miércoles, 22 de febrero de 2017

Enfermos y autoayuda...











Se ha puesto de moda hacer sentir a los enfermos como unos luchadores, que cual heroícos gladiadores luchan a tres caidas contra su enfermedad. Se les quiere hacer pensar que son una especie de atletas olímpicos,para luego exigirles que luchen para curarse. Esta moda, que es una ideología neoliberal frívola e ignorante, es llevada al mundo de la salud, trasladada de  la filosofía de baratillo de Paulo Coelho y otros "filósofos" de la autoayuda, a la enfermedad de verdad. Se ve que el mundo emprendedor ya no da para más con esta cháchara motivacional , que reduce el misterioso e inconmensurable acto de vivir a  dividir a la sociedad entre ganadores y perdedores...Pero un enfermo terminal no es un luchador porque es un paciente desvalido, una víctima arbitraria de algo tan injusto como sufrir sida o cáncer por ejemplo.
Y al convertirlo en luchador se está depositando en él toda la responsabilidad para curarse, ocultando que para curarse de cualquier enfermedad,además del tratamiento efectivo, nada hay más eficaz que la inversión pública que se haga en investigación médica y en la calidad del sistema público de salud. Si no fuera suficiente la perversión, cuando la persona fallece porque no se ha curado, que en el lenguaje neocapitalista " ha muerto porque es que no ha luchado lo suficiente",y asi resulta,según esta óptica, que el responsable de perder la batalla es el propio enfermo. Esto es de una perversidad monstruosa.Una enfermedad terminal siempre es arbitraria, nadie la ha elegido, es desgraciadamente azarosa. Por tanto, nadie elige tener que luchar contra la enfermedad.

Los enfermos son pacientes, víctimas que sufren y el éxito de su curación depende de un diagnóstico a tiempo, de un buen tratamiento, de que se gaste dinero público en investigación y de que sean atendidos por un buen equipo médico.Igual que este sistema, obsesionado con convertirlo todo en fracasos o éxitos individuales,(que busca hacer lo mismo con los enfermos que en lo que ha convertido a esos jóvenes desempleados,como si fueran una especie de héroes que luchan por salir del desempleo en soledad sin decir que lo más importante para que un joven tenga "éxito" en ese mundo capitalista, es el dinero de partida que le preste su familia para empezar), pues ese sistema se lanza ahora a aislar también al enfermo y a convencernos de que luchar es suficiente para curarse.



Y aunque no de igual vivir en Senegal que en Suecia, o que se habite en una chabola o en un chalet del Pirineo, o que se tenga acceso a un sistema de salud público y de calidad o que te pidan la tarjeta de crédito al entrar en el hospital,la enfermedad siempre es despiadada.
Y es absolutamente real que nadie sale a flote de ninguna cuestión importante de la vida luchando en soledad ni aplicando un libro de citas célebres de Paulo Coelho. Nadie sale airoso de un cáncer luchando como si fuera un atleta olímpico. Nadie se convierte en un millonario de "éxito" sólo teniendo una buena actitud. Nadie consigue sus objetivos sólo soñándolos. Nadie abandona la exclusión social sólo riéndole a la vida. Nadie encuentra el amor repitiendo mantras motivacionales frente al espejo. Nada, absolutamente nada, se soluciona con una frase empalagosa y cursi.Ya está bien de convertir cualquier faceta de nuestra vida en un hecho individual del que sólo dependemos de nosotros mismos. Nadie se hace a sí mismo, que es la frase preferida de la insolidaridad, el individualismo y la falta de empatía. Nos hacemos unos a otros, en la salud y en la enfermedad. En lugar de exigirle a las personas enfermas que luchen, sería más útil que lucháramos nosotros por ellos y por nosotros, por todos, o que, por lo menos, dejáramos de votar opciones políticas que recortan de manera homicida en investigación científica y en el sistema público de salud.

Aporte del Sensei