sábado, 6 de mayo de 2017

Oui, c'est la France...Marine et Richelieu...


"La lealtad es solamente una cuestión de fechas.."
Cardenal Richelieu




Cuando se les preguntó a los candidatos Emanuel Macron y a  Marine Le Pen con que héroe del panteón francés se identificaban,Macron mencionó a Victor Hugo,pero Marine Le Pen  iluminó su rostro cuando nombró a su héroe: el Cardenal Richelieu...
 Y,emocionada y entusiásta,como una adolecente que habla de Justin Bieber, dio a conocer sus razones: para ella,Richelieu fue el arquitecto del Estado moderno y se opuso a que una religión se convirtiera en la prioridad por encima de Francia. Cuando el comentarista le comentó que Richelieu no había sido muy amistoso que digamos con los protestantes, Le Pen contestó: Es que quizás los protestantes tenían exigencias que iban en contra de la nación.Pero veamos esto con mayor detenimiento:

Armand Jean du Plessis, cardenal y duque de Richelieu, fue un poderoso político que ocupó los cargos de secretario de estado, primer ministro y jefe de los ejércitos bajo el rey Luis XIII entre 1616 y 1640. Entre las hazañas que le festeja Le Pen está la consolidación del poder de la monarquía en todo el territorio francés y la construcción de los cimientos de un estado centralizador.
La referencia a los protestantes evoca uno de los aspectos más oscuros de la carrera de este personaje. En 1626 el cardenal aconseja a Luis XIII: para consolidar la monarquía es necesario someter a los protestantes y a sus enclaves políticos. Desde el Edicto de Nantes, promulgado en 1598 por Enrique IV, algunas ciudades se habían convertido en centros del protestantismo: el puerto de La Rochelle en la bahía de Vizcaya era de lejos el bastión más importante del protestantismo y recibía ayuda de Inglaterra.
Richelieu no tuvo dificultad para convencer a Luis XIII y el asedio de la ciudad comenzó a mediados de 1627.

 
El cardenal supervisó directamente las operaciones militares y ordenó la construcción de un monumental dique que impidió el acceso del puerto a la flota inglesa. El asedio duró catorce meses y cuando la ciudad se rindió sólo había cinco mil sobrevivientes de una población de 27 mil habitantes. El horror del asedio incluyó una terrible hambruna y hasta episodios de canibalismo.
(Richelieu es asimismo conocido por la manera autoritaria que usó para conservar el poder. Algunas de las acciones que realizó para este fin fueron la censura de la prensa, la creación de una red de espionaje interior, la prohibición de la discusión de asuntos políticos en asambleas públicas, como el Parlamento de París (una corte de justicia), y la persecución y ejecución de rivales políticos. El historiador canadiense John Ralston Saul se refirió a Richelieu como el padre de los modernos servicios secretos.




Los historiadores describen al Cardenal como un déspota monárquico, un cínico hambriento de poder (Voltaire incluso señaló que Richelieu provocó guerras donde murieron cientos de miles de personas,sólo para ser indispensable al rey).

 La señora Le Pen piensa que las demandas de los protestantes iban en contra de los intereses de la nación. Obviamente, si  reemplazamos ‘protestantes’ por ‘musulmanes’ se podrá desentrañar el mensaje político de la que hasta hace dos días fue líder del Frente Nacional. Y es que la campaña de Marine Le Pen está basada en el racismo y en los sentimientos ultra-nacionalistas que ven en la política de inmigración un peligro mortal para Francia. Su geopolítica es simple. En el frente externo el enemigo es una Unión Europea que abre las puertas a la inmigración. En el frente interior Le Pen piensa sin duda que las demandas de los descendientes de la inmigración ponen en jaque al Estado francés.

La política de inmigración que Francia siguió desde hace tres décadas estuvo ligada a las necesidades de mano de obra barata de su economía. El crecimiento demográfico fue muy lento para las necesidades del capitalismo francés. Y hoy, lo que la señora Le Pen no puede o no quiere comprender es que la población que desciende de esas corrientes migratorias hoy forma parte de lo que llama el Estado francés.


Y con Richelieu las contradicciones se acumulan. Nadie quiere recordar La Rochelle y otras masacres de protestantes. Al contrario, su papel como el agente del Estado moderno y centralizador ha sido glorificado en repetidas ocasiones. Por eso llegó a figurar en los billetes de alta denominación emitidos por el Banco de Francia allá por los años setenta. Y hasta un acorazado (construido entre 1936 y 1940) llevó el nombre del ‘ilustre’ cardenal. Bella ironía de la historia: el navío Richelieu tuvo que ser inutilizado por la flota inglesa en Dakar (7 de julio 1940) para evitar su regreso y captura por las fuerzas de Vichy.
Vale,Richelieu murió hace siglos...pero hay que poner atención a los símbolos cuando los políticos ejemplifican su ideología con la impunidad criminal de los antiguos antecesores...
Pero que le vamos a hacer...c'est la France...


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