sábado, 6 de mayo de 2017

El perfil de la francesa...


En la contienda electoral en Francia lo que está en juego es el futuro, tanto de Francia como de la Unión Europea. Quien gane tendrá el poder de empujar a Francia en una drástica nueva dirección política, y podría alterar radicalmente la relación de Francia con el mundo. con la UE. También tendrá poder sobre el armamento nuclear francés y podrá ejercelo también sobre los problemas políticos y sociales de pobreza e inmigración. Y resalta en sus propuestas el partido  de extrema derecha por sus propuestas extremas antiinmigración y antiislam.
La ultraderecha europea se enfrenta en esta elección francesa a su última oportunidad de imponer su pensamiento nazi con Marine Le Pen. Puesto que el líder holandés Geert Wilders tuvo un decepcionante final en las elecciones holandesas el mes pasado, mientras que el partido Alternativa para Alemania no tiene esperanzas de ganar suficiente votación para gobernar.


Le Pen, la  favorita neonazi que llegó ya a la segunda vuelta, y no es  inconcebible que Le Pen pueda desencadenar un resultado sorpresivo, especialmente si recordamos la sorpresa que dió al mundo el desagradable Donald Trump.

La campaña de Le Pen es un ejemplo de lo fuerte que es el sentimiento faccista en Francia, y también muestra el modo en que la fraternidad de la extrema derecha europea anhela el poder para instalar el cuarto Reich.
Quizá por todo ello, sería interesante dibujar un boceto del perfil psicológico de Marine Le Pen, para comprender mejor este tema.

Todo el mundo sabe o intuye  la peligrosidad psiquiátrica de Trump en su ejercicio del poder. Si bien el perfil psicológico de la  candidata francesa no parece que esté afectada de un proceso de enfermedad que pueda justificar su destitución, veamos más detenidamente las relaciones familiares de la postulante, pues estas revelan los engranajes de su conducta.
Hace dos años el patriarca Le Pen fue expulsado del partido que él mismo fundó...Y la que echó al anciano lider fué, presisamente   la más "fiel" de sus hijos : Marine Le Pen,ayudada por su nieta preferida Marion...
Insisto: Marine Le Pen expulsó a su padre del partido que él había fundado. Acaso estabamos viendo a los Borgia, los Atridas o a el Rey Lear? Marine nos mostró un espectáculo shakespeariano cruzado de rivalidades asesinas y de odios rancios en su familia que la prensa francesa tituló como un "parricidio".
Vimos también como Marine y su padre  antes habían repudiado a Pierrette,la esposa legítima, que para desahogar sus penas no tuvo otra que irse a posar desnuda en una revista porno. Y después, Marine dió la revocación definitiva a su hermana mayor,Marie-Caroline acusándola de traición,por opinar algo en contra de los neonazis parisinos, y entonces, lo último fué la humillante expulsión  de su propio padre...
Es cierto: la familia Le Pen es, una familia hambrienta de poder,  con sus trágicas disputas de ambición, sus visiones totalitarias del mundo y sus prioridades egoícas, y sería demasiado fácil explicar todos esos dramas por el sesgo de las tensiones psicológicas entre los protagonistas.



Y, sin embargo la hipocresía de Marine Le Pen es abrumadoramente descarada cuando afirmó: "-Me da mucha pena por los militantes, que son como los hijos que ven a sus padres divorciarse"- al día siguiente de su suspensión de su padre del Frente Nacional. ...Padres que se divorcian... Sin querer ahondar mucho en el asunto,la mujer se proyectó pues sólo se divorcian las parejas casadas... esto significa que Jean-Marie y Marine Le Pen —padre e hija—en lo profundo de la mente de Marine, es como si estuviera casada con su papá... Básicamente, lo que suele llamarse una relación incestuosa.

Pero, claro, el incesto es un tabú, (es pan bendito para un psicólogo) Por eso vale la pena revisitar ciertos textos fundadores y, justamente, en la obra Tótem y tabú, Freud se pregunta sobre el tabú del incesto en el seno de las sociedades primitivas. Retoma los trabajos de Darwin sobre la "horda primitiva", según la cual los humanos se organizan bajo la forma de una horda salvaje regida por la autoridad de un padre todopoderoso. Los hijos, celosos del padre, deciden rebelarse, asesinan al patriarca y lo devoran en una comida totémica. Esta parábola ilustra el origen de dos tabús mayores: como está prohibido matar al padre, habrá que satisfacerse con su asesinato imaginario o simbólico para acceder a la autonomía y, como están prohibidas las relaciones incestuosas, habrá que contentarse con soñar a veces con ello y sentirse culpable.


Hay familias que se organizan en autarquía alrededor de un jefe despótico e incontestado, que funcionan por la desconfianza del extranjero y la designación de chivos expiatorios.
No obstante, aunque el padre haya sido asesinado (simbólicamente), su vuelta nunca está lejos. Así, retomando palabra por palabra las declaraciones de su Marine al negar la responsabilidad de Francia en la Redada de Invierno contra los judíos en 1942, y frente a los mismos periodistas, Marine también  vomita ante nosotros a ese padre reincorporado que, al contrario de lo que trata hacer creer, no ha sido asesinado ni digerido.
Ella muestra en un mismo movimiento hasta qué punto algunas familias son más del clan, más sectarias, más incestuosas que otras, familias que se organizan en autarquía alrededor de un jefe despótico e incontestado, familias que funcionan por la desconfianza del extranjero y la designación de chivos expiatorios para cristalizar las tensiones y los odios. Los conflictos siempre son de una violencia inaudita y las expulsiones, más cercanas al asesinato que a la toma de distancia.

Las familias se miran en el espejo de la sociedad que las alberga. Son la indispensable correa de transmisión de sus mitos y sus valores.
La familia Le Pen es la familia rosa y azul: "Un padre, una madre, ni más, ni menos". Excluye de una sola vez a las familias reconstituidas, que adoptan, monoparentales, homoparentales, promete la estricta complementariedad sexuada y se nutre de una homofobia triunfante.
La familia Le Pen exalta el espíritu de clan y siempre achacará sus dificultades a otro, a un vecino, a un judío, a un musulmán, a un invasor...
 Asi que las elecciónes de mañana se definen en un combate entre esas dos fuerzas vitales que desgarran la humanidad: un empuje de ambición y tragedia hacia la clausura de cara a las amenazas reales o soñadas de la crisis de la invasión, y una aspiración a la apertura nutrida por un deseo de libertad y de justicia que no conoce frontera, un deseo de vivir movido por un impulso que hace que la vida no se reduzca a una lucha contra la muerte. Es en esa oposición entre lo cerrado y lo abierto donde se situaría el desgarro político, moral e incluso religioso de Francia.


Esta misma duda es la que conocen las familias desde la noche de los tiempos, entre el mortífero repliego sobre uno mismo y la apertura al mundo y a los intercambios. En Le Pen se vislumbra una clausura nociva que la hunde en ese grupo sectario tan represivo y  replegada sobre sí misma,cerrando todas las fronteras,psicológicas y físicas, y rechazando a todos aquellos cuyas pequeñas diferencias podrían suponer una amenaza a su narcisismo...


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