,al que llama desorden de personalidad narcisista (DPN), no ha encontrado la cura para tal daño a la personalidad, aunque ha extendido la tipología con nuevas investigaciones, que afirman que las personas que lo padecen se caracterizan por su persistente megalomanía, la excesiva necesidad de ser admiradas, y su eficacia para manipular. También evidencian gran arrogancia, sentimientos de superioridad y conductas,aunque sean delictivas, orientadas a la obtención del poder. Pero estos sujetos aunque impostan una fortaleza de carácter y una pose dominante, paradójicamente,sufren de egos muy frágiles, no toleran las críticas y tienden a despreciar a los demás para así reafirmarse. Para sintetizar,quienes sufren de DPN tienen todos o la mayoría de estos síntomas:

-Sentimientos megalómanos y expectativas de que se reconozca su superioridad.
-Fijación en fantasías de poder, éxito, inteligencia y atractivo físico.
-Percepción de ser único, superior y formar parte de grupos de alto estatus.
-Constante necesidad de admiración por parte de los demás.
-Convicción de tener el derecho de ser tratado de manera especial y con obediencia.
-Propensión a explotar a otros y aprovecharse de ellos para beneficio personal.
-Incapacidad  de empatizar con los sentimientos, deseos y necesidades de los demás.
-extrema autopromoción, arrogancia y jactancia, y constante búsqueda de la atención.
-Intensa envidia de los demás y convicción de que los demás son igualmente envidiosos de él.
-Propensión a actuar de manera  pomposa y arrogante.
-Paranoia galopante.
-Rencor y sentimientos severos de venganza.
-Reaccines impulsivas de rabia.
Y ahora, dénle a un sujeto así el gobierno del imperio...




Un individuo que distorsiona la realidad para adaptarla a su estado psicológico, descalificando lo que no le sirve para inflar su ego, o reaccinando con furia a todo lo que desmiente el  mito de su propia grandeza. Así que la grave inestabilidad emocional evidenciada por los discursos y las acciones del Trump lo definen como un sujeto muy peligroso en general, pero aún más en su posición de presidente.

Y peor es si pensamos que la salud mental del presidente es la salud política de todo un país. Trump lleva poco tiempo en la Casa Blanca y su conducta ya causa bastante alarma. Y es que los problemas y frustraciones presidenciales se van a agudizar logicamente . Y eso no es bueno para la salud mental de nadie.
Aunque si Trump se sometiera a una terapia psicológica para determinar su narcisismo patológico, no sería cosa nueva. Es sabido que al menos 18 presidentes de Estados Unidos han tenido algún tipo de desorden siquiátrico según investigadores de la Universidad de Duke que analizaron cientos de biografías, como la de John Adams, el segundo presidente estadounidense, que sufría de trastorno bipolar tipo II, o Roosevelt , quien sufrió bipolaridad I, con condicatas mucho más extremas. O por ejemplo Woodrow Wilson  y Abraham Lincoln, entre otros,que sufrieron importantes episodios de depresión. Del último, además, se sabe que tuvo algunos intentos suicidas.
Las enfermedades mentales de los presidentes siempre han sido tabú,pero son claras. Por ejemplo,elque George McGovern recibiera terapia de electroshock para paliar sus depresiones acabó con sus aspiraciones a ser vicepresidente en 1972 y John McCain, en su primer intento por ser presidente (2000) renunció porque sufría un trastorno postraumático severo.

Sería justo que a todos los que se postularan para cargos públicos se les hicieran pruebas de salud mental por el bien de todos, y entonces ante el vacío de "sanos" quizá llegaríamos a la Anarquía por fin.  Y es que tener salud mental en épocas de crisis puede ser una utopía...
Volviendo al caso de Trump, no es en absoluto ranquilizante su estado mental en esta època  de gran caos mundial,pues la impulsividad de Trump y su urgencia de mostrar al mundo como él si es capaz de sacudir las cosas, y su abrumadora necesidad de ser foco de atención causará miedo,angustia y crisis en muchas personas desamparadas e inocentes,esas  con las que el narcisita maligno gusta de encarnizarse...



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